|
Fuentes de evidencia para un acercamiento a la enfermedad en el Antiguo Egipto |
|
|
|
Sección de Medicina
|
|
Escrito por Manuel Juaneda Magdalena
|
|
Publicado el martes, 16 de octubre de 2007 |
|
Modificado el sábado, 20 de octubre de 2007 |
|
Página 1 de 5 Para obtener un cierto grado de conocimiento de la enfermedad en el Egipto faraónico el estudioso puede hacerlo mediante las tres fuentes más importantes, por no decir las únicas disponibles: con la documental, que proporciona una lectura e interpretación de los escritos que nos han sido legados en diferentes épocas; con el legado iconográfico, a través de la interpretación de las pinturas, grabados murales, relieves y esculturas que nos legó la cultura egipcia; y finalmente a través de los datos aportados por los restos biológicos tocados por los estigmas que la enfermedad imprimió en los restos cadavéricos[1].
¿Pero son las tres vías de investigación referencias solventes para llegar a conclusiones dignas y fiables? ¿Estará el estudioso, imbuido en el prejuicio deformante de su ciencia contemporánea, capacitado para comprender cómo el médico egipcio interpretaba la enfermedad? Por consiguiente, ¿era entendida la enfermedad antigua de igual manera que lo es para el hombre contemporáneo? ¿Puede el sabio moderno identificar con corrección los síntomas y signos de la enfermedad en la antigüedad en los modernos grupos sindrómicos? Y ¿Hasta que punto es lícito hacerlo así? ¿Hasta que grado se deforma y se malinterpreta la realidad del sabio egipcio cuándo se intenta muchas veces con excesivo celo escudriñar aspectos de la enfermedad que nunca llegaremos a comprender? ¿La expresión iconográfica ha de ser mirada e interpretada como una fuente segura, o existen factores distorsionantes antagónicos? Cómo se puede comprobar son demasiadas las preguntas y las respuestas por consiguiente no son ni mucho menos satisfactorias.
Para llegar a una aproximación válida a una cuestión tan importante, es preceptivo abordar los pilares más sólidos de la información que han llegado hasta el hombre moderno, e intentar más tarde, dar respuesta a los interrogantes expuestos y a los que se vayan sucediendo.
[1] Juaneda-Magdalena M, 2007.
|