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Los obeliscos egipcios surgieron del culto Predinástico a una gran piedra sagrada que se elevaba en el templo de Heliópolis, “la ciudad del sol”. Durante la V dinastía, los obeliscos se erigieron en el centro de los patios abiertos de los templos solares; el obelisco se compone del cuerpo y el piramidión.
Éste se asentaba sobre el basamento; las líneas verticales del monolito, así como el vibrante destello de su piramidión, que estaba recubierto de oro, reflejaban el culto solar que le dio nacimiento. Este monumento lleva inscripciones en sus cuatro caras: simbolizando la estabilidad, permanencia, poderes de renacimiento, fertilidad y la fuerza creadora que poseía el dios solar Re.
Para la extracción del futuro obelisco se desprendía la piedra insertando cuñas de madera en unos orificios, a lo largo del borde del monolito. La madera cuando se humedecía se hinchaba y abría la piedra. Luego se frotaba la piedra con diorita y el bloque quedaba liberado. El obelisco era arrastrado hasta el río para cargarlo en una barcaza y transportarlo a su destino en donde se izaba. Para colocar el obelisco se construía una pared de adobe y era arrastrado con cuerdas a través de una guía a base de tablas y limo que se mojaban para asegurar su deslizamiento. El obelisco se introducía en una ranura practicada en el muro. Otro supuesto método era mediante una rampa alrededor del basamento del obelisco. Una vez pulidas las superficies se grababan los textos.
Los obeliscos en el mundo
Muchas ciudades del mundo muestran obeliscos en sus plazas más distinguidas, testimonio de sus conquistas, expediciones o descubrimientos en las tierras de los faraones. La civilización egipcia ejerció un gran influjo en el mundo clásico, muchos obeliscos del valle del Nilo se llevaron a roma cuando el emperador Augusto conquistó Egipto. A partir de acuerdos diplomáticos, ciudades como Londres, Nueva York, París, embellecieron sus plazas con obeliscos procedentes de Egipto, es el caso de:
Obelisco de Londres: monolito erigido por Tutmosis III en Heliópolis llevado por Augusto a Alejandría y en 1878 erigido en Londres por el ingeniero Dixon;
Las “Agujas de Cleopatra”: en Heliópolis, llamado así por una leyenda que los adjudicaba 8 a este junto al anterior) al palacio de la reina. Fue erigido en 1880 al Central Park de Nueva York;
Obelisco de la Plaza de la Rotonda en Roma: erigido en Heliópolis por Rameses II, llevado a Roma y colocado en Iseo del campo de Marte. En 1711 el Papa Clemente XI lo hizo transportar a la Plaza de la Rotonda sobre una fuente delante de un panteón;
Monolito de la Plaza de San Pedro: llevado desde Alejandría a Roma por Calígula en el año 37, erigido en 1586 en la plaza de San Pedro por encargo del Papa Sixto V;
Monolito Luxor: este obelisco erigido en la época de Rameses II, hecho de un solo bloque de granito era uno de los dos que se hallaba en la entrada al templo de Luxor. Fue trasladado en 1832 y se levantó en la Plaza de la Concordia en París en 1833. Alcanza los 22,55 metros de altura y pesa227 toneladas. En cada una de sus caras aparecen inscriptas tres columnas con un total de 1600 jeroglíficos que se leen en vertical.
Así mismo en diversas ciudades del mundo se tomó esta construcción de pilar con punto piramidal como adorno emblemático: por ejemplo el obelisco de la ciudad de Buenos aires fue erigido para conmemorar el cuarto centenario de su fundación.
Bibliografía: “The Obelisks of Egypt. Skyscrapers of the past”, Labib Habachi, El Cairo 1984. |