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Capilla Osiriaca
Subiendo el primer tramo de escalera llegamos a un rellano que nos muestra una nueva estancia en la que entramos. Esta es de forma cuadrangular con una ventana de unos 60 cms. de lado en su pared sur y un hueco de menores dimensiones en la pared oeste. El primer hueco probablemente se empleaba como nicho cultual para la práctica de los misterios osirianos. El segundo pudo ser usado como armario.
Esta sala debió tener en su día dos tragaluces abiertos a la altura del techo en el muro norte, según Daumas y Derchain, y su propósito sería el de proporcionar la luz diurna indirecta necesaria a la imagen del Osiris Vegetante depositado en la ventana del muro sur.
Así se celebraban los misterios de Osiris. Se moldeaban imágenes del dios con una mezcla determinada de tierra y semillas de cereal, regándose con regularidad. El grano germinaba pasados unos días y del cuerpo del molde de la efigie divina surgían las plantas, que mostraban el símbolo de la resurrección del dios Osiris y con él, toda la creación. El Osiris Vegetante que se había conservado desde el año anterior, se bajaba de su capilla, junto a la terraza, siendo enterrado en lugar sagrado.
En esta dependencia no se realizaron ni relieves ni inscripciones, salvo las existentes en los naos y en la gola del portal del segundo pilono, que como veremos se expone en el interior del mammisi situado en la planta baja, y que veremos en un momento.
Actualmente, en el interior de esta capilla, podemos contemplar una maqueta que representa cómo pudo ser el edificio del templo de Debod.
Terraza
La escalera de Debod debió estar vinculada con la celebración de la Fiesta del Año Nuevo, conocida también como Fiesta de Ra y de todos los dioses. Subiendo el resto de peldaños llegamos a la terraza del templo, donde tenía lugar la ceremonia final de dicha festividad.
Esta fiesta estaba destinada a proteger por sus ritos mágicos el paso de un año a otro. Se preparaban las imágenes divinas para una pequeña procesión que se iniciaba en el interior del templo, desde las capillas y el santuario principal, llegando a la sala Uabet y concluyendo en la terraza.
De este modo, las principales estatuas divinas del templo salían de sus capillas colocadas en otras más ligeras que transportarían los sacerdotes. Se les vestía y preparaba para la ceremonia probablemente en el vestíbulo anterior a la sala Uabet, y eran trasladadas en procesión, con pasos lentos, entonando letanías y ascendiendo los escalones que subían a la terraza.
Una vez arriba, se practicaba la ceremonia de la exposición de las efigies divinas a la luz solar. Terminados los actos, las estatuas divinas regresaban a su santuario y capillas respectivas.
En la actualidad, la terraza del templo es una de las estancias más desfiguradas del edificio. Originariamente a cielo abierto, hoy, por razones de conservación aparece techada, y en ella se ha creado un pequeño museo.
 Estela de arenisca del periodo grecorromano encontrada entre los escombros de la capilla de Adijalamani. En la parte inferior una escena de un rey ante una divinidad sentada, cuya corona es similar a la de los dioses Shu-Aresnufis, o Thot de Pnubs o del propio Amón. Como protectores, una serpiente ondulante y un león sentado.
 Sillar con titulatura de Adijalamani, de arenisca, 200-180 a.C. Originariamente sobre la puerta de acceso a la capilla de Adijalamani, contiene la titulatura más completa del rey meroita. Aparecen aquí tres de los cinco títulos que ostentaban los monarcas egipcios, repetidos en ambos lados, conteniendo los nombres del rey encerrados en cartuchos: título de Horus “Imagen de Ra, elegido de los dioses”; el de Rey del Alto y del Bajo Egipto “Imagen de Ra, elegido de los dioses”; el Hijo de Ra, “Adijalamani, amado de Isis”. Además, en este sillar encontramos la única mención al dios Apedemak hecha en un templo egipcio.
 Sillar con titulatura real, de arenisca, 200-180 a.C. Originariamente situado en el interior de la capilla de Adijalamani, sobre la puerta de acceso, debía formar parte de una titulatura más breve de este rey, ya que sólo recoge el título del rey del Alto y del Bajo Egipto y del Hijo de Ra.
 Sillar con escena de ofrenda de arenisca, periodo grecorromano, de ubicación original desconocida. La cara mayor presenta parte de una escena en la que el rey inciensa a Amón de Debod, representado con cabeza de carnero.
 Fragmento de arenisca con cartucho.
 Capitel con forma de loto, fragmento de arenisca del periodo grecorromano
También se expone una maqueta con un panel interactivo, similar al realizado en la capilla de Adijalamani para mostrar los relieves, que representa el recorrido del río Nilo desde Abu Simbel hasta llegar a la isla de Elefantina, mostrando dónde estaban ubicados los principales templos y monumentos de la Baja Nubia. Sobre el muro oeste de esta sala, un audiovisual muestra las diferentes etapas constructivas del templo de Debod desde la capilla de Adijalamani hasta las ampliaciones ptolemaicas. Además, podemos documentarnos sobre Debod mediante cuatro ordenadores con programas multimedia, que informan sobre la construcción de la Presa de Asuán y el traslado y reconstrucción del templo en Madrid.
Concluida la visita de la planta superior del templo, descendemos las escaleras llegando al vestíbulo. Aún nos queda una sala por conocer:
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