|
Los restos de la civilización egipcia siguen impresionando por su armonía y sentido de lo eterno. Pero poco sabemos en realidad de su origen y sentido. Lo que los arqueólogos han estudiado es una mínima parte de lo que todavía yace sepultado bajo las arenas del desierto, de la misma manera que el museo de El Cairo almacena en sus sótanos cientos de miles de objetos apenas preclasificados.
De lo que debió ser la religión egipcia, sobre todo en su primera época, poco sabemos igualmente. Y lo mismo podría decirse de su medicina. La escasa información que poseemos es gracias a algunos papiros como los famosos Smith y Ebers; poco si imaginamos los escritos perdidos (los primeros ferrocarriles egipcios alimentaron sus calderas con papiros). Algunas pinturas y bajorrelieves nos dan también imágenes sobre el quehacer médico.
Tanto el complejo proceso de momificación como los restos encontrados en las tumbas, dan cuenta de detalles de interés, como la mandíbula hallada en una tumba de la cuarta dinastía (2.900-2.750 a.C), donde se advierte el hábil drenaje de un absceso bajo el primer molar. El papiro de Ebers, por ejemplo, da cuenta de 877 recetas sobre gran variedad de enfermedades y remedios. Su contenido incluye casos de medicina interna, enfermedades de los ojos, otorrinolaringología, trastornos de la mujer, tratamientos quirúrgicos e información sobre anatomía,fisiología y terapéutica.
El mítico Imhotep
Sabían, por poner otro ejemplo, de la existencia de las meninges, el líquido cerebroespinal y las circunlocuciones del cerebro. Tampoco ignoraban el papel rector del cerebro. Los datos que se conservan sobre la medicina egipcia dejan entrever que dsiponían de medios más sofisticados de los que podríamos imaginar. Y esto, siglos antes de Hipócrates, tenido como padre de la Medicina.
El médico egipcio más antiguo es Imhotep. Fue arquitecto, médico, escriba, sacerdote de Ptah y gran visir del faraón Zoser, de la tercera dinastía (siglo XXVII a.C). A ambos se debe la construcción de la primera pirámide, la escalonada de Sakkara. Con el tiempo, su figura adquirió un valor casi de héroe, pudienso ser considerado el prototipo de Asclepios, el dios griego de la medicina.
Recientemente excavaciones cerca de la pirámide de Sakkara pretenden encontrar la tumba de Imhotep. Pero casi mejor que no lo consigan y pueda permanecer en algún lugar más allá del tiempo y del espacio corrientes, inspirando a los médicos que buscan sanar a sus enfermos.
Fuente: Integral Nº 262
Comentarios
Se ruega encarecidamente que los comentarios aporten conocimiento para poder contrastar opiniones y no meras conjeturas sin fundamento. En los comentarios no se admiten preguntas ni solicitudes de información, para ello debe utilizarse la lista de distribución.
|