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II. La Dinastía XIII: una revisión actualizada
La dinastía XIII es el marco cronológico de nuestro documento. Antes de revisar lo que se ha dicho del papiro en los 10-15 últimos años, vamos a hacer un breve recorrido por las distintas propuestas cronológicas que se han hecho sobre los principales hitos de esta dinastía, así como una valoración de la epigrafía del periodo[4].
La dinastía XIII no parece implicar una ruptura dinástica respecto de la dinastía XII. Si la información proporcionada por Ryholt[5] es correcta, tendríamos la siguiente genealogía, al final de la dinastía XII:

Amenemhat III, Amenemhat IV y Nefrusobek (o Sobeknofru) serían los últimos reyes de la dinastía XII. Los hijos de Amenemhat IV (Sobekhotep I y Sonbef) fueron reyes, pero pertenecieron a la dinastía XIII, de modo que no hay un cambio dinástico sensu stricto. En cualquier caso, durante los reinados de Amenemhat IV y Nefrusobek parece producirse un periodo de crisis (especialmente agudo durante el gobierno, en solitario, de la reina Nefrusobek[6]) que tal vez podría corresponder cronológicamente al momento en que se documentan ciertos cambios en la estratigrafía de Tell el-Dab’a, lo cual ha hecho pensar a Ryholt que en Avaris se está produciendo en estos momentos la llegada al poder de la dinastía XIV.
Si aceptamos dicho esquema, ambas dinastías correrán parejas, una en el Delta (la XIV) y otra en el Alto Egipto (la XIII), hasta la llegada de la dinastía XV, h.1650, acontecimiento éste que trastocará el mapa político de Egipto durante un siglo (hasta las guerras de Kamosis y Amosis).
El esquema Ryholt, de 1997, que es el que acabamos de describir, no es compartido por todos los investigadores. Para Lacovara (1997)[7], la dinastía XIII habría supuesto una clara continuidad de la XII, gobernando sobre todo Egipto hasta 1790, momento en el que su soberanía se habría restringido, territorialmente hablando, al Alto Egipto, hasta su transición a la dinastía XVII (h.1680).
También en 1997, O’Connor[8] proponía un esquema similar al de Lacovara, fijando el cambio de la dinastía XIII a la dinastía XVII en algún momento posterior a 1650. Por lo tanto, su diferencia con Lacovara parece limitarse a la fecha de paso de la dinastía XIII a la XVII en el Alto Egipto.
En 2000, Bourriau[9] ofreció una interpretación distinta sobre los esquemas anteriores. Expresó su convicción de que hubo una soberanía nominal de la dinastía XIII sobre todo Egipto hasta el año 1690, fecha del abandono de Lisht y comienzo (para esta autora) del SPI. Este momento coincidiría con la aparición en el Delta de la dinastía XIV. Durante unos 30 años ambas dinastías correrían parejas, hasta que esta última fuera liquidada por los hicsos (dinastía XV) h.1660 quienes, en su expansión hacia el sur, provocarán (siempre según Bourriau) el cierre de la frontera entre el norte y el sur en Cusae. Una primera consecuencia de este cierre será la desaparición de la dinastía XIII en el Alto Egipto, sustituida por la dinastía XVI. Otras consecuencias notables serán:
- el reforzamiento de dicha frontera con gentes medjay[10]
- el desarrollo de la ruta de los oasis para comunicar el Delta con el reino de Kerma[11].
En el año 2005, Booth[12] ha propuesto una periodización de la dinastía XIII en dos fases: una fase early (hasta Merneferra Aya, faraón que parece ser el autor del abandono de Lisht) y otra fase late que abarcaría desde este faraón hasta la transición a la dinastía XVII. La soberanía de la dinastía XIII se habría ejercido sobre todo Egipto en la fase early (prueba de lo cual sería el palacio de la dinastía XIII en Tell el-Dab’a[13]), ciñéndose a la Tebaida tras Merneferra Aya, ya en la fase late.
Finalmente, en 2006 Grajetzki ha vuelto a colocar como primer rey de la dinastía XIII a Khutauyra Ugaf, admitiendo la lectura tradicional del Papiro de Turín, aunque reconoce que “the name of the first king of the new dynasty is still under discussion”[14]. La soberanía de los primeros reyes de la dinastía XIII se habría extendido por todo Egipto y Nubia hasta la 2ª Catarata. Por lo demás, este autor se separa poco de las visiones de conjunto ya expuestas.
Hemos tenido ocasión de comentar la división bi o tripartita que se hace de esta dinastía. Concretando un poco más, el esquema Grajetzki (2006) contemplaría las siguientes etapas, para la dinastía XIII[15]:
- Una primera fase, caracterizada por un gran número de reinados breves, que abarcaría un periodo de unos 15 años.
- La segunda fase la ocupan un grupo de reinados de mayor duración. “Some of the kings of the mid-Thirteenth Dynasty are better known than many of the great rulers of the Old Kingdom”, ha llegado a decir este autor[16]. Esta fase duraría unos 50-80 años.
- La última fase estaría formada por un conjunto de reyes mal conocidos, documentados exclusivamente en el Alto Egipto y que formarían parte ya del SPI.
Desde un punto de vista epigráfico y paleográfico[17], durante este periodo se observa:
- Un extraordinario auge de los documentos escritos privados[18]. Desde hace ya algún tiempo se quejan los egiptólogos de que la gran cantidad de material epigráfico disponible resulta, desde un punto de vista histórico, poco aprovechable, dada la escasa seguridad que tienen los investigadores a la hora de fijar el esquema cronológico esencial sobre el cual ir situando estos documentos[19].
Esto impide hacer una valoración precisa de la dinastía, pues las conjeturas empiezan ya en el nombre e identificación de los reyes, en su orden concreto de sucesión y en la vinculación (si es que la hubo) entre ellos y los altos cargos, lo que da lugar a continuas revisiones por parte de los investigadores, como hemos visto.
- Cambios en la epigrafía monumental (como, p. e., presencia de elementos propios de la fase lingüística neoegipcia en documentos de esta dinastía). La procedencia de los escribas (reclutados de las filas de la teneduría de libros y contabilidad) podría explicar el fenómeno[20].
[4] Vamos a referirnos, en el presente trabajo, a bibliografía posterior a 1995. La principal bibliografía de este periodo, anterior a 1995, recogida en Vandersleyen.
[5] Propuesta por Ryholt, aceptada por Dodson-Hilton.
[6] Acerca de esta reina, Grajetzki (2005), p.31, dice que fue “the second woman in Egyptian history recorded as having reigned as king”.
[7] Lacovara, passim.
[8] O’Connor, passim.
[9] Bourriau (2000), passim.
[10] Coleman Darnell (v.) ha comentado el papel de los medjay en las dinastías XIII y XVII.
[11] V. Manley, mapa en p.52-53, con indicación de la frontera de Cusae.
[12] Booth, p. 6-8.
[13] Sobre este palacio, v. Bietak, p.100-104. Datado en la early 13th Dynasty por Callender, p.177.
[14] Grajetzki (2006), p.65-66, donde discute este problema.
[15] Grajetzki (2006), p. 64.
[16] Grajetzki (2006), p.64.
[17] Una interesante recopilación de textos de la dinastía XIII puede encontrarse en Helck (p.1-40) y en Miosi (p.1-19).
[18] Grajetzki (2006), p.64: “There are many private monuments, especially stelae and statues, datables to the period”.
[19] Bourriau (2000), p.186: “The written sources present peculiar problems, due to abundance rather than scarcity, but the difficulty of integrating what they tell us with the archaeological evidence remains profound”. Más recientemente, en la misma línea se manifiesta Grajetzki (2006), p.64.
[20] Bourriau (2000), p. 198: “The writing (…) changed because they were being produced under the influence of scribes trained in the cursive hieratic script (used in administrative documents), whereas previously the inscriptions had been created by the scribes who were specifically trained in the carving of hieroglyphic inscriptions on stone monuments”.
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