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Notas sobre los conos funerarios egipcios Imprimir E-Mail
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Sección de la Societat Catalana d´Egiptologia
Escrito por Jaume Vivó   
jueves, 14 de julio de 2005
Índice del Artículo
Notas sobre los conos funerarios egipcios
Página 02 - Descripción
Página 03 - Inscripciones de los conos funerarios
Página 04 - Repaso histórico sobre el estudio de su significado
Página 05 - Datación de los conos funerarios
Página 06 - Asignación de los conos a tumbas conocidas
Página 07 - Dispersión de los conos funerarios
Página 08 - Conclusion
Página 09 - Bibliografía

Descripción

Los conos funerarios egipcios, como ya se ha mencionado, son unos objetos hechos de barro, moldeados a mano y posteriormente cocidos al horno, que se han encontrado y se siguen encontrando en la amplia zona de la necrópolis tebana. Desde Champollion[3], que fue la primera persona, hace más de 175 años, de la que tenemos constancia que cita estos objetos, hasta cualquier misión arqueológica que esté actualmente trabajando en las distintas zonas de tumbas de Dra Abu el Naga, Cheij Abd el Gurna, El Joja, El Asasif, etc., en la orilla occidental de la actual Luxor, mencionan hallazgos de este tipo de objetos[4].

Los conos funerarios, encontrados normalmente en gran cantidad, diseminados por el suelo alrededor de las tumbas y fuera de su lugar originario, fueron enseguida objeto de curiosidad y especulación por parte de los primeros egiptólogos a mediados del siglo pasado, para intentar encontrar su utilidad y significado, discusión que hoy en día todavía dista bastante de estar resuelta satisfactoriamente.

Vista frontal y lateral de un cono funerario de sección rectangular perteneciente al “Portador del sello del rey del Bajo Egipto, cuarto profeta de Amón, Kaemamun (Amunemka). Su hijo, el segundo profeta de Menjeperre (Tutmosis III), Seked”. Núm. 590 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 16.4.61.114)
Fig. 2. Vista frontal y lateral de un cono funerario de sección rectangular perteneciente al “Portador del sello del rey del Bajo Egipto, cuarto profeta de Amón, Kaemamun (Amunemka). Su hijo, el segundo profeta de Menjeperre (Tutmosis III), Seked”. Núm. 590 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 16.4.61.114).

Como ya se ha comentado, estos objetos de barro estaban moldeados sólidamente a mano, teniendo generalmente forma cónica con la base circular, pero también hay algunos que tienen forma piramidal con la base cuadrada o rectangular (fig. 2). Algunos de los ejemplares de mayor tamaño fueron moldeados enrollando en forma de espiral una gruesa capa de barro[5], o bien son huecos en su interior[6]. Sus medidas oscilan entre 10 y 35 cm de longitud, con una base de entre 5 y 10 cm de diámetro o lado. La importancia principal de estos objetos, aunque no debemos prescindir de su forma, radica en su base, que es donde se encuentran inscritos una serie de textos jeroglíficos en relieve, estampados cuando el barro estaba aún blando y antes de su cocción. La estampación se efectuaba mediante una única matriz tallada en relieve hundido, probablemente realizada sobre madera o piedra[7] y que serviría para estampar tantos objetos iguales o similares como fueran necesarios para su finalidad. Se han encontrado gran cantidad de conos con idéntica estampación pertenecientes a un mismo personaje[8] y realizada siempre con la misma matriz, cuya única diferencia entre ellas radica en la calidad del barro o al cuidado en realizar la estampación así como en su estado de conservación. En algunos casos, no obstante, se ha podido determinar el uso de dos matrices distintas pero muy similares entre sí, apreciándose solamente algunos ligeros cambios en los signos jeroglíficos en los conos pertenecientes a un mismo personaje[9]. En cuanto a las diferencias de tamaño, longitud o grosor de estos objetos con estampaciones idénticas, se deben únicamente al esmero y cuidado de los artesanos encargados de su moldeado, no siendo en ningún caso esas diferencias características de un reinado o época en particular. En la mayoría de casos la longitud total podía variar bastantes centímetros[10], mientras que en otros, sus medidas solían ser bastante similares diferenciándose únicamente en uno o dos centímetros. En la mayoría de estas piezas, sobretodo las que tienen forma cónica, se aprecian notablemente las marcas de los dedos alrededor del tronco, habitualmente de la mano izquierda, dejadas cuando se sujetaba el cono con esta mano mientras que con la derecha se aplicaba el molde o matriz sobre su base presionando en el barro todavía blando.

La calidad y legibilidad de las inscripciones se debe a numerosos factores; primeramente al estado actual de conservación que depende directamente de las vicisitudes que haya tenido que sufrir el objeto en cuestión hasta llegar a nuestros días, siguiendo por la calidad en la elaboración de la matriz, la profundidad de la inscripción, tamaño y detalle de cada uno de los signos que componen el relieve, al cuidado aplicado en su estampación, así como a la calidad del barro empleado y a su posterior cocción. La mayoría de estos objetos presentan un ligero tono de color rojizo en su parte externa, mientras que, en mayor o menor medida, su parte interna es de color negro (fig. 3). Esta variación de color es sin lugar a dudas producida por el efecto de las altas temperaturas durante la cocción irregular del barro.

Detalle de dos fragmentos de conos funerarios donde se observa el ennegrecimiento de su interior debido a la cocción irregular del barro. (Barcelona, colección privada)
Fig. 3. Detalle de dos fragmentos de conos funerarios donde se observa el ennegrecimiento de su interior debido a la cocción irregular del barro. (Barcelona, colección privada).

Las inscripciones estampadas en estos objetos muestran, junto con las fórmulas funerarias de rigor, el nombre y los títulos de numerosas personas que, o bien porque se han encontrado sus tumbas o bien por otros documentos, sabemos que fueron enterradas en la extensa necrópolis tebana a lo largo de las dinastías XVIII hasta la XXVI. El uso de estos objetos presenta un seguimiento desigual que se prolongó a lo largo de más de 1000 años.

Junto con los hallazgos de los llamados conos funerarios y en su mismo contexto topográfico, se han hallado también, pero en menor cantidad, otros elementos de barro cocido que presentan diversas formas y tamaños. Algunos de ellos, de configuración rectangular semejantes a los adobes utilizados para la construcción (fig. 4), otros, de distintas formas triangulares con sus lados rectilíneos o más o menos curvos, y de distintos grosores y tamaños, pero todos ellos llevando en uno o en dos de sus lados, varias estampaciones iguales o similares a las que aparecen en los conos. Desde los inicios de la egiptología, estos objetos han despertado también el interés de los estudiosos, siendo descritos y en algunos casos discutidos en bastantes trabajos publicados[11], aunque nunca se ha llegado de un modo sistemático, a un intento de recopilación y catalogación de estos objetos junto con sus estampaciones para su posterior estudio en profundidad[12].

Dos adobes angulares con forma rectangular con cuatro improntas idénticas en dos de sus lados. El de la izquierda perteneciente a Ruru, jefe de los Medyai (Londres, British Museum, 35697), y el de la derecha al sacerdote wab en jefe, Denreg (publicado por Pernigotti, Nuova Collezione, tav. IX, Bolonia, Museo Civico Archeologico, Eg 3389). Núms. 158 y 45 respectivamente del Corpus de Davies & Macadam
Fig. 4. Dos adobes angulares con forma rectangular con cuatro improntas idénticas en dos de sus lados. El de la izquierda perteneciente a Ruru, jefe de los Medyai (Londres, British Museum, 35697), y el de la derecha al sacerdote wab en jefe, Denreg (publicado por Pernigotti, Nuova Collezione, tav. IX, Bolonia, Museo Civico Archeologico, Eg 3389). Núms. 158 y 45 respectivamente del Corpus de Davies & Macadam.

En las excavaciones efectuadas en Tebas Oeste, sobretodo en los cementerios del Imperio Medio, alrededor de las tumbas de las dinastías XI y XII, se han encontrado también numerosos objetos de forma cónica, pero éstos, a diferencia de los pertenecientes al Imperio Nuevo, sin ningún tipo de inscripción y generalmente de un volumen más grande, llegando en algunos casos a medir más de medio metro de largo[13]. Algunos ejemplares encontrados presentan en el centro de su base una pequeña cavidad circular[14].

Un gran número de estos objetos con estampaciones de textos jeroglíficos de carácter funerario ha conservado ligeros restos de pintura. Normalmente la parte que correspondería al tronco estaba pintado enteramente de color blanco y la parte circular de la base de color rojo[15], aunque en cierto número de piezas se han encontrado restos de color azul[16] y en algunos casos amarillo[17] u ocre[18]. Los elementos similares a los ladrillos de adobe estaban generalmente pintados de color rojo. Posiblemente debido a su forma y a los colores mencionados, desde un principio se ha querido ver en estos objetos por parte de ciertos autores, modelos de simulacros de alimentos, tales como el popular pan cónico (asimilado al color blanco) y pedazos más o menos uniformes de carne (de color rojo), que según dichos autores, serían depositados en las capillas funerarias de las tumbas como ofrendas alimenticias, para acompañar al difunto en su viaje al Más Allá, parecidos a los simulacros encontrados por Hermann Junker durante sus excavaciones en la necrópolis del Imperio Antiguo en Guiza[19].


[3] Champollion 1827, 164.
[4] Como ejemplo valga decir que en las campañas de excavación efectuadas por la Universidad de Cambridge durante los años 1996-1998 en la tumba TT 99 perteneciente a Senneferi, se encontraron 7 ladrillos de adobe con inscripciones, 231 conos funerarios y 402 fragmentos de conos. (Esta información ha sido facilitada muy amablemente, en una comunicación personal de Nigel Strudwick).
[5] Stewart 1986, 23.
[6] Gauthier 1908, 123.
[7] En la introducción de la obra de Georges Daressy sobre los conos funerarios se hace mención a la escasez de sellos que servirían para estampar el texto y cita textualmente: “...le Musée de Gizèh n’en possède qu’un seul exemplaire, celui de Neb-mehit (nº 243). Il est en schiste et une grenouille en forme la poignée” (Daressy 1893, 270). La estampación mencionada por Daressy también fue recogida por Norman de Garis Davies y publicada en un Corpus de inscripciones por M.F.L. Macadam con el número 504 (Davies & Macadam 1957, núm. 504), del cual se conocen varios ejemplares, pero la existencia de este molde o matriz en el actual Museo Egipcio de El Cairo no ha podido ser comprobada. También Émile Chassinathabla de la compra de un molde de piedra calcárea y menciona: “Fragment de cône en pierre calcaire acheté à un paysan, à Drah abou’l Neggah. Les cônes en pierre sont fort rares. Ce spécimen est le seul que j’ai réussi à me procurer pendant un séjour de plusieurs mois dans la nécropole thébaine. L’inscription est gravée en creux” (Chassinat 1910, 161:XX). Este mismo objeto fue publicado de nuevo por Henri Gauthier aparentemente sin apercibirse de su anterior publicación por parte de Chassinat. Gauthier describe este objeto como: “Moule de cône funéraire en calcaire dur. Hauteur 0 m 05 cent.; diamètre de la face inscrite: 0 m 068 mill. à 0 m 070 mill. Le creux qui servait à bien tenir en main le moule au moment de frapper l’empreinte sur l’argile du cône est trés nettement caractérisé...” (Gauthier 1916 (2), 131:9). Aunque en la edición del Corpus, Macadam, no pudo comprobar la existencia de este molde lo incluyó con el núm. 219, y en su Preface menciona que Davies no lo tuvo en cuenta pues estaba convencido que dichos moldes, por las marcas dejadas en las estampaciones, estarían realizados sobre madera. Actualmente este cono de piedra calcárea se halla conservado en los fondos del Institut Français d’Archéologie Orientale (IFAO) de El Cairo a la espera de una nueva y detallada publicación. (Esta información ha sido amablemente facilitada por François Leclère).
[8] Mond encontró en 1903 entre otros un total de 267 conos del tipo D&M 187 pertenecientes a Qenamón en los alrededores de su tumba TT 93 (Mond 1904, 98). Gauthier encontró en 1917-18 entre otros 300 conos del tipo D&M 501 pertenecientes a Sobekmose propietario de la tumba TT 275 (Gauthier 1919, 174). Ver además la nota siguiente.
[9] Durante las excavaciones realizadas por Heike Guksch en la tumba TT 87 de Minnajt se hallaron 261 ejemplares en total del cono núm. D&M 177 pudiéndose apreciar el empleo de dos matrices distintas con ligerísimas variaciones entre sí (Guksch 1995, 24).
[10] Por ejemplo: las medidas totales de longitud de los 261 conos mencionados en la nota precedente oscilan entre 172 y 260 mm (reinado de Tutmosis III). Las medidas de los conos del tipo D&M 45 pertenecientes a Tot, oscilan entre 90 y 240 mm (reinado de Amenhotep II); del tipo D&M 468 perteneciente a Pabasa, entre 160y 220 mm. (reinado de Psamético I).
[11] Description de l’Égypte, Vol. II, Pl. 48(6-9);Lepsius 1849-59, Vol. III, Pl. 25bis; Borchardt, Königsberger & Ricke 1934, 25-35; Bruyère 1952, 31(3), 32 fig. 98, 37(62); Hari 1983 (2), 51-57; Reeves 1986, 169-170, fig. 3, taf. 21-22; Dorman 1991, 22, 26, 69. Pl. 29; Gaál 1993.
[12] Para un excelente trabajo sobre la construcción con ladrillos de adobe en general durante el antiguo Egipto y que menciona someramente estos objetos con estampaciones ver Spencer 1979, 140-141, 146, pl. 37.
[13] Winlock 1928, 6-7, figs. 1, 4-5; Daressy 1926, 1-22; Mond & Myers 1937, 58-59, pl. XXII, fig. 6; Arnold 1971, 17, 47 y 56, taf. XXVIII-XXIX; Arnold 1976, 19-21, 23, 31, 33 y 34; Loyrette, Nasr & Bassiouni 1994, 115-126.
[14] Gauthier 1908, 123. “... nous avons recueilli un certain nombre de cônes qui n’avaient jamais porté d’inscription, et une quarantaine d’autres qui, non seulement avaient la base absolutement exempte d’inscriptions, mais encore ne l’avaient pas plane comme les outres: au centre était une cavité peu profonde, circulaire et d’environ 0 m. 02 cent. de diamètre, si bien que, vus de face, ces cônes se présentaient sous l’aspect suivantImage.”
[15] Sayce 1905, 164; Bruyère 1924, 62; Bruyère 1927, 18.
[16] Daressy 1893, 270; Northampton, Spiegelberg & Newberry 1908, 35; Bruyère 1924, 62.
[17] Collins menciona el hallazgo en el patio de la tumba TT 23 por parte de Robert Mond de 136 conos del tipo D&M 117 todos ellos pintados de color amarillo (Collins 1976, 34).
[18] Schneider-Graziosi 1914, 5.
[19] Junker 1944, 184-186, Abb. 78; Junker 1951, 154(1-10), Taf. 21 d.



Modificado el ( jueves, 28 de septiembre de 2006 )
 
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