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El periodo amarniense se inicia antes del establecimiento de Akhetatón (Tell el Amarna) como capital de Egipto y del traslado de la corte a esa ciudad. La influencia que sobre las creencias de Akhenatón tuvieron sus padres fue fundamental para la transformación, tanto de la iconografía como del concepto religioso del llamado “faraón hereje” por tanto el ciclo de Amarna fue propiciado antes de que cronológicamente despuntase.
Amenofis III parece haber vivido rodeado de poderosas mujeres. Además de sus numerosas esposas, tuvo, al menos, cuatro hijas cuya importancia rivalizó con su esposa Tiye. De hecho compartieron con Tiye el rango de Esposa Real y de Gran esposa del Rey, jugando prominentes papeles en ceremonias religiosas. Una princesa con el título de Esposa Real probablemente representaba el papel de diosa en alguno de los rituales reales y quizás tomó el lugar de la reina en algunos actos de la corte. Si esas jóvenes fueron o no realmente esposas de su padre no está confirmado. Los tabúes modernos hacen que los estudiosos sean reticentes a aceptar una relación sexual entre padre e hija, pero no hay pruebas de que ninguna hija del Rey siendo Esposa Real tuviese descendencia con su padre.
 Mapa de Egipto.
La Gran Esposa Real, Tiye
Tiye es generalmente recordada como la “reina plebeya” del Antiguo Egipto.
 Reina Tiye. Madera de tejo. Museos egipcios de Berlín.
Tiye no nació de un rey y su consorte real. Era hija de Yuya, a quien fueron concedidos los títulos de “padre del rey” y Comandante de la caballería y de Tuya, sacerdotisa del dios Min, sus títulos no denotan una relación con el trono, sin embargo hay estudiosos que opinan que la familia de Tiye serían viejos servidores de la corte de los Tutmosis, una familia del Egipto Medio con conexiones muy cercanas a la realeza. Los ancestros de Yuya podrían provenir de Asia. Otros miembros prominentes de su familia fueron : Anen, Segundo Profeta de Amon y hermano de Tiye; Ay, sucesor de Yuya como “padre del dios” y futuro faraón y que pudo ser también hermano de Tiye. A pesar de su falta de sangre divina, Tiye tuvo una gran ascendencia sobre el reino de su esposo. Está demostrado por las numerosas estatuas colosales, al lado del rey, en monumentos reales, en tumbas privadas e instituyó un papel para sí misma tanto en ceremonias religiosas como civiles. Fue venerada como diosa viviente en el templo nubio de Sedeinga. La influencia de Tiye sobrevivió a la muerte de su esposo. En cartas de gobernantes extranjeros, el nuevo faraón Amenofis IV es incitado a pedir consejo a su madre por la familiaridad de esta con los asuntos internacionales. Tras unos años en el trono, Amenofis IV trasladó su familia y la corte a un nuevo emplazamiento, Akhetatón. Las tumbas de oficiales en Amarna hacen constar la presencia de Tiye en la nueva capital. Desconocemos si permaneció en Akhetatón hasta su muerte, alrededor del año 14 del reinado de su hijo, o si volvió a una de las antiguas capitales, pero parece probable que fuese enterrada en la tumba tebana de su marido, en la orilla occidental del Nilo, en una sección del Valle de los Reyes a pesar de que varios objetos de su sepultura fueron encontrados en la tumba KV 55 próxima al Valle de los Reyes. Lo más probable es que esas piezas fuesen transportadas a Tebas desde la Tumba Real de Amarna ya que su primer enterramiento fue en Akhetatón. La momia llamada “Vieja Dama B” proveniente de un escondite de momias en la tumba de Amenofis II, ha sido identificada como Tiye, pero estudios recientes dudan de las primeras conclusiones.
Sitamón
Sitamón (hija de Amón) fue, aparentemente, la hija primogénita de Amenofis III y Tiye. Pocos de sus monumentos perviven. Está refrendada su existencia por inscripciones en monumentos de sus padres, por objetos en la tumba de sus abuelos Tuya y Yuya y por fragmentos de inscripciones en la Tumba Real de Amarna (fig. 3). El objeto más famoso asociado con ella, son dos sillas de madera en la tumba de sus abuelos y a pesar de su juventud ya está elevada a la posición de Hija Principal del Rey. Otros documentos atestiguan que por la época en que su padre celebra el primer festival sed, Sitamón es ya una reina con vivienda y ajuar propios. Se ha sugerido que es la madre de Tutankamón, pero no aparece en ningún objeto de la tumba de aquel y no hay ninguna evidencia de que tuviera descendencia de su esposo/padre.
 Incrustación de un mueble mostrando a dos princesas. Vidrio rojo. Petrie Museum, University Collage. Londres.
Henut-taneb
Es la segunda hija de Amenofis III y Tiye. Henut-taneb significa “Señora de todas las tierras”. El nombre parece especialmente apropiado ya que fue elevada a una posición equivalente a la de su madre y hermana mayor, aunque no obtuvo el de Esposa Real.
 Estatua colosal de Amenofis III, la reina Tiye y la princesa Henut-taneb. Museo de Luxor.
En el grupo estatuario colosal de Amenofis III y Tiye proveniente de Medinet Habu y situado en la actualidad en el museo de Luxor (fig.4) está retratada, llevando el tocado de buitre, a menor escala y al lado de sus padres, en la imagen es descrita como “compañera de Horus, la que está en su corazón”. Es la única vez que la hija del rey es llamada con ese titulo real. En otros monumentos su nombre está encerrado en un cartucho –prerrogativa de las esposas reales- y por tanto la incluimos entre las muchas esposas de su padre.
Isis
Es otra hija de Amenofis III y Tiye y es una advocación a la esposa de Osiris. Hay evidencias de que esta princesa tuvo una posición importante ya que su nombre está frecuentemente encerrado en un cartucho y en la base de una de sus estatuas lleva el título de hemet nesu (esposa del Rey). En la placa de un brazalete del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, ella y Henut-taneb portan signos renpet deseando larga vida y largo reinado a sus padres. En otra placa agitan sistros delante del rey y la reina (Fig. 5).
 Detalle de brazalete mostrando a las princesas Henut-taneb e Isis ante su padre Amenofis III. Carnalina. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.
Nebet-ah
La princesa Nebet-ah “Dama del Palacio” es una figura oscura entre las hijas de Amenofis III. No parece estar presenta en numerosas escenas en las que si se hallan sus hermanas. Debió ser algo más joven que aquellas.
Las esposas extranjeras de Amenofis III
Los reinos de Mitanni y Babilonia fueron aliados de Egipto y el matrimonio de un faraón con las hijas de los gobernantes de esos países sellaba la relación de amistad, eran pues matrimonios políticos en los que se usaba a las mujeres como moneda de cambio. Mientras Egipto fue una gran potencia, nunca envió a una princesa como futura esposa de un rey extranjero, en la dinastía XXI una princesa egipcia, probablemente hija del faraón Satamón, fue enviada al rey de Israel, Salomón. Poco sabemos de la vida e influencia de estas jóvenes en la corte egipcia, tras su boda podemos suponer que las dificultades con las que tropezaron no fueron pocas: lejanía de su familia, dificultad idiomática, aprendizaje de costumbres, ausencia de protección..etc. Conocemos que nunca fueron elevadas a la posición de Esposa Principal del Rey
Gilukhipa
Gilikhipa era hija de Shuttarna II de Mitani, fue enviada a Amenofis III como prometida en el décimo año de su reinado. El impresionante séquito que la acompañaba es mencionado en los escarabeos conmemorativos ”…Las maravillas que se consiguieron para su majestad, vida, prosperidad, salud: la hija de Shuttarna, el rey de Naharin (Mitani), Gilukhipa, y las principales mujeres de su entorno, trescientas diecisiete mujeres”. Posteriormente parece haber desaparecido y no es mencionada de nuevo hasta las negociaciones del matrimonio de su sobrina Tadukhipa.
Tadukhipa
Esta princesa mitana fue enviada a Egipto en el ocaso del reino de Amenofis III dos años antes de su fallecimiento. Akhenatón heredó el compromiso, desposando a Tadukhipa. Era hija del rey Tushratta y en las cartas de Mitani es llamada Señora de Egipto, esto es, la reina. En la correspondencia en cuneiforme de Amarna es mencionada hasta el 4º año de reinado de Akhenatón. Algunos estudiosos han llegado a identificarla con Kiya.
 Estatuilla doble en caliza pintada de Akhenaton y Nefertiti, que la forma del nombre Atón de la parte posterior permite datar en fecha no anterior al año 9. Hay cierta ingenuidad en la escultura que todavía sigue los cánones establecidos según los cuales la reina debía aparecer a menor escala. Museo del Louvre.
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