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Página 1 de 3 En la antigüedad Nubia se extendía por un amplio territorio que abarcaba el sur de Egipto y el norte del Sudán; su frontera se estableció al norte con el primer nomo del Alto Egipto, ubicado en lo que hoy conocemos como Asuán. Esta proximidad geográfica fue una de las causas de el intercambio religioso entre ambas culturas y, entre otros aspectos a destacar, rescataremos la influencia religiosa que Egipto ejerció sobre Nubia, destacando lo concerniente al terreno mitológico.
Aunque los contactos entre Egipto y Nubia se remontan a épocas tempranas, habrá que esperar al Reino Medio, cuando los faraones egipcios acometen una importante labor militar en Nubia con objeto de proteger las ricas explotaciones mineras y el tránsito de objetos exóticos , que transportaban directamente a Egipto (pieles, marfil, oro, etc). Precisamente, la presencia de estos egipcios en Nubia influye en la cultura que se desarrolla en este territorio ya que soldados y funcionarios siguen rindiendo culto a sus dioses tradicionales, aquellos que se veneraban en Egipto.
 Divinidad, posiblemente Amón
Sin embargo, será en el período siguiente, en el Reino Nuevo, cuando el culto al dios tebano Amón cobre auge en la zona. En este momento Egipto se había expansionado aún con más fuerza hacia tierras limítrofes exportando, todavía más si cabe, el culto de sus dioses y consiguiendo la egipcianización de Nubia. Bajo los reinados de los Thutmés II y III, Egipto domina Nubia hasta la cuarta catarata, convirtiéndola en una provincia de Egipto y los pueblos nubios rinden pleitesía y tributos a la corona egipcia. Una constante muy importante para llevar a cabo esta egipcianización es la política de trasladar a muchos príncipes nubios hasta Egipto para que allí recibieran educación, propiciando la absorción de costumbres e, irremediablemente la adopción del culto a dioses propios del Valle del Nilo.
Entre todas las divinidades egipcias que calaron más hondo en la cultura nubia, sin duda la que alcanzó mayor peso y resonancia fue Amón, un dios que en Egipto tuvo su principal centro de culto en Tebas, concretamente en el impresionante santuario de Karnak. Sin embargo, los tradicionales dioses egipcios presentes en Nubia, y sobre todo Amón, se manifestaron con características propias y personales; por ejemplo no es lo mismo hablar de Amón de Karnak, que de Amón de Kawa, aunque básicamente nos estemos refiriendo al mismo dios. El segundo no es más que una forma del primero y como tal adquiere aspectos propios que no posee el dios tebano. Este mismo mecanismo es en el que se integran todos los dioses nubios en Egipto y recíprocamente todos los dioses egipcios en Nubia.
 Avenida de esfinges de Amón en el Templo de Karnak
Pero antes de entrar en materia remontémonos a los orígenes de Amón en Egipto.
Verdaderamente nos encontramos frente a una divinidad de origen incierto, cuya primera mención conocida en el Valle del Nilo se remonta a los Textos de las Pirámides del Reino Antiguo. Allí se muestra como una deidad aparentemente poco importante, un dios relacionado con los barqueros, con el aire o con la fertilidad, que fue cobrando importancia a partir del final del Primer Periodo Intermedio, asentándose en Tebas y pasando después a Nubia y a los oasis. Como ocurre con otros dioses a partir de Reino Medio y en concreto en la dinastía XII se asimiló al dios sol Ra, convirtiéndose en Amón-Ra y siendo entonces cuando los reyes Amenemhat, lo transforman en el dios principal del reino, denominándole El Rey de los Dioses .
A comienzos del Reino Nuevo, Amón ascendió a la categoría de dios dinástico, en virtud de la devoción que le profesaron los reyes militares y expansionistas del área tebana. Para él se creó una familia , la eneada de Karnak. A partir de este momento, Amón formó tríada con Amonet (o Mut) como esposa y con el dios lunar Jonsu en su función de hijo.
 Amón, Mut y Jonsu en Medinet Habu
Durante el Reino Nuevo sus templos se repartieron por Nubia: Thutmés III en el año 47 de su reinado, según algunos autores, construyó la primera capilla en su honor en Dyebel Barkal, siendo él el primero en identificar este lugar con la morada de Amón. La labor constructora continuó con Horemheb y Sethy I que hicieron obras de ampliación, pero los trabajos fueron especialmente palpables con Ramsés II, responsable de mandar construir un santuario encomendado a una forma local de Amón-Ra, llamado Amón que habita en la montaña Pura , divinidad con cabeza de carnero muy habitual en la iconografía nubia.
Amón en Egipto presentaba aspecto antropomorfo y estaba asociado a toda una serie de conceptos abstractos. Él era el aire que se encontraba en todos los lugares y en todos los momentos (pero no el viento, personificado en su paredra Amonet), no en vano su nombre significaba el Oculto, por lo que los humanos no podían verle, tan sólo sentirle, aunque Amón siempre era capaz de atender generosamente las peticiones y súplicas que el pueblo le hiciera llegar a través de sus ruegos.
En la iconografía Amón se nos presenta con la piel coloreada en negro o azul (como el lapislázuli). Sobre la cabeza lleva una tiara en forma de mortero de la que salen dos plumas de halcón fraccionadas horizontalmente en siete divisiones y en cuya base puede llevar un disco solar, lo que denota que pudo ser un dios del cielo. También puede aparecer con cabeza de carnero, cuerpo humano y disco solar; esta representación y bajo forma de criosesfinge (león-carnero) son muy comunes en; precisamente bajo esta última apariencia está documentado, por ejemplo, en los capítulos de procedencia nubia[1] del Libro de los Muertos.
 Distintas formas iconográficas de Amón en Nubia
Parece evidente que la forma de encarnar a Amón con aspecto de carnero fue una importación nubia ya que es el modo más usual de representación en esta zona, quizá por parecerse e identificarse mejor con la cultura africana que ya veneraba al carnero desde la cultura nubia del tipo C . No sería extraño, porque el culto al carnero en el Sahara estaba muy difundido y se asociaba al agua. Esta importación es palpable, por ejemplo, en el templo de Amón de Karnak, donde en pleno Reino Nuevo encontramos al carnero en forma de esfinge[2].
Tradicionalmente el Amón carnero se manifiesta mediante dos especies distintas del mismo animal. Por un lado tenemos el Ovis platyra aegyptiaca[3], de cuernos robustos y enrollados alrededor de las orejas. Sobre la cabeza puede llevar la típica corona de Amón, adornada con un disco solar y altas plumas y en las manos sujeta el cetro uas y el signo anj . Este tipo de carnero es el que suele estar identificado con el Amón de Napata; pero también Amón puede mostrarse como un Ovis longipes paleoaegyptiaca, de cuernos horizontales y retorcidos en espiral que en Egipto suele estar vinculado a Ra, Jnum, Tatenen o Herishef, todos dioses creadores y relacionados con la fertilidad, llegando incluso a formar tríada con las familias de éstos. Sobre la cabeza puede llevar la misma corona del Amón napatiense o simplemente un disco solar y un ureo . Igualmente su iconografía puede complicarse aún más y hallarlo como un carnero de cuatro cabezas o como una esfinge criocéfala. Igualmente toma prestados sus atributos[4], por ejemplo, de Gueb, Ra, Jnum, Shu...
Los textos egipcios del reino Nuevo tratan de justificar la presencia de Amón en Nubia, informándonos de que el templo de Amón en Napata fue primitiva y original residencia del Amón Tebano[5] y también justifican el por qué de su transmutación en carnero. Una leyenda nos narra con bastante detalle el momento en que el dios Jonsu, acosa a su padre para que le muestre su verdadera identidad, porque conociendo su nombre secreto Jonsu podría alcanzar un mayor poder. Hostigado por su hijo y con la intención de esconderse para evitar el asedio, Amón tomó apariencia de carnero y así logró conservar en secreto su identidad.
 Templo de Ramsés II en Abu Simbel
[1] Capítulos 162-165.
[2] Dicho camino procesional precisamente fue construido en pleno Reino Nuevo, por Ramsés II, y usurpado por el faraón kushita Pinedyem (dinastía XXV).
[3] Éste es el caso del Amón de Kawa.
[4] Disco solar, de Ra, oca de Gueb, manifestación como soplo de vida, divinidad impalpable,etc.
[5] Este dios también se venera en otros santuarios, como por ejemplo Kalabsha.
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