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La continuidad fundamental de la monarquía egipcia se puede percibir exteriormente en la titulatura del rey. Esta se colocaba ante el nombre de los monarcas y servía para indicar algunas de las cualidades concretas del rey. Se compone de cinco nombres:
El Nombre de Horus
Era el título más antiguo. Remarcaba la naturaleza divina del rey asociándolo al halcón Horus, pero de carácter solar. Se colocaba sobre un serej o fachada de palacio, un muro de resaltes o nichos.
El Nombre Nebty
Se traduce como "el de las Dos Damas", es decir, la diosa buitre Nejbet del Alto Egipto y la diosa cobra Uadjet del Bajo Egipto, ambas divinidades protectoras del faraón. Así se enfatiza y potencia el poder del rey sobre todo el Egipto unificado.
Horus de Oro
Se representa como un halcón posado sobre el símbolo jeroglífico de oro. Se interpreta como la encarnación del monarca identificado con Horus y con el resto de los dioses, que mitológicamente tienen la carne de oro como símbolo de incorruptibilidad.
Nesut Bity
Traducido como el de la Caña y la Abeja. Es lo mismo que decir Rey de las Dos Tierras. De simbolismo similar al título Nebty, aunque en este caso no hay seguridad en cuanto a cuál fue la razón para emplear estos dos signos para el Bajo y el Alto Egipto. A continuación se escribía el prenomen en el interior de un cartouche o cartucho (símbolo solar) que incluía el nombre que el rey tomaba en la coronación y que, con mucha frecuencia, incluye el nombre del Sol en el del propio rey. Así se obtenía el dominio y la asimilación del soberano con el Sol y su circuito, tanto en el día como en la noche.
Sa Ra
El "Hijo de Ra". Este título procede del llamado nomen, es decir, el nombre que el soberano recibió al nacer, el cual se introduce en el interior de un cartouche. Gracias a él, el rey asume el parentesco directo con la divinidad más importante del panteón egipcio, aquella que creó el universo. Como tal, es responsable de hacer cumplir sus leyes en la tierra.
Ornamentos del Rey
La manifestación externa de la posición del rey consiste en sus ornamentos, que para el monarca significaban poder y protección simultáneamente. La vestimenta y las insignias se remontan en parte a tiempos arcaicos. El rabo de toro remite, por ejemplo, a la fuerza animal de la prehistoria y a la naturaleza de toro del rey. Otros animales cuya forma puede adoptar el rey son el halcón y el león.

El monarca viste diversos faldellines, frecuentemente el llamado shendut, pero también, dependiendo de la época o de la ocasión, capas, camisas, determinados mantos o una piel de pantera. Como calzado, usa sandalias perfectamente elaboradas.
La cabeza suelen adornarla con diferentes coronas, aunque en ocasiones lleva birretes, el tocado real nemes o una simple peluca. En su frente colocan la serpiente ureus, destinada a repeler los poderes de los enemigos del faraón. Las insignias que simbolizaban el poder real son, usualmente, el cetro curvo y el flagelo.
Coronas
En Egipto existían diferentes coronas que usaban los reyes o los dioses dependiendo del rito o del acto que se celebrara. Algunas representaban puntos geográficos (Corona del Alto y Corona del Bajo Egipto), otras estaban relacionadas con diversas divinidades, como la corona Atef, símbolo de Osiris. Y un tercer grupo, las llamadas "de guerra", como la corona Jeperesh.
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Corona Atef, era la corona tradicional del dios Osiris y de Herishef, deidad de Heracleópolis Magna. Es algo más elaborada que la Corona Blanca del Alto Egipto; a ambos lados estaba adornada con sendas plumas de avestruz a la que más tarde añadieron un disco solar, a veces unos Ureos y dos cuernos horizontales de carnero sobre los que se sustenta. |
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Corona Blanca del Alto Egipto, llamada por los antiguos egipcios Hedyet o Uereret (La que llega a ser grande), compuesta por una pieza troncocónica alta con el extremo superior redondeado. Estaba protegida por la diosa buitre Nejbet. El Blanco fue el color representativo del Alto Egipto, es decir, del Sur. |
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Corona Roja, que representaba el Bajo Egipto, el Norte del país, y fue llamada por los egipcios como mhs (La del Norte), net (como el nombre de la diosa Neith), bit (abeja) o Deshret (La Roja), dependiendo el aspecto que de ella se quisiera sacar. También se podía llamar Uert, La Grande. Era la corona más antigua e importante. Estaba protegida por la diosa Uadyet, aunque también la solían llevar las diosa Neith, de la ciudad de Sais, y Amonet, en la ciudad de Tebas. |
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Doble Corona, unión entre la corona del Alto Egipto (Corona Blanca) y la corona del Bajo Egipto (Corona Roja), llamada por los egipcios Sejemty, cuyo nombre significa "Las Dos Poderosas". Aparece desde la primera Dinastía. Su unión servía para representar la unificación entre los dos puntos geográficos egipcios, el Sur y el Norte. Dependiendo la zona del país en que se quisiera hacer énfasis, la corona roja estaba sobre la blanca o viceversa. Algunas divinidades llevan sobre su cabeza la Corona Doble como tocado propio; entre ellas destaca el dios Atum, la diosa Mut y el dios Mahesa. |
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Corona Hemhem, variante de la corona Atef, podría decirse que está formada por una triple Atef. Se cree que su nombre representa la materialización de un grito de guerra. Suelen llevarla las divinidades que se representan como niños, ya que simboliza el triunfo del Sol sobre las tinieblas del Más Allá, el vigor, la vida que renace y la juventud. Por ello, es frecuente encontrarla sobre la cabeza del rey difunto. |
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Corona Jeperesh, casquete o corona azul, tradicionalmente conocida como corona de guerra. Aparece en la Dinastía XVIII. No se puede afirmar que se empleara en las batallas, sino que es más acertado pensar que fuera una corona de "aparato" o ceremonial. La diosa Uerethekau, la Grande en Magia, debió estar asociada a este casquete durante el Imperio Nuevo, ya que suele encontrarse presente en los relieves que reproducen dicho acto. Uerethekau era una diosa relacionada con la justicia, capaz de dar y quitar la vida, siempre que fuera justo. |
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Corona Shuty, compuesta por dos plumas de halcón y se empleó durante el reinado de Seneferu. Aunque a partir del Segundo Período Intermedio es cuando las mujeres lucen un tocado compuesto por dos plumas. Con Amenhotep III se flanquean con dos cuernos en forma de lira. Desde el Imperio Nuevo pasa a ser una corona que llevaban solamente las mujeres de la casa real y Divinas Adoratrices, así como ciertas divinidades masculinas (Amón, Horus de Hierakómpolis) y femeninas (Renenutet y Uerethekau); pero generalmente suelen portarlas diosas relacionadas con las estrellas y las constelaciones, como la diosa Isis-Sothis. |
Nemes
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Era un cubrepeluca confeccionado en tela con el que se adornaban los reyes. Consistía en una pieza que cubría la cabeza cayendo a ambos lados del rostro y anudado en la parte posterior. Aparece en imágenes que representan tanto al rey en vida como al rey difunto. En ambos casos el atuendo le sirve para identificarse con la divinidad y obtener cierto poder indeterminado. Se suele representar en sus pinturas como si fuera de color amarillo (oro) y azul, pero los textos hablan de un pañuelo blanco relacionado con la diosa Nejbet, patrona del Alto Egipto. Probablemente, el azul con el que se teñía esta pieza de tela era del mismo tono que el lapislázuli, por lo que podía guardar cierta relación con el mineral. El color amarillo del oro era un símbolo solar de eternidad e incorruptibilidad. |
Úreus
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Término empleado para designar a la serpiente protectora que se encontraba en la frente de Ra, de algunas deidades solares del panteón y del monarca. Simbolizaba majestad, divinidad, la luz. Representaba a la diosa Uadyet, patrona del Bajo Egipto. Sin embargo, como ocurre con la Corona Blanca del Alto Egipto, a veces se nombra dos veces para enfatizar la dualidad. |
Barba postiza
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Con motivo de las grandes ocasiones, el faraón lucía una barba artificial, larga y estrecha. Estaba hecha de pelo trenzado de forma muy prieta y ajustada mediante correas al tocado o detrás de las orejas. La barba del rey era más larga que la de sus súbditos. Las representaciones de los dioses suelen llevar una barba terminada en punta y rizada al final; así, en los sarcófagos aparece la representación de los difuntos con la barba postiza, tomando la forma del dios Osiris. |
Cetros
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Sejem era un cetro de poder, fuerza y autoridad constatado desde momentos muy tempranos y que emplearon reyes y nobles con cargos elevados, así como también puede observarse en las manos de algunas reinas cuando realizaban algún ritual que guardaba relación con el poder. Sejem también era una de las partes del ser y significaba la energía del espíritu divino. Estaba asociado a dos deidades: Osiris y Anubis. Como personificación de poder, fuerza y autoridad era imprescindible en las ceremonias funerarias y divinas ya que garantizaba que los ritos fueran especialmente favorables. |
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Flagelo o cetro Nejej, solía llevarlo el monarca en escenas rituales o en contextos funerarios para simbolizar su derecho a ser rey de Egipto y su identificación funeraria con Osiris (soberano del Más Allá), tras la muerte. Se trata de un símbolo de autoridad, cuya función era la de conducir. |
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Cetro Heka, se ha interpretado como un antiguo cayado de pastor, que posteriormente pasó a ser un símbolo del dios Andyeti. Cuando este dios fue fusionado a Osiris, el cayado también pasó a formar parte de la iconografía de este dios. Ambos cetros, el flagelo y el cayado, son dos instrumentos originarios de las primeras dinastías de la civilización faraónica. El flagelo indicaría la acción de conducir (ganado), mientras que el cayado indicaría protección, relacionándose posteriormente con la conducción de los hombres bajo la responsabilidad del monarca. El cetro Heka era una insignia real, un báculo que aparece en manos del monarca junto la flagelo Nejej. Era uno de los cetros más poderosos de todos los hallados en Egipto y se encuentra a modo de amuleto en los enterramientos privados como símbolo de protección real. Bajo este mismo nombre encontramos al dios Heka, personificación del poder mágico del Sol, es decir, de la magia. Fue considerado el Gran Ka de Ra. |
Otros ornamentos
Los reyes egipcios, además de emplear los adornos ya vistos, poseían una rica y variada joyería. Así, conocemos collares, brazaletes, sortijas, pendientes, anillos-sello, broches, amuletos, pectorales, etc., elaborados con valiosísimas piedras. Una de las principales muestras de ello, es el hallazgo en el Valle de los Reyes de la tumba del faraón Tutankhamón, por Howard Carter en 1922, un gran tesoro provisto de hermosas joyas reales.
De este modo, sabemos los materiales de gran riqueza empleados para su elaboración, como son: amatista (utilizada en el Imperio Medio), berilo (sobre todo en época ptolemaica), ágata, electro, cornalina, cuarzo, calcedonia, calcita, lapislázuli, obsidiana, granate, feldespato verde, turquesa; jaspe rojo, verde, negro o amarillo intenso de diferentes procedencias; incrustaciones de vidrio; y principalmente, el oro. Actualmente, podemos gozar de grandes colecciones egipcias expuestas en los diferentes museos del mundo.
Bibliografía
Egipto. Signos y símbolos de los sagrado. Elisa Castel. Ed.Alderabán.
Egipto. El mundo de los Faraones. Regine Schulz & Matthias Seidel. Ed.Könemann.
El oro de los faraones. Hans Wolfgang Müller y Eberhard Thiem. Ed.Libsa
El Antiguo Egipto. Faraones, templos y tumbas. National Geographic España, edición especial primavera 2001.
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