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Habitualmente el trabajo femenino estuvo ligado al hogar y sus necesidades; sin embargo en algunas áreas laborales la mujer jugó un papel fundamental, tanto con el hombre, como en solitario. Los principales oficios que ejerció la mujer fueron:
- la agricultura
- la molienda del grano
- la panadería
- la hilatura
- el textil
- el comercio de excedentes domésticos
- la música y la danza
- el servicio doméstico
En los Imperios Antiguo y Medio, unas cuantas mujeres tuvieron títulos administrativos, estando al servicio de damas reales o privadas, dependiendo su estatus del de su patrón Al menos ocho mujeres del Imperio Antiguo y Primer Periodo Intermedio, y dos más en la XII dinastía tuvieron el título de "seales". Portador del sello, fue una del as funciones menos comunes de la burocracia. Los sellos servían para salvaguardar propiedades cuando existía la ausencia de cerrojos o llaves. Sus portadores llevaban el sello autorizado, con el cual evitaban la entrada, a personas no autorizadas, a las propiedades.
Las campesinas
Para el escriba todos los oficios manuales son despreciables, pero el peor de todos es el de agricultor. "La gente que se dedica a ello se desgasta muy pronto. Golpeado y explotado por sus señores y por los recaudadores de impuestos, robado por sus vecinos, decepcionado por la propia naturaleza y arruinado por la langosta, los roedores y por todos los enemigos. Tal es la condición del hombre del campo. Su mujer prisionera, sus hijos tomados en rehén". Esta visión apocalíptica del campesino posiblemente no es total reflejo de la realidad, pero sí nos da una idea de la vida dura del agricultor egipcio. Este trabajo, complementado por la ganadería, constituyó la base de la economía del Antiguo Egipto. En el tiempo de cosecha se entraba en un periodo de actividad renovada y nos han llegado bastantes representaciones de la siega de los cereales y la recogida del lino (ver fig. 1) y del transporte de lo cosechado a lomos de un asno hasta las eras, donde era trillado por el pisoteo de bueyes; por último después del aventamiento, en el que las mujeres tenían una gran participación, del transporte por camino o por río hasta los graneros, los cereales se almacenaban hasta que se los necesitara.
 Fig. - 24 Senedhem y su esposa realizan trabajos agrícolas en los campos de Yaru- mundo de ultratumba, más allá-. Tumba de Senedhem en Deir el-Medina, Din. XIX-XX
La viticultura era una ocupación masculina y sólo en una tumba de la XVIII dinastía aparece una mujer cortando uvas. Por las representaciones, los trabajos del campo en que se necesitaba utilizar herramientas cortantes, como tijeras en viticultura u hoces en agricultura, estaban en manos de hombres, no sabemos si por una cuestión religiosa o por pura precaución. En un texto del Imperio Nuevo, copia de uno del Imperio Medio, las mujeres actúan como bateadoras en la caza de pájaros salvajes, en los pantanos.
Molineras
El trabajo de molinero, parece estar en manos femeninas. A las mujeres se les entregaba el grano ya limpio de toda impureza. El primer trabajo de la molienda, lo realizaban los hombres. Dos o tres fornidos mozos lo trituraban cadenciosamente con sus pesados mazos de dos codos de largo. A partir de ahí el trabajo es para las mujeres, las tamizadoras recogen los granos aplastados, separan el salvado, destinado a los animales y entregan el resto a las molineras. Las herramientas empleadas eran una gruesa piedra y una artesa de dos compartimentos. La molinera, inclinada hacia delante, mueve la piedra por encima del grano, echando la harina en el compartimento inferior. Se tamiza y se vuelve a empezar hasta que tenga la finura deseada. Solamente se prepara la cantidad necesaria para el pan del día. En los cuadros los panaderos trabajan junto a las molineras.
Hilatura y textil
Después de la recolección del lino (labor en la que también la mujer participaba), este se preparaba para ser hilado y poder utilizarlo en el telar. En las maquetas de Meketre podemos reconocer un taller textil con todos lo necesario para este oficio. Las mujeres que trabajaban en los telares solían se sirvientas o esclavas de una hacienda en la que se tenía que confeccionar telas para los vestidos de todos las personas que integraban estas grandes mansiones. A nivel familiar también las mujeres eran las responsables de los vestidos familiares.

 Fig. 25 - Maquetas de Meketre. La tumba de Meketre, canciller de Mentuhotep I, estaba situada cerca de la tumba de su amo y, de acuerdo con los usos de la época, se construyó una rampa de acceso muy inclinada y una enorme entrada con un pasillo que se adentra en el acantilado. A pesar de que en la antigüedad la tumba había sido fuertemente saqueada y destrozada, en las investigaciones dirigidas por Herbert Winlock en 1919-1920 se encontró una pequeña cámara oculta que contenía las 25 maquetas de madera con escenas de la vida cotidiana que han sobrevivido. Elescondite contenía una maqueta del recuento del ganado, dos mujeres portadoras de ofrendas, maquetas de carnicerías y panaderías, géneros, tejedurías y carpinterías, esquifes de pesca y la flotilla del gran hombre
El comercio de los excedentes domésticos
Los campesinos pocas veces poseían las tierras que trabajaban. Parte de la cosecha era para su consumo, pero si era un año muy bueno podían tener excedentes. Otro tanto ocurría con los pequeños huertos familiares. También en la producción de telas se daba el caso de fabricar una cantidad que superaba las necesidades familiares. Así podríamos ir numerando todos los útiles que se elaboraban a pequeña escala en los talleres domésticos. De la venta de estos productos se encargaban las mujeres, en la mayoría de los casos el procedimiento era de trueque con productos que difícilmente se podían conseguir en sus poblados.
Interpretes musicales y bailarinas
De los oficios de intérprete musical y del de bailarina tenemos evidencias desde el Imperio Antiguo. En las clases altas, las mujeres interpretaban música como entretenimiento para sus maridos y sus padres.
 Fig. 26 - Pintura de la tumba tebana del sacerdote de Amón Keynebu, perteneciente al reinado de Ramsés VIII. Representa la danza nubia denominada keskes
Las mujeres formaban grupos musicales, de baile, o de percusión. Actuaban en los cultos del templo (fig. 27) o para fiestas privadas.
 Fig. 27 - Orquesta femenina de la decoración de la tumba de Nakht,
Al principio estos grupos sólo los integraban mujeres, pero a finales del Imperio Antiguo, cantantes y bailarines varones fueron incluidos.
 Fig. 28 - Cantantes y bailarinas . Tumba de Ti . Imperio Antiguo
Sirvientas y esclavas
 Fig. 29 - Pintura sobre estuco de un banquete funerario. Tumba de Nebamón
No siempre es fácil distinguir la condición de los personajes representados en las imágenes que conservamos del antiguo Egipto. Como norma general se puede decir que la mayor diferencia entre sirviente y esclavo era que al primero le pagaba y mantenía con sus propios medios aquel que le empleaba.
Dentro de los criados había varias categorías estaban los de las capas más bajas, que se ocupaban de las labores más duras hasta aquellos que servían directamente al señor o la señora, teniendo cierta cualificación. Entre los servidores masculinos tenemos los escuchadores, su obligación consistía en escuchar las llamadas. Los coperos, whaw palabra que designa también un vaso, servían la mesa, actuaban como mayordomos y en muchos casos como confidentes, por lo que su labor era muy importante. Los shemsw, que acompañaban a su señor en las salidas y cuando este se detenía desplegaba la esterilla en la que su señor podía escuchar un informe o recibir a sus intendentes; otro shemsw le llevaba las sandalias durante la marcha, cuando se detenían, limpiaba los pies de su señor y le calzaba.
 Fig. 30 - Arreglo de la reina Kawit (XI dinastía). El trabajo doméstico en los hogares acomodados lo hacían servidores libres o en algunos casos esclavos. Entre las sirvientas son de destacar las peluqueras, las doncellas y sobretodo las amas de cría, de las que hablaremos en la lactancia
La gente llamada hemw o beku se les puede considerar, al menos en el Imperio Nuevo, como esclavos. Además de tratarlos con dureza, si intentaban huir se salía en su busca. La mayor parte de estos esclavos son de origen extranjero. Capturados durante una campaña victoriosa en Nubia, Libia, Siria o el desierto oriental. El señor podía alquilar o vender a sus esclavos y desde luego podía pegarles. En muchos casos recibían los golpes a los que su amo había sido condenado por un tribunal. Si las condiciones de vida eran malas para los esclavos, debieron ser aún peor para las esclavas que eran preferentemente alquiladas por altos precios. No se conoce que clase de trabajo se esperaba de ellas, pero la omisión, precisamente de este, tiene connotaciones sexuales.
 Fig. - 31 Una sirvienta sopla el horno
Condiciones laborales en tiempos de Ramsés II
Todos los trabajadores estaban afiliados a cofradías religiosas y participaban activamente en sus fiestas, oficios y procesiones. Los salarios debían ser suficientes, pues muchos son propietarios de sus viviendas (el nombre del propietario aparece regularmente grabado en los soportes de una columna de la vivienda). Tenían derecho a acudir a los tribunales cuando se consideraban injustificadamente agraviados. Tenemos un caso de un capataz, que había expulsado a una joven obrera inexperta, que trabajaba en el taller de tejidos del estado. Denunciado el hecho, la madre de la expulsada invocó la justicia del visir y éste, a través del escriba, ordenó al capataz que readmitiera a la obrera, dando la razón a la demandante. Algo así resulta impensable en épocas anteriores.
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