Arqueólogos egipcios han descubierto las estatuas de dos faraones de la dinastía XVIII, del Imperio Nuevo (1539-1075 a.C.), en la orilla occidental del Nilo, en Luxor, 600 kilómetros al sur de El Cairo. Según una nota del Consejo Supremo de Antigüedades, los hallazgos se produjeron en el marco de un proyecto para salvar de las aguas subterráneas los templos y las tumbas antiguas colocadas de la orilla occidental del Nilo.









