Hola Maat-Ka-Ra,
En la literatura egipcia se encuentran cosas maravillosas, pero a mí me gustan especialmente los aleccionamientos. Ptahhotep, Kaguemni, Amenemhat...
A mí también me gustan las "enseñanzas" por su fondo ético-filosófico. Son unos restos insustituibles que nos ayudan a comprender los valores morales de entonces. Está claro que luego los egipcios hacían lo que les daba la gana y que nadie se ceñía a ellas, pero aún así nos dan pistas de cómo era aquella sociedad, p. ej.:
"cuando seas un grande, después de haber sido un pequeño, no presumas de tus tesoros" (Máxima XXX de Ptahotep)
De aquí podemos deducir que era una sociedad abierta en cierto modo y que se premiaba el éxito.
"Al que Dios (¿se refiere al faraón o realmente el pensamiento egipcio era henoteísta?)
quiere, puede oír,
pero no puede oír a quien dios rehusa" (Epílogo de Ptahotep)
Este fragmento me gusta especialmente pues hace referencia al tema "determinación vs. predestinación", ¿hasta qué punto es el hombre libre de hacer lo que quiera sin que la voluntad divina intervenga en su camino?
El otro día estuve en una conferencia sobre literatura egipcia, y el conferenciante le dio tantas vueltas al texto de Ipuwer y sacó tantos matices que pasan desapercibídos incluso con una lectura atenta, que me dejó totalmente sorprendída.
Te creo perfectamente. Siempre se dice que una traducción deja muchas ideas del original sin mencionar. Pues bien, con la lengua egipcia esto ocurre en su máximo grado. Un lector sin conocimientos de egipcio no podrá nunca profundizar y comprender el texto. Esto se debe a que los egipcios relacionaron muy estrechamente su lengua con su cultura mediante la escritura. Por eso hay que estudiar a fondo todos los matices de una palabra (grafía, clase a la que pertenece, estructura, variaciones gráficas...) para sacar toda la información posible.
Desde luego, las obras egipcias son obras integrales: desde el tema elegído, la forma de decirlo, pasando por los nombres de los protagonistas... absolutamente todo tiene su significado en la obra. Los juegos de palabras son muy frecuentes, los dobles sentídos... Muchas de estas son obras tremendamente ingeniosas.
Totalmente de acuerdo. De hecho es una pena que no escribieran las vócales débiles con las que hoy en día hubieramos podido estudiar la métrica de sus textos. No obstante, hay egiptólogos que no se dan por vencidos e intentan averiguar cómo medían sus versos (esperemos que estos esfuerzos no sean en valde...)
"No te opongas a (esta) enseñanza,
nadie sabe, lo que puede suceder,
y lo que Dios hace, cuando castiga" (Kaguemni)