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Orígenes y desarrollo del concepto de Shabti
Como dice Chappaz[8], el origen de estas figurillas funerarias hay que buscarlo en las creencias que los antiguos egipcios tenían sobre el Más Allá. Dichas creencias no se pueden presentar como un dogma coherente, ni teológicamente consecuente y único, sino que provienen de una multiplicidad de aspectos basados todos ellos en un mismo desconocimiento de la vida después de la muerte. Esta diversidad de doctrinas son la base que desembocará en la creación de un complejo culto funerario.
Para los egipcios la muerte era solamente un tránsito, algo admitido de forma natural. La aceptación de la muerte venía de la idea de que únicamente a través de ella se podía volver a renacer y vivir eternamente. Para sortear los peligros que conlleva el paso de la muerte hacia el paraíso, los sacerdotes egipcios idearon un culto funerario en el que la importancia de la palabra y la escritura tenían un poder mágico. Mediante los textos funerarios se consiguieron una serie de fórmulas y encantamientos, que una vez recitados ante el difunto facilitaban su progresión hacia el otro mundo[9].
Los primeros textos conocidos, son los llamados Textos de las Pirámides (TP), una compilación de fórmulas mágicas y encantamientos cuyo origen se remonta a épocas predinásticas y que en algunos casos pueden resultar inconexos entre ellos[10]. Estos textos incluían una serie de conjuros que debían ser recitados durante la celebración del ritual funerario, subrayando de esta forma la importancia que tenía la palabra escrita y hablada en la práctica mágica.
Dentro de esta compilación de textos, hemos de destacar la número 305 que hace referencia a las ofrendas alimenticias de pan y cerveza que el difunto recibirá cuando alcance el paraíso. Como veremos más adelante, el concepto de “ofrenda” es básico para entender la figura del shabti.
A finales del Imperio Antiguo los TP sufren una evolución y desembocan en lo que se han venido a llamar Textos de los Sarcófagos (TS)[]. Las fórmulas que los componen son en su mayoría provenientes de los TP además de otros hechizos y encantamientos cuyo origen también nos es desconocido.
Es precisamente en estos últimos textos que encontramos la primera referencia escrita a la palabra “shabti”. En el hechizo número 472 de los TS, se emplaza al shabti para que realice los trabajos para su amo en el reino de Osiris. Este hechizo actúa como si de un decreto se tratara por el cual el difunto queda exento de los trabajos y los transfiere al shabti. Este texto divino debe ser recitado ante una estatuilla de madera que represente al difunto tal y como era en vida (se refiere a la estatua de su Ka).
Todos estos textos sagrados tenían la finalidad de ayudar a alcanzar al difunto el paraíso. Para ello, era de vital importancia que los mismos estuvieran cerca de la tumba para poder ser convenientemente recitados.
Dentro de la explicación del origen de los textos funerarios han aparecido dos conceptos considerados muy importantes para entender el shabti como taly las funciones que tenía encomendadas.
Por un lado, en TP 305 se mencionan las ofrendas y más adelante en TS 472 se habla de trabajar para el amo, con lo que implícitamente podemos entender que la figura del shabti adquiere un rol de sirviente.
Para mantener vivo al difunto en el Más Allá, era necesario hacerle llegar ofrendas de alimento, las cuales eran llevadas por los familiares y descendientes a su capilla funeraria, garantizando de esta forma su supervivencia. Al encontrarse el muerto en su cámara mortuoria y no poder acceder a él directamente, las ofrendas eran realizadas a su estatua, en donde residía su Ka[12].
Como medida de seguridad y como si desconfiaran de que los descendientes se olvidasen de seguir realizando sus ofrendas, las capillas funerarias también se decoraron con escenas pintadas en sus paredes con representaciones de todo el proceso de elaboración de los alimentos. Con el poder mágico de las palabras esas escenas cobrarían vida y llegarían a producir el alimento que necesitaría el difunto durante toda la eternidad.
De igual forma y depositados en la tumba acompañando al difunto, aparecen modelos de figuras que escenifican diferentes oficios relacionados también con la elaboración de alimentos, como por ejemplo panaderos, cerveceros, molineros, carniceros, etc.(fig.2).
 Fig.2 - Panaderos. Din. XII, British Museum. Londres
Con esta forma de sustitución, se tenía la creencia de que se activarían sus propiedades mágicas y los alimentos ahí producidos podrían sustentar el espíritu hambriento del difunto para toda la eternidad.
A principios del Imperio Medio aparece un nuevo tipo de estatuilla, de forma momiforme, que representa al difunto y que viene a sustituir, conceptualmente,la estatua del Ka (aunque ésta no llega a desaparecer). En los TS se le denomina como shabti y actúa simultáneamente como sustituto del difunto y del sirviente[13].
El concepto shabti no procede de una doctrina religiosa específica, sino que se desarrolla durante el Imperio Antiguo a partir del culto a las ofrendas en las tumbas de personajes no pertenecientes a la realeza. La noción de “trabajo duro” en el Más Allá para beneficio del faraón y los dioses, debía formar parte de las creencias populares sobre la otra vida. Es por ello, que posiblemente la “fórmula shabti” debía de tener ya una larga tradición cuando se instaura de forma oficial en el Imperio Medio.
Se ha mencionado el reino de Osiris, pero no se ha explicado como lo concebían los antiguos egipcios. Los egipcios amaban la vida y tan enamorados estaban de ella, que estaban convencidos que tras la muerte el paraíso no podía ser sino, una réplica de la vida terrenal, pero mejorada (idealizada). La vida en Egipto giraba en torno al Nilo y parte de su riqueza provenía del dominio que tuvieron a la hora de controlar sus crecidas produciendo ricas y variadas cosechas. Luego es razonable pensar, que el reino de Osiris fuera concebido como un paraíso agrícola, donde se podían cultivar las tierras eternamente y producir todo el alimento necesario. Dentro de este paraíso existían los “campos de ofrendas” que eran los lugares escogidos para producir ese alimento[14].
La obligación de arar e irrigar esos campos correspondía al difunto, pero si como decimos la vida en el Más Allá era una réplica de la vida terrenal, podríamos llegar a preguntarnos ¿quiénes hacían el trabajo duro en la tierra?. Parece razonable pensar que si en vida el amo tenía sirvientes, también los tuviera una vez muerto.
Aquí nos encontramos con una de las grandes paradojas de la mitología egipcia:Si la muerte es igual para todos, si el paraíso es un lugar de descanso y disfrute para todo el mundo… ¿Cómo es que existen sirvientes que continúan trabajando para sus amos? No se sabe muy bien cómo, pero está claro que de alguna forma mágica el amo consigue desviar la dura responsabilidad del trabajo hacia sus sirvientes, mejor dicho, hacia sus homólogos esculpidos, pintados o moldeados.
Por los nombres y titulaciones de los propietarios sabemos que solamente los más privilegiados, es decir aquellos que en vida disponían de sirvientes, fueron propietarios de shabti en el Más Allá. Los shabti nunca existieron para los pobres.
En esta remota época (Imperio Medio) parece ser que el número de shabtis que disponía el difunto era proporcional al número de sirvientes que tuvo en vida.
La supuesta democratización del Más Allá (todos somos iguales ante la muerte), demuestra la contradicción: los shabti no se inventan para aliviar la carga de los pobres después de una laboriosa vida en la tierra, sino que su utilización era la prerrogativa de los grupos elitistas en la sociedad, para continuar ejerciendo sus privilegios en el otro mundo. Y esto no varió a través de toda la historia de Egipto.
[8] Chappaz, Jean Luc Les figurines funéraires égyptiennes. Ginebra. 1984
[9] Los egipcios se referían a los textos funerarios como Saju, que podríamos traducir como “recitaciones rituales” o como “aquello que hace aj”. Ser aj, es el objetivo de cualquier difunto. El aj es el principio luminoso e inmortal que forma parte integrante del individuo y que es dignamente considerado por los dioses tras alcanzar satisfactoriamente la otra vida.
[10] Los textos de las pirámides aparecieron por primera vez inscritos en el interior de la pirámide de Unys (o Unas, último rey de la V dinastía ). Posteriormente fueron inscritos en las pirámides de los soberanosde la dinastía VI.
[11] Los textos de los sarcófagos se llaman de esta forma porque la mayoría de ellos adornaban los sarcófagos del Imperio Medio, aunque también podían encontrarse estos textos en las paredes e incluso en algún papiro. Con posterioridad los TS se transformarían en el “Libro de los muertos”
[12] El Ka es el elemento principal de la parte invisible que constituye la personalidad de todo individuo. Nace con el cuerpo, crece y se desarrolla al mismo tiempo que él. Encarna las fuerzas vitales del individuo. Por el contrario el Ba representa la energía del desplazamientoy la comunicación del individuo. Permite establecer un vínculo entre el mundo invisible y el universo sensible. Los muertos gracias a su Ba pueden desplazarse por la tumba y fuera de ella.
[13] Es importante destacar en este punto el concepto de sustitución. Su comprensión es básica para entender la figura del shabti y la estatua del difunto actúa como sustituto de la momia. La estatua del sirviente actúa como sustituto del difunto para ejercer los trabajos agrícolas. Por ello cuando ambas figuras devienen en una sola debemos entender que ésta tiene dos roles en uno sólo: difunto y sirviente.
[14] La primera mención a los “Campos de Ofrendas” o “Campos hetep” aparece en los Textos de las Pirámides. De igual manera ocurre con el concepto de Paraíso Agrícola.
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