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Página 1 de 3  Fachada del Museo.
Los museos no son edificios fríos, sin personalidad propia en los que se exhiben colecciones de piezas maravillosas, sino que cada uno refleja la idiosincrasia del pueblo que los alberga y mantiene. Detrás de cada museo hay unas personas, artífices de su enriquecimiento y de sus actividades culturales, que configuran la personalidad del edificio y sus obras.
El Metropolitano tiene la característica fundamental de la sociedad americana: es capitalista. Muchos museos europeos se formaron, en un principio, con las colecciones reales, pero en América no existía la monarquía y los presidentes no se dedicaron a coleccionar arte para el estado. Así que, desde su fundación, hasta sus adquisiciones, el capital privado ha sido fundamental. Hay grandes colecciones cedidas al museo para su exhibición, pero los coleccionistas están obligados a sufragar los gastos de conservación, actividades culturales y publicaciones educativas, exposiciones etc., en las que participen sus obras. El último catálogo editado para las secciones de Egipto y Oriente próximo fue financiado por una editorial japonesa, la Fukutake; y la última remodelación de las colecciones egipcias se hizo con un generoso donativo del matrimonio Carson. Cuando se inauguraron las salas del periodo amárnico, se montó una magnifica exposición titulada “Las Mujeres de Amarna”, aprovechando que el Museo de Berlín estaba remodelándose en ese momento y cedió parte de su colección. A esta exposición también contribuyeron los particulares como el matrimonio Cullman y la publicación del catalogo fue posible gracias a la fundación Doris Duke para Publicaciones. Vemos que en todo momento se ha recurrido al capital privado. Esto no quiere decir que los organismos oficiales no cuiden el museo. De entrada el edificio es propiedad de la ciudad de Nueva York, contribuyendo con la calefacción, la luz y toda la energía eléctrica, además de pagar alrededor de la mitad del costo de mantenimiento, incluida la seguridad. El Estado de Nueva York también otorga una cantidad anual basada en los gastos operativos. Pero el museo puede mejorar sus vitrinas, organizar exposiciones y editar publicaciones gracias a la mentalidad americana de evadir impuestos por medio de contribuciones culturales, lo que a la vez demuestra una magnifica organización interna que sabe dirigirse a las personas o entidades adecuadas para la subvención de sus proyectos. Se puede pensar que los americanos son muy ricos y, por tanto, capaces de afrontar estos gastos. Pero es que hay muchas personas que no pueden efectuar aportaciones dinerarias, contribuyen con su tiempo. Así algunos miembros de “Los amigos del museo” se turnan para atender la librería y vender las reproducciones, diapositivas etc. de la tienda de souvenirs. Otros dedican un mañana o una tarde a la semana para explicar el museo en ingles o en algún idioma etc. Por supuesto el museo tiene personal fijo, alrededor 1.800 personas, pero también cuenta con 900 voluntarios. Este espíritu colaborador y de trabajo en equipo da muy buenos resultados. Deberíamos aprender de ello en España.
La existencia del Metropolitano se debe a un grupo de americanos que, el 4 de Julio de 1866, se encontraba en París y se reunieron para celebrar la fiesta nacional francesa en un restaurante del Bois de Boulogne. John Jay, un conocido hombre de negocios, dirigió a los asistentes un pequeño discurso al terminar la cena. En él propuso a sus compatriotas crear una Galería Nacional de Arte. Su sugestión fue acogida con entusiasmo y así se fundo un club en Nueva York, bajo la presidencia de Jay que pronto agrupó líderes civiles, coleccionistas de arte y patrocinadores filantrópicos.
 Mapa de la situación del Museo en la Ciudad.
Después de cuatro años, en Abril de 1870, se fundó por fin el museo Metropolitano de Arte, con sede en la Quinta Avenida, pero en el número 681, no donde se encuentra en la actualidad. De allí pasó a la calle 14 y el 30 de marzo de 1880 se comenzaron las obras de su sede actual de la Quinta Avenida con la calle 82. Tuvo diferentes etapas de la construcción puesto que el edificio se fue desarrollando de acuerdo con la necesidad de alojar nuevas obras, la cesión de colecciones y los esponsor que iban surgiendo, por ejemplo, Lehman, Sakler, Rockefeler, etc.
CONSTRUCCIÓN DEL MUSEO METROPOLITANO
| AÑO |
NOMBRE DE LOS ARQUITECTOS |
PARTES DEL EDIFICIO |
| 1880 |
Calvert Vaus y Jacob Wrey Mould |
Primer edificio cuya fachada oeste, de estilo gótico, es todavía visible |
| 1902 |
Richard Morris Hunt y su hijo Richard Hwland Hunt |
Pabellón central y fachada neoclásica actual. |
| 1911-13 |
McKim, Mead y White |
Alas norte y sur |
1975
1979
1980
1982 |
Todas ellas diseñadas por Roche, Dikleloo and Associates |
Ala Robert Lehman
Ala Sackler
Ala Americana
Ala Rockefeller |
El museo tiene tres pisos, y la colección egipcia se encuentra en el principal, a la derecha del hall central. Alberga unas 40.000 piezas colocadas por orden cronológico. Creo interesante señalar tres singularidades de este museo. La primera es que las salas de exposición muestran las piezas principales colocadas con gran belleza y detrás de estas salas hay unas habitaciones, llamadas estudios, con vitrinas atestadas de obras menos importantes, pero que permiten encontrar cualquier objeto documentado en la colección del Metropolitano. Es decir gracias a estos estudios, el museo nos enseña su colección completa. La segunda singularidad la componen dos salas, en las que se encuentran una serie de facsímiles de pinturas murales de tumbas, templos, palacios etc., que nos proporcionan el placer de visitar los lugares egipcios en el propio museo. De ellos hablaremos más adelante. Por último, existe toda un ala, que se construyo cuando los egipcios regalaron el templo de Dendur, por su colaboración en el rescate de los templos nubios inundados con la presa de Assuán, cuando a nosotros nos otorgaron el de Debod. Está dentro de una estructura de cristal, alejado de la contaminación de la ciudad y con la humedad que necesita gracias a un lago artificial construido para su mejor conservación. Un ejemplo que deberíamos seguir.
 Esquema de las salas del Museo.
El departamento de arte egipcio se fundo en 1906, coincidiendo con la iniciación de un programa de excavaciones del museo en Egipto que duraron más de cuarenta años, hasta 1936 y que últimamente se ha reanudado. Fue Lythgoe el primer conservador de la sección egipcia y el iniciador de la etapa excavadora. Pero el personaje más importante de este periodo fue Hebert Winlock. Nació en Washington y estudio en Harvard. Ya antes de graduarse, Lythgoe le invitó a participar en las excavaciones de Egipto, siendo en aquel momento el más joven de la expedición, 22 años. Tomó parte en las expediciones comprendidas entre los años 1906 a 1930, primero como ayudante y luego como director y en 1931fue nombrado director del museo Metropolitano. En Egipto, Winlock formó un magnífico equipo en el que participaba el fotógrafo británico Burton, que fue contratado por el museo Metropolitano y tomo parte activa en el descubrimiento de la tumba de Meketra. Posteriormente trabajo con Howard Carter y Lord Carnarvon y fue quien tomó las primeras fotografías de la tumba de Tutanjamon. Con Winlock trabajaron también otros dos personajes muy conocidos en el mundo de la Egiptología, Norman de Garis Davies y su esposa Nina. Norman fue hijo de un pastor y él mismo fue a Egipto como pastor, pero le atrajo tanto el mundo de las excavaciones que en 1898 fue ayudante de Petrie y desde entonces se dedico a la egiptología. En 1907 Lightgoe fundó un departamento gráfico para el museo y contrató a Davies como director. Ese mismo año se caso con Nina quien participó febrilmente en el trabajo de su marido. Han publicado muchos libros de tumbas tebanas con dibujos de todos los restos de pinturas y jeroglíficos. En 1920, Davies necesitaba un ayudante y pidió consejo a la escuela donde había estudiado su esposa. Allí se encontraba Wilkinson que había participado en la Primera Guerra Mundial y como secuela tenía la salud deteriorada. El director de la escuela pensó que era un joven muy hábil y que el benigno clima de Egipto en invierno, que es cuando se hacen las excavaciones, iba a serle muy favorable. Así se completó este magnifico equipo, gracias al cual conocemos un poco más de la historia y la vida de los antiguos egipcios.
EXCAVACIONES DE WINLOCK
| AÑO |
LUGAR |
DESCUBRIMIENTOS |
| 1906-7 |
Lisht |
Tumba de Senebtisi |
| 1908-9 |
Carga |
Templo de Hibis |
| 1910 |
Malkata |
Palacio de Amenhotep III |
| 1911-12 |
Deir el Bahari |
Tumba de Dagi, dinastía XI |
| 1912-13 |
Deir el bahariAssasif |
Templo de Montuhotep IITemplo mortuorio de Ramses V y VI |
| 1914-19 |
PRIMERA GUERRA MUNDIAL |
| 1919-20 |
Assasif |
Tumba de Meketra, dinastía XI-XII |
| 1920-21 |
Deir el Bahari |
Templo de Montuhotep II y Tumbas reales |
| 1922-28 |
Deir el Bahari |
Tumba de Ipy (Dinastía XI) Templo de Hatshepsut, tumba de los padres de Senenmut. |
| 1928-29 |
Deir el Bahari |
Tumba de la reina Merytamón |
La riqueza de la colección del Metropolitano se debe en gran parte a las obras de arte encontradas, puesto que en aquel momento, el departamento de antigüedades de Egipto repartía los hallazgos con las misiones arqueológicas extranjeras. Pero se ha ido complementando con donaciones particulares, intercambios y copras durante todos los años de su existencia.
Vamos a ver algunas obras de la fantástica colección del museo por cronológico de las piezas.
 Sahura.
Financiada por la fundación Rogers, se compró en Luxor en 1918, una magnífica escultura que seguramente proviene de Koptos porque representa al rey Sahura acompañado de la divinidad del nomo de Koptos. Está esculpida en gneis, que es una piedra pizarrosa similar al granito y mide 62,9 cm. Es una obra bastante peculiar, ya que han aparecido muchas estatuas de faraones pero hay muy pocas de los reyes de la Quinta Dinastía. Sahura está sentado y porta el nemes tradicional, mientras que la figura del dios, más pequeña que la del rey, está de pie y ofrece al Sahura el símbolo de la vida. En la inscripción partida sólo se puede leer “te doy todo lo se halla en Alto Egipto.”
 Memisabu y su esposa.
El matrimonio era un pacto entre dos personas, que no conllevaba ninguna ceremonia civil ni religiosa. Sin embargo en muchas ocasiones se firmaba un contrato en el que constaban los bienes que la esposa aportaba, es decir la dote de la novia, y lo que el novio pagaba por “el precio de una esposa”. También se estipulaba los derechos de la nbt per, la señora de la casa, en caso de divorcio y la herencia de los hijos habidos con esta esposa principal. Algunos aquilataban incluso la cantidad de grano, telas, aceites que el marido tendría obligación de dar a su esposa durante toda su vida. La mujer egipcia gozó de una situación privilegiada, tenía igualdad de derechos con los hombres ante la ley, podía disponer libremente de sus bienes, entablar pleitos, emprender negocios etc.
A pesar de ello, dada la obsesión de los hombres por procrear, al señor de la casa le estaba permitido mantener relaciones sexuales con las siervas y criadas, aunque los hijos nacidos de ellas seguirían siendo siervos a menos que el señor decidiera adoptarlos, lo que solía suceder en caso de no tener hijos con la esposa principal o por algún hecho extraordinario que tocara el corazón del padre. Todo esto nos lleva a pensar que en una familia acomodada habría un batiburrillo de mujeres, esposas, concubinas y criadas y de niños de unas y otras, que lógicamente llevarían a un sin fin de peleas. Los papiros de Hekanajt, encontrados por una de las expediciones del museo, nos hablan de las desavenencias caseras cuando él tomo una esposa secundaria.
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