Ahlan!!!
En primer lugar, hay que tener en cuenta que el Antiguo Testamento es un conjunto de relatos recopilados por el pueblo hebreo para ensalzar sus orígenes, siguiendo una tradición común a los otros pueblos orientales. En ella, por tanto, el pueblo hebreo es el eje central, pese a que arranca de momentos en los que históricamente no podemos hablar todavía de hebreos. Aparecen mencionados, como ha expuesto Ka-Aper, los pueblos orientales con los que los hebreos interactúan, y en muchos casos, como el de Egipto, pero no sólo él (no olvidemos las referencias a los asirios, que afectaron directamente a la historia de Israel en el I milenio), la imagen mostrada de los mismos no fue positiva.
No obstante, a la hora de juzgar la visión que ofrece la Biblia de los pueblos de Oriente hay que tener en cuenta el contexto en el que se originan estos relatos. Los hebreos se encuadran dentro de las poblaciones nómadas, cuya organización principal era la tribu, que residen en Oriente desde tiempos muy antiguos, y de cuya presencia tenemos constancia ya desde los tiempos de la aparición de las primeras culturas urbanas. Así pues, la relación de estos pueblos nómadas con los sedentarios creadores de las civilizaciones urbanas es una relación muy antigua, y complementaria. A lo largo de la historia de Oriente esta relación pasa por distintas fases, y los pueblos nómadas interactúan de forma más cercana a los sedentarios en muchas ocasiones, tomando el poder de las ciudades en algunos casos. Un ejemplo de esto es el proceso de amorritización que se produce en todo Oriente a comienzos del II milenio. Estos movimientos llegan también a Egipto, y un ejemplo es la dinastía hicsa en el Delta durante el Segundo Periodo Intermedio. No obstante, el flujo de poblaciones nómadas hacia los núcleos sedentarios fue continuo.
Desde los estados sedentarios, que requerían de estos pastores en su sistema administrativo para la obtención de excedentes, y los reclutaban como mano de obra y para formar parte de su milicia (recordemos que vivían en un estado de recíproca necesidad), se transmitió una imagen de los mismos, que ha condicionado la investigación occidental. Esta imagen es la de gentes bárbaras, agresivas, que se dedicaban al pillaje y vagabundeaban sin ton ni son. Así pues, la imagen que nos han transmitido los textos (todos procedentes de la parte sedentaria), está deformada por esta visión.
Visto este contexto general, vayamos a la localización de los hebreos. Los hebreos se encuentran en la región de Siria-Palestina, zona en permanente disputa por los grandes estados Orientales durante el II milenio y posteriormente, al tratarse de zonas surcadas por las rutas comerciales que conectaban Mesopotamia con el Mediterráneo oriental, Anatolia y Egipto. Los grandes estados del II milenio (Hatti, Egipto, Mitanni, Karduniash) se disputaron el control de estas zonas, y sometieron a los pequeños reinos, que se convirtieron en sus vasallos, a cambio de protección. A medida que transcurre la segunda mitad del II milenio, los grandes estados van exigiendo más a los pequeños estados, sin que estos vean revertir la contrapartida protectora.
En el I milenio, donde debemos situar el inicio del estado israelita, muchas de estas grandes potencias han caído, pero queda el recuerdo de su dominio. Así pues, la imagen que de ellas se tiene es de estados poderosos, dirigidos por reyes divinos o cuasi divinos que exigen a los pequeños reyes toda una serie de tributos. En la Biblia (Samuel I, 8-11), aparece la imagen que de la monarquía tenían los israelitas. En la segunda versión del acceso de Saúl al trono se da la visión de la monarquía como un ente opresor. Esta es probablemente la imagen que de los estados urbanos tenían los israelitas, y donde debemos encuadrar la visión de Egipto.
Así pues, no considero que los hebreos se ensañen gratuítamente contra Egipto o las otras grandes civilizaciones orientales, sino que se trata de una visión condicionada por el devenir histórico de un pueblo de origen nómada, en un contexto (segunda mitad del II milenio) en el que este tipo de pueblos quedó cada vez más marginado y oprimido por las grandes entidades estatales. Con respecto a lo que Ka-Aper indica:
Ka-Aper escribió:Tanto en los documentos egipcios como en la Biblia se da fe del trasiego de pastores de Canaan hacia el Valle del Nilo y vemos en esos relatos que Egipto le dió de comer a muchas tribus cuando había hambruna en su tierra, amén de protección, que no era poco en aquella época. Egipto los acogía, les daba la oportunidad de ganarse el sustento, ya fuera con trueque o con trabajo remunerado. No ponían impedimento al casamiento entre ellos y egipcios. Si alguno destacaba por su habilidad o inteligencia lo admitían y promocionaban, hasta en cargos oficiales. A todos nos viene a la mente el caso de José, hijo de Jacob que llegó a ser visir. Les permitían tener a sus dioses sin obligarlos a adorar a los suyos. Hay otros muchos detalles que corroboran esa tolerancia y apertura de la sociedad egipcia.
Este trasiego de pastores, como hemos visto, era algo normal en oriente, y su integración en las sociedades sedentarias se venía produciendo ya desde el IV milenio a. C. No se trata de una acogida de carácter de "beneficencia" por parte de Egipto ("les daba la oportunidad") sino de un intercambio provechoso para ambas partes. Con respecto al ascenso a altos cargos, era asimismo algo común en Oriente, como vemos en la profusión de onomástica amorita (nómadas semitas occidentales) entre los nombres de los reyes de las listas reales asiria, o reyes paleobabilónicos a comienzos del II milenio a. C.
Ka-Aper escribió:En el curso del tiempo y a través de los relatos bíblicos se vé a un pueblo conflictivo provisto de un profundo desagradecimiento a todos los que le acogieron y dirigieron proclamándose siempre como víctimas de todo tipo.
Vemos la influencia de la visión de la parte sedentaria sobre el análisis actual ("pueblo conflictivo"). Asimismo, se considera a los nómadas como recién llegados ("a todos los que les acogieron") cuando estos pueblos estaban presentes en la región desde el mismo momento que los pueblos sedentarios. No critico directamente a Ka-Aper, sino que su visión es la visión común a muchos analistas actuales, y que considero que tiene grandes fallos de análisis condicionados por una tradición investigadora poco crítica.
Ka-Aper escribió:Desde Abraham, que era capaz e iva a matar a su hijo, porque así lo había mandado Elohim -detalle que le cuesta entender a cualquier padre normal que podría decir: " Destrúyeme si quieres pero yó a mi hijo no lo mato". Quizá Elohim le habría contestado: "Menos mal que veo que usas la cabeza que te dí, para pensar y no haces todo lo que te dicen a la primera de cambio. Estamos de acuerdo"
Este relato, que ha hecho correr ríos de tinta ha de relacionarse con otro aspecto, y es precisamente el rechazo por los hebreos de los sacrificios humanos llevados a cabo por los cananeos. Pero esto es otra historia en la que ahora no puedo entrar.
En fin, podríamos seguir tratando cada uno de los ejemplos dados, pero creo que con lo dicho hasta ahora queda bastante claro que la visión mostrada por los hebreos en el Antiguo Testamento es fruto de una larga evolución histórica que ha de ser estudiada detenidamente para poder ser comprendida. No se trata de una Egiptofobia o fobia a cualquier otra civilización oriental "porque sí". Por otro lado, siempre hay que ver la intención con la que los relatos fueron escritos, y quién los escribe. Con respecto a si es justa o no la visión dada de los egipcios, planteo la pregunta a la inversa: ¿es justa acaso la visión que los egipcios dan de otros pueblos de los que fueron contemporáneos? Y el ejemplo más flagrante es la visión dada de los hicsos. No creo que se trate de justicia o no justicia, sino de intereses determinados en cada momento, y de propaganda política.
Un saludo,
EVIE