por juan carlos moreno » 17 Oct 2007, 19:14
Estimado Sotero,
Mi participación no es una molestia sino una obligación: como profesional de la Egiptología debo denunciar aquellos aspectos extraños o sospechosos relacionados con mi área de estudio. En el caso de Veleia, de no haber desenmascarado a la falsa egiptóloga o de no haber indicado que los supuestos jeroglíficos no eran tales, todo el mundo seguiría pensando que en este yacimiento tuvo lugar un hallazgo extraordinario, avalado además por personalidades académicas (una de ellas, sin embargo, con falsos títulos). Porque anunciar tales "hallazgos" exclusivamente en un periódico de tirada provincial garantizaba que ningún egiptólogo iba a tener conocimiento de los mismos y que, por tanto, los "descubridores" podrían seguir aireando impunemente su mercancía, dirigida, como queda visto, sólo a incautos y nunca a profesionales. Esto supone ignorar el potencial de Internet, algo que los "descubridores" subestimaron.
Pero lo interesante es que en estas últimas semanas los acontecimientos se han acelerado y las autoridades van tomando cartas en el asunto. La declaración de la consejera de cultura supone un duro golpe a los "descubridores", ya que la excepcionalidad de Veleia queda diluida y reducida a la condición de un yacimiento importante entre otros, lo que sugiere que la Diputación Foral de Alava no parece aceptar ni la versión de los "descubridores" ni la autenticidad de los "hallazgos": es la autenticidad lo que haría de Veleia un yacimiento de importancia comparable a Vindolandia o a otros bien conocidos de los especialistas.
Además, las declaraciones del profesor Gorrochategui, realizadas públicamente y entre profesionales del estudio del euskera, supone una desautorización en toda regla de Juan Santos Yanguas, de quien es compañero de departamento. De hecho, incluso menciona la aparición de los supuestos nombres de faraones como uno de los elementos sospechosos del "affaire-Veleia". ¿Ha habido alguna réplica pública de Juan Santos? Porque el tono y el lugar de las declaraciones de Gorrochategui implican, tácitamente, una toma de posición de la Universidad.
En cuanto a la cuestión de la presentación de la memoria de la excavación, vemos que continúa la tomadura de pelo, con nuevos retrasos. Primero dijeron que todo estaba perfectamente estudiado, y ahora resulta que, por ejemplo, los especialistas en euskera (Gorrochategui, Knörr) ni siquiera han podido consultar el material. Sin palabras. Y en el caso de los textos latinos, después de ver el célebre ostracon plagado de anomalías (llamémoslas así piadosamente), sólo podemos temblar ante lo que nos espera cuando presenten las tablillas de tema egipcio. Pero es que hay más. Por propia experiencia sé que preparar una memoria de estas características lleva, como mínimo, un año: una vez depositado el manuscrito en la editorial, la edición es lenta debido a las propias características del material que debe ser presentado (facsímiles, etc.); y el proceso de entrega de las pruebas de imprenta a los autores, para corregir posibles errores, es un proceso lento porque debe ser repetido a menudo antes de dar el visto bueno al texto definitivo. Por eso, si los materiales en euskera aún no han sido estudiados (por ceñirnos sólo a esta parte del "hallazgo"), es imposible que la memoria esté lista para la primavera. Para ser publicada en esa fecha el manuscrito hubiera tenido que ser entregado a la editorial al menos durante la primavera pasada. ¿Alguien duda de que en la primavera del 2008 nos dirán que hay que esperar al invierno siguiente, y así sucesivamente, tal y como llevan haciendo hasta ahora?
Porque todas estas dilaciones, unidas al silencio en los medios científicos, sólo demuestran una cosa: en mi opinión, los "descubridores" han apostado por el paso del tiempo y el olvido una vez que, hace ya un año, arreciaron las críticas contra las anomalías que han envuelto los "hallazgos". Sin embargo, esto no ha sido así, y es en gran parte mérito tuyo que los "hallazgos" no hayan caído en el olvido. Ahora me da la impresión de que los "descubridores" están en una situación asfixiante: todo el mundo les exige la presentación de los materiales, pero tampoco pueden presentar nada porque el tinglado quedaría en evidencia. Basta recordar lo sucedido con el ostracon que menciona a Anquises.
Por último, personas próximas a los "hallazgos" han manifestado que los materiales aparecieron durante el proceso de lavado de las piezas y que, en un caso, algunos arqueólogos examinaron piezas recién desenterradas, no vieron nada relevante ... ¡y se quedaron pasmados cuando la dirección del equipo de Veleia mostró, tras el proceso de lavado, que esas piezas estaban llenas de inscripciones! (por cierto, ¿son estos arqueólogos los mismos que abandonaron la excavación hace unos meses?). De confirmarse estas noticias, procedentes de un foro arqueológico (lo que exige prudencia), resultaría que todo el material apareció tras el "lavado mágico" y que, por tanto, no debe haber fotografías de los mismos in situ, en el lugar y momento del hallazgo (al no haberse detectado su carácter excepcional), con lo que sería imposible deducir su autenticidad al no aparecer las imágenes relacionadas con una estratigrafía precisa. Sinceramente, espero que esta información no sea cierta porque, de lo contrario, las implicaciones serían obvias.
Lo dicho, los acontecimientos se aceleran y no creo que falte mucho para que sepamos la verdad sobre Veleia.
Un cordial saludo a todos,
Juan Carlos Moreno García