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El recurso de lo mágico como arsenal terapéutico ante la enfermedad Imprimir E-Mail
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Sección de Medicina
Escrito por Manuel Juaneda Magdalena   
Publicado el martes, 16 de octubre de 2007
Modificado el jueves, 18 de octubre de 2007
Índice del Artículo
El recurso de lo mágico como arsenal terapéutico ante la enfermedad
Página 01 - II. La magia y el acto mágico
Página 02 - III. De qué manera ejercía el mago-médico la magia
Página 03 - IV. ¿Quiénes eran los profesionales de la magia?
Página 04 - V. Las deidades protectoras de la salud, del nacimiento y del parto
Página 05 - VI. Agentes demoníacos de la enfermedad
Página 06 - VII. Los templos y el sueño terapéutico: fuentes mágicas de salud
Página 07 - VIII. Conclusiones
Página 08 - Bibliografía

VII. Los templos y el sueño terapéutico: fuentes mágicas de salud

Había templos que alcanzaron gran reputación por sus curaciones entre ellos estaba el de Dendera. Sauneron describió unas instalaciones unidas al “Mammisi” que sugerían un doble mecanismo de provisión de salud, uno mediante el baño con aguas curativas, o por la vía onírica que el paciente sostendría con las divinidades. La primera instalación, constaba de un gran pasillo recorrido por “estatuas sanadoras” distribuidas a ambos lados del mismo; y una red de conducción de agua, la cual, llegaba hasta una serie de cisternas de distintas capacidades, cuyo contenido previamente en contacto con las estelas-cipo y con las fórmulas de sanación, aquélla, adquiriría propiedades salutíferas por vía de la magia[63].

Por otro lado, es bien sabido que los sueños rituales eran práctica de uso frecuente en el Antiguo Egipto. Sauneron opina que la incubación puede dividirse en dos categorías que se diferencian según el propósito perseguido; por un lado, sería para obtener una cura divina, y por otro, para conseguir deseos no relacionados directamente con la salud, como la fertilidad. Habría dos formas de solicitarlo, en primer lugar acudiendo a la voluntad divina con una pregunta simple a la que el dios daría a ésta una respuesta concreta, la solución a un dilema conocido; y en segundo lugar, recabando del dios una información más compleja. Del primer ejemplo hay un ostracón oracular ramésida; el segundo tipo es el que se fundamenta en la práctica de la incubación.

Esta práctica tenía lugar en lugares sagrados en los templos (Hathor) o en edificios aledaños a ellos (“Sanatorium”) similares a los “abatons” griegos donde por técnicas de sugestión el candidato entraba en algo semejante al trance hipnótico que le permitiría el contacto místico con la divinidad y demandarle soluciones mágicas; así se sumergía en las profundidades del Nun al igual que el sol todas las noches[64], [65], [66].


[63] Ghalioungui P, pp. 24-25, 1973.
[64] Szpakowska K, 2003.
[65] Ghalioungui P, p. 36, 1983.
[66] Daumas F, 1957.



 
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