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Página 1 de 3 Sabemos que Egipto siempre ha sido una región de distintos contrastes y uno de los más marcados y relevantes es entre su "tierra roja" (deshret) que conforma el desierto y la "tierra negra" (kemet) del valle del Nilo.
En la antigüedad, lo que hoy conocemos como desierto estuvo cubierto de hierba y había muchos animales como una especie de sabana africana. Pero el clima se volvió cada vez más seco transformándolo en el desierto de hoy en día. Por esa razón, el pueblo se trasladó de las tierras altas, hacia la ribera del valle del Nilo.
En Egipto, la lluvia era un fenómeno extraordinario y excepcional, llamaban a la lluvia “el Nilo que cae del cielo” Cada año, durante la época de las lluvias, se producía la crecida del Nilo, y con esta inundación anual las tierras se llenaban de limo que era lo que hacía fertilizar la tierra. Sin el Nilo, Egipto habría sido seguramente un desierto. Las estaciones del año y la distribución del trabajo dependían de las inundaciones que sufría el Nilo.
La primera estación comenzaba en julio con las inundaciones. En septiembre empezaba el tiempo de la siembra y germinación. Y el ciclo terminaba entre finales de abril y el mes de junio con la recolección. El problema se planteaba al ser las inundaciones periódicas, pero no siempre regulares en cuanto a cantidad de agua se refiere. El cultivo de hortalizas y legumbres requería de esa agua en intervalos más o menos estables, lo cual no pasaba con los cereales, trigo y cebada que sí se podían almacenar por más tiempo. El riego de las tierras era imprescindible y el Nilo al no discurrir por todo Egipto sólo inundaba parte del territorio, por eso debían de ser regadas artificialmente. Para las zonas más accesibles se construyeron diques, los cuales también servían para controlar las inundaciones, y para las zonas más alejadas se construyeron canales de regadío. Más adelante, como las inundaciones eran impredecibles, se llegaron a construir las famosas presas que conocemos hoy en día. Los antiguos egipcios ignoraban que la crecida del Nilo estaba provocada por el deshielo de las montañas de Etiopía y por las lluvias de África. Según los antiguos egipcios este fenómeno era obra del dios Hapy.

El sistema de riego más común era el "shaduf", que consiste en una pértiga con un contrapeso en un extremo y un recipiente en el otro, con el cual se extraía el agua. Otro método más rudimentario era recoger el agua con una vasija y transportarla directamente al campo de cultivo más cercano.

Agricultura
El limo que dejaba a su paso la crecida hacía al país muy fértil, capaz de producir cereales suficientes para alimentarse y también almacenar grano para los posibles años de malas cosechas, cuando la crecida era escasa. La mayoría de los egipcios eran campesinos y su vida era muy dura. Debían pagar impuestos que se cobraban en especie, la mayoría de las veces la mitad de sus cosechas.
Los utensilios de labranza que usaban los campesinos eran muy rudimentarios:
- Arado. El más común eran 2 varas verticales cuyo extremo inferior estaba unido y sujeto a una reja que era la que se introducía en la tierra, abriendo el surco. El arado solo actuaba sobre la parte más superficial del suelo. Los animales más usados para tirar del arado eran la vaca y el buey.
Para sembrar la tierra blanda recién humedecida con la inundación, echaban las semillas a voleo y dejaban que los animales –bueyes- `pisotearan las semillas para hundirlas en la tierra - Azada. Se utilizaba en la siega. - Hoz de sílex o metal, para segar el cereal. Hojas de madera con dientes de sílex que servían para cortar el cereal. Posteriormente se reemplazó la madera por metal y aportó su actual forma curva.
El campesino dedicaba la mayor parte del día en el campo, cuidando la sequía, vigilando las plagas. Era de vital importancia que la tierra estuviera irrigada, dependiendo el éxito de la cosecha del agua que llegaba a ellas. La economía como veis era profundamente agraria. Los principales cultivos eran el trigo y la cebada, las legumbres como las lentejas y garbanzos, y las hortalizas (lechugas, ajos, cebollas, etc). Con el trigo hacían tortas planas o gachas; con la cebada hacían la cerveza, su bebida preferida.
El pan y la cerveza eran los alimentos básicos en la dieta egipcia. Los panes tenían formas diferentes y algunos se elaboraban especialmente para los ritos religiosos, sobre todo para las ofrendas. La importancia de este alimento se refleja incluso en la escritura egipcia donde el objeto representado por la letra "t" es un pan. También el signo "hotep" ofrenda o estar satisfecho se representa con una mesa con un pan sobre ella. Rara es la mesa de ofrendas sin pan, y son muchos los ejemplos en relieves y pinturas donde aparece representado el pan. Primero el grano era triturado y molido sobre mesas de piedra. En este proceso, lamentablemente, el pan arrastraba muchos residuos, entre ellos la arena, que acarreaba molestos trastornos en la dentadura con el paso del tiempo. Después de haber sido molida la harina, ya fuera de centeno, trigo o cebada, se mezclaba con distintos ingredientes: agua, leche, huevos, algarrobas, miel, dátiles, pasas, higos, y un largo etcétera.
Los campesinos podían también disponer de un pequeño huerto con garbanzos, calabazas, puerros, lechugas, cebollas y frutas como los dátiles, uvas e higos, incluso granadas. Los egipcios tenían gran cantidad de frutas y verduras pero no conocían aún ni las patatas ni los cítricos. Los dátiles se consumieron todo a lo largo de la historia del Antiguo Egipto, y aún en nuestros días, por qué negarlo? Siguen siendo igualmente exquisitos y se continúan consumiendo...
El hombre mayormente se encargaba de las tareas agrícolas, la mujer, acompaña al marido pero también tiene la carga de la tarea doméstica. Mantener el hogar, cuidar a los hijos, y velar por la vida familiar. En el campo la mujer se encargaba de tareas muy específicas entre ellas limpiar y cribar el grano. También en el momento de arar, la mujer va detrás del marido sembrando en la rotura que ha hecho el marido con el arado. Encontramos esta escena en el papiro de "Heruben" conservado en el Museo Egipcio de El Cairo
Las espigas recolectadas eran llevadas a la era, donde las mujeres con grandes palas las levantaban para que el grano cayera y la paja se la llevase el viento.

Ganadería
La ganadería en una sociedad agraria como la egipcia se convirtió en una actividad de primer orden. La práctica de la ganadería en el Antiguo Egipto, se remonta al Neolítico. Se conoce por relieves de tumbas del Imperio Antiguo, cómo era la cría del ganado, y cómo se realizaba dicha práctica. El pastor vigilaba muy de cerca los rebaños y los asistía personalmente ante cualquier eventualidad, enfermedades, partos, etc. Los animales al nacer eran seleccionados por el pastor y luego eran trasladados a lugares con mejores pasturas para su crianza. La posesión de ganado, en una sociedad agraria, era un bien muy preciado. Uno de los métodos para prevenir hurtos, consistía en marcar el ganado. Se reunían las reses en un lugar determinado, se les ataban las patas y se marcaban con sello de metal, generalmente de bronce, el cual caliente se aplicaba sobre el lomo derecho para dejar allí su marca. Todo esto bajo la atenta mirada de los escribas quienes tomaba nota de todos los movimientos. Una vez seleccionado y marcado el ganado se procede al engorde, es decir, alimentarlo a la fuerza con bolas de harina que se les introducía por la boca. En relieves de tumbas, se aprecia esta práctica donde se ve a los campesinos sujetando al animal de distintas maneras, para que traguen la comida. Los antiguos egipcios, también apreciaban la piel, la leche, la carne y la lana que les proporcionaban las cabras y las ovejas.
Para trabajos de carga se criaron en cautividad a burros traídos de Nubia, que eran una variedad del asno salvaje de Nubia, se empleaban en el transporte de mercancías y también en tareas agrícolas como la siembra y la trilla. Los campesinos también criaban aves de corral palomas, patos, ocas, gansos, y corderos que sacrificaban durante los días de fiesta. Palomas, patos y gansos completaban su fauna siendo platos muy populares que aparecen representados repetidamente en varias estelas funerarias.
Los bueyes y los toros eran animales sacrificados a los dioses igualmente, su carne era la más apreciada y la más cara para la mayoría de los egipcios por lo que no solía ser un alimento cotidiano. En la tumba de Tutankhamón, en su ajuar funerario fueron hallados restos de buey, patos momificados, ramos de flores y cestos de frutas, los que fueron minuciosamente documentados por Howard Carter.


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