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Capilla de Adijalamani
Vamos a conocer el elemento más antiguo del templo, que actualmente se conserva en su estado original. Aunque arqueólogos polacos reflejan en la memoria de sus excavaciones la existencia de un edificio cronológicamente anterior a la capilla de Adijalamani, fechable durante el reinado de Seti II (1201-1196 a.C.), ya que se encontró un bloque con parte de los cartuchos de este faraón en las cercanías del templo. Esta teoría podría ser bastante aceptada, teniendo en cuenta la presencia ramésida en Nubia, quienes dirigían su culto al dios Amón-Ra, presente en Debod. Pudieron ser reutilizados algunos de sus bloques para la edificación de este pequeño santuario por parte del rey de Meroe.
La capilla de Adijalamani está completamente decorada con escenas del culto divino similares a las recogidas en otros templos, en las que este soberano adora a los dioses y realiza diferentes ofrendas. Todos los muros, este y oeste, están decoradas con tales motivos de contenido ritual, hasta la siguiente estancia que nos llevará a la antesala del naos.
Como podremos observar la capilla está consagrada desde el primer momento de su construcción y con carácter principal al culto del dios Amón y de la diosa Isis. Aunque otras divinidades representadas en las paredes de la capilla también recibían culto como son Mut, Osiris, Horus (Harpócrates), Harendotes, Ra-Harakti, Hathor, Neftis, Jnum, Satis, Anukis, Aresnufis, Sejmet-Tefnut, Min, Apset, Uadjet y Nejebet.
Pasemos a contemplarlas:
Al traspasar el umbral de la capilla, a derecha e izquierda, podemos observar al dios Thot purificando con agua al que accede a la capilla (pared norte), y al dios Horus realizando la misma acción ante Imhotep divinizado (pared sur). Se representa el acto de purificaciones finales del culto divino diario, según el rito del templo de Edfú. Así el sacerdote oficiante arrojaba cuatro veces de agua pura hacia el naos con el vaso de libación kbhw; realizaba la purificación con los cinco granos de natrón de Nejeb, la unción con los aceites sagrados y la aspersión con el agua de vida y fuerza salida de Quererte, lugar mítico de la primera catarata.
Sobre los dioses purificadores se puede leer parte del texto para la celebración del culto divino diario en el momento en el que la divinidad es despertada instándola a que permanezca activa y protectora sobre Debod y sobre el rey.
Si a continuación nos detenemos y observamos ambas paredes que conducen a la antesala del naos, veremos que la decoración de este templo egipcio muestra la presencia viva de las Dos Tierras. En la pared norte, Adijalamani se muestra bajo la protección del dios Amón y divinidades del Bajo Egipto, y en la pared sur, se presenta ante Isis y dioses procedentes del Alto Egipto. Se representa así la tierra de Egipto unificada.
Pared Norte
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El soberano se pone bajo la protección del dios Amón y realiza la tradicional ofrenda de Maat, junto con otras ofrendas y ritos del culto divino diario. El rey obtiene de manos de Amón y la diosa Mut ejercer la realeza en las Dos Tierras. También recibe la protección de los dioses de la Catarata, Jnum-Ra, Satis, Petensenis (una forma de Horus local llamado por los textos "El faraón de Biga") y Anukis, su divina nodriza, a través de la representación de varias escenas, así como de otras divinidades primordiales de corte nubio, vinculados con el ciclo solar y el "mito de la diosa lejana", tales como el dios Aresnufis y la diosa Sejmet-Tefnut.
En esta pared también se encuentran representados dioses típicamente norteños como el Horus niño, Harpócrates, vigilado y protegido por la diosa cobra patrona del Bajo Egipto, Uadjet, bajo el aspecto de la diosa Neith, hermana de Isis y de Osiris.
El descendiente de Osiris bendice al rey y le otorga la protección de la corona Blanca del Alto Egipto y el divino úreus en la frente.
Pared Sur
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Los relieves del muro sur desarrollan con algunas excepciones una especie de mito divino en virtud del cual el rey se asemeja al dios Horus-Vengador-de-su-padre (Harendotes), con escenas de culto a Horus niño protegido por Nejebet, la diosa buitre del Sur, mientras el primero concede al faraón la protección de la doble corona Blanca y Roja, pschent.
Adijalamani se declara hijo de Isis, ofrendándola el aceite medjet, el pan blanco en forma de pirámide aku, el collar Usej y hace sonar para ella los sistros. A continuación ofrece un amuleto al dios Min y a la diosa Neftis, quienes le dan la divinidad y la fuerza.
La presencia solar a favor del rey está representada por los dioses Ra-Harakti, asimilado aquí al dios Horus de Edfú, y por la diosa nubia Apset, "la Llama que abrasa a los enemigos del rey", mientras Adijalamani vuelve a hacer la ofrenda de Maat a los dioses.
El dios Harendotes y la diosa Hathor reciben del soberano el Ojo Uadyat, y a cambio le conceden la tierra y todo lo que en ella existe.
En último lugar, tocado con una compleja corona Atef hace los ritos prescritos, aspersiones, fumigaciones y ofrenda del collar Bebe al dios Osiris acompañado por su esposa divina, la diosa Isis. El hijo se muestra de este modo ante su divino padre como su heredero en la tierra, el dios Horus.
Antesala del naos
Una vez conocida la capilla de Adijalamani, nos encontramos frente al naos. Pero antes de acceder a la sala del santuario principal, al que sólo tenían acceso los sacerdotes oficiantes, tenemos la que actualmente se conoce como antesala del naos, un pequeño vestíbulo que en su día pudo ser "la Sala del Altar o de las Ofrendas", wsht-htp, que a su vez da paso a dos estancias a derecha e izquierda de la sala del naos, que seguidamente visitaremos.
Capillas laterales
Estas dos estancias dedicadas a albergar a otras dos divinidades, que podrían identificarse con las Per_Ur y Per-Un, Capillas del Norte y del Sur, típicas de los templos egipcios de la época, estaban dotadas de criptas o cámaras ocultas, lugar donde se guardaban los objetos sagrados empleados en el culto diario de las divinidades residentes en Debod. También se depositaban otros objetos procedentes de ofrendas y utilizadas en los ritos como vestidos, adornos, perfumes y elementos simbólicos como Maat o el Ojo Uadyat, así como alimentos y bebidas que eran las ofrendas principales.
La capilla Norte pudo estar dedicada a los dioses Jnum y Mahesa, y la capilla Sur al dios Osiris. En estas capillas se efectuaban ritos y ofrendas diarias al mediodía y al atardecer, y en ellas se albergaban los altares y estatuas de otros dioses residentes en Debod.
Sala del naos
Es la sala principal del santuario donde se encuentra depositado un naos dedicado al dios Amón por Ptolomeo XII "Neo Dioniso" (80-51 a.C.), realizado en granito rosa, en cuyo interior se guardaba la estatua de culto del dios. Este es el lugar más sagrado del templo, donde vivía la divinidad. Su acceso sólo era permitido a los sacerdotes. Las cobras que le coronan y las representaciones del disco solar alado tenían como fin proteger la imagen del dios.
 Naos de Amón (foto: Manuel Crenes)
Sin embargo, originariamente no era el único naos existente en esta sala. No era habitual en los templos egipcios que en una misma estancia se depositaran dos naos para albergar dos divinidades que , en principio, no poseían ninguna relación teológica entre sí.
Pero está documentada la existencia de un segundo naos dedicado por Ptolomeo VIII "Evérgetes Trifón" a la diosa Isis, desaparecido en la actualidad.
Una vez recorrida esta primera planta del templo, volveremos sobre nuestros pasos respetando la paz de los dioses, hasta llegar de nuevo al vestíbulo hipóstilo o pronaos para poder acceder a la escalera de subida a la planta superior del edificio. Sin embargo, antes de iniciar la subida por la puerta sur de acceso a la terraza, nos encontramos con una entrada abierta a la derecha que conduce a un corredor.
Corredor
Este cuarto o corredor que comunica con la cripta de la capilla Sur dedicada a Osiris, podría haber sido utilizado para desempeñar las funciones propias de la llamada "Biblioteca" de otros templos ptolemaicos. Estas "casas del Libro" eran los lugares donde se depositaban los rollos de papiro o de cuero curtido con los textos y escritos sagrados, de astronomía, medicina, etc, de gran importancia en el propio santuario.
 Vista de la cripta que comunica con la Capilla Sur desde el Corredor (foto: Ana Mª Tejería)
Se han encontrado ejemplos de estas estancias en Dendera y Edfú, y las inscripciones existentes en sus muros indican la función de estas salas. Pero en Debod no hay inscripciones que nos aclaren definitivamente si era ésta la función del corredor.
Una vez de nuevo en la escalera, iniciemos la subida a la planta superior donde encontraremos la capilla Osiriaca y la terraza.

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