|
Página 9 de 10
Curiosidades
Este enterramiento, al ser el único hallado casi intacto, con la momia del rey en su ataúd ha proporcionado muchísima información acerca de los ritos funerarios. Igualmente nos ha permitido ver físicamente cosas que sólo conocíamos por las representaciones parietales.
No podemos evitar imaginar la cantidad de tesoros que albergarían los enterramientos de faraones históricamente más importantes, y con reinados más largos. Presumimos que las tumbas de personajes como Tutmosis III, o Amenhotep III, la misma Hatshepsut, o el gran Ramsés II debieron exceder cualquier cálculo. Quizás estemos equivocados, pero parece lógico pensar que sus tumbas fueran equipadas con un ajuar similar, o incluso más suntuoso que el de Tutankhamon.
Por ejemplo, cuando en otras tumbas se han encontrado una o dos figurillas funerarias de las denominadas ushebtis (respondientes), en la tumba de Tutankhamon aparecieron la friolera de 413 de ellas. Se distribuían así: 365 de obreros, una para cada día del año; 36 capataces, uno por cada semana de 10 días, y una serie suplementaria de 12 capataces, uno para cada mes del año. Sólo algunas de estas figuras llevaban escrita la formula usual de los ushebtis, pero la mayoría sólo llevaban el nombre y títulos del rey. Y los había de casi todos los materiales, madera, piedra, fayenza, alabastro etc. 176 de ellos aparecieron en la cámara del tesoro, 236 se hallaron en el Anexo, y uno en la antecámara.

Otro de los hechos curiosos relacionados con esta tumba hace referencia a los robos que sufrió en la antigüedad, antes de la dinastía XX. En diversos lugares de la tumba aparecieron muestras del apresuramiento de los ladrones por lograr su objetivo, como pueden ser los objetos sacados de cualquier modo de los cofres, para coger sólo las piezas de oro. También se aprecian las huellas de los dedos de los ladrones que metieron las manos en jarras de ungüentos. Una trozo de tela envolviendo unos anillos apareció tirado en el suelo. Quizás se les cayera, lo olvidaran, o fueran sorprendidos y obligados a dejarlo. El caso es que la tumba guardó durante 3.000 años las evidencias de los saqueos.
En el capítulo de los enigmas no tenemos más remedio que mencionar el pequeño sarcófago momiforme en el que apareció una pequeña trenza, al parecer de la reina Tiy. Ignoramos si es un detalle tierno del rey hacia ella, o un regalo que la reina le hizo al joven faraón.
El hecho cierto es que del interior de esta modesta tumba de dimensiones reducidas salieron suficientes objetos como para llenar 12 salas del Museo Egipcio de El Cairo.
Para los amantes de las comparaciones cronológicas, diremos que aproximadamente en el mismo tiempo en que reinó Tutankhamon, en Europa aún se estaba en época eminentemente megalítica. No olvidemos que la época de nuestro faraón aún pertenece al Neolítico. Por este motivo los exquisitos objetos de orfebrería, mobiliario etc. hallados en su tumba, no hacen sino poner de manifiesto lo avanzado de la civilización egipcia, con respecto a otras civilizaciones contemporáneas.
|