Fórmulas e inscripciones
Como ya se ha mencionado anteriormente, la forma de activar las diferentes figuras funerarias para que realizaran los trabajos que tenían encomendados era a través de la recitación de ciertas fórmulas mágicas.
Cuando nace el concepto de shabti, estas fórmulas pasan a llamarse de forma general como “Fórmula shabti”.
El origen de esta fórmula está tomada del hechizo 472 del Texto de los Sarcófagos y que posteriormente se transformó en el capítulo VI del Libro de los Muertos. La versión que se muestra a continuación es la más habitual y dice así:
“Fórmula para hacer que un ushebti ejecute los trabajos para otro en el reino de los muertos:Ohushebti, si el Osiris de N (N= nombre del difunto) es requerido para realizar cualquier trabajo allá en el otro mundo, o si cualquier tarea desagradable le es impuesta, como un hombre ante sus obligaciones, tu deberás decir: Aquí estoy!. Si eres requerido a cualquier hora para servir, para cultivar los campos, irrigar las riberas, para llevar arena del este al oeste y viceversa, tu dirás: Aquí estoy!
Esta fórmula será la que se utilizará hasta la época ptolemaica, con pequeñas variaciones[21].
En esta versión (y de hecho en todas) hay que destacar la expresión Osiris de N, siendo N el nombre del difunto. Entrando aquí en juego un concepto muy importante como es la asimilación del difunto con el dios Osiris[22].
Durante el reinado de Amenhotep III (1386 – 1349 AC) apareció una nueva variante que vino a llamarse “Fórmula de Amenhotep III” que se diferencia de la anterior en que además incluye una súplica a los dioses que están en presencia de Osiris para que se acuerden de compartir las ofrendas que les sean hechas en las fiestas de Abidos[23]. En esta versión el difunto se asimila a la figura de Osiris:
“Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, y que os sentáis en su presencia, acordaos de mi cuando pronunciéis su nombre. Darle el alimento de la tarde (cena) y escuchar sus peticiones en el distrito de Peker (Abidos, la tumba de Osiris) cuando celebre el festival Uag. Que sea posible la presencia del Osiris N para cultivar las tierras, irrigar las riberas, transportar la arena del este aloeste. Que el Osiris N pueda ser recordado delante de Unnefer (Osiris), para recibir ofrendas de alimento en su presencia”
En la época amarniana, Ajenaton rechaza las ideas tradicionales sobre el Más Allá y las inscripciones en los shabtis no aclaran demasiado sobre este punto. A pesar de que el faraón solamente hizo ponerse sus cartuchos y títulos, en algunos ejemplos de shabti de personajes nobles encontramos textos que combinan la antigua forma tradicional. Por ejemplo:
“Una bendición que el rey da al Atón viviente, que ilumina toda la tierra con su belleza. Que reparta la suave brisa del viento del norte, agua fresca, vino, leche y ofrendas de todo tipo de hierbas frescas para el Ka de N”
En la dinastía XIX y bajo el reinado de Rameses II, se pone de moda la “Fórmula Jaemuaset”. Al igual que algunos shabtis de Abidos tenían naturaleza votiva y estaban dirigidos a Osiris, sucediendo lo mismo con otros tantos dirigidos a Ptah-Sokar-Osiris en la necrópolis menfita, llamada Rosetau (Saqqara)[24]. Esta fórmula aparece por primera vez en los shabtis del cuarto hijo del faraón, Jaemuaset y dice así:
“Que tu visión pueda ser restaurada para que veas el disco solar y (puedas) adorar al sol en vida. Que seas convocado en Rosetau y rodees el túmulo de Tja-mut (otro nombre de la necrópolis mentita), que puedas cruzar el valle del alto Rosetau y abrir la caverna secreta. Que puedas tomar tu asiento en Ta-djeser (La tierra sagrada), como los miembros de la gran tripulación que están con Re!”
Otro tipo de inscripciones las podemos encontrar en las figuras votivas dedicadas a los toros Apis halladas en sus tumbas en el Serapeum de Saqqara. Su inscripción es bastante más sencilla y suele decir algo así:
“Iluminación para el Osiris Apis, el gran dios, señor de Rosetau”
Uno de los textos que más se dan a partir del Segundo Período Intermedio y que encabeza la mayoría de inscripciones de los shabti, son los que hacen referencia al concepto Shd (sejed) y que se puede traducir como “Iluminación”.
Normalmente las inscripciones suelen decir:
“Iluminación para el Osiris N”
Son dos conceptos que no van interrelacionados, es decir, pueden aparecer por separado: “Iluminación” y “Osiris de N”. Esta última, hace referencia a la asimilación del difunto con el dios de los muertos y su concepto es explicado en la nota 17. La expresión “Iluminación” que también puede ser traducida como “Resplandor” en el sentido de brillo, brillar e incluso “el que da brillo”. La mención de esta expresión Shd, es un claro deseo de que el difunto aproveche los rayos del astro rey en el Más Allá. La traducción exacta puede tener algunas incógnitas no así su sentido general: que el difunto sea iluminado en el Más Allá (fig. 11).

[21] El título de la fórmula :“Fórmula para hacer que un ushebti ejecute los trabajos para otro en el reino de los muertos” no figuraba inscrito en la figura pero sí en los contenedores de ushebtis y en los papiros del Libro de los Muertos. En cambio, el texto que suele figurar en las piezas, es el equivalente a: “Iluminación para Osiris (títulos y nombre), justo de voz”.
[22] Osiris fue rey en vida y una vez muerto lo fue del Mas Allá. El faraón, como dios viviente, se asimilaba a la figura de Horus y una vez muerto a la de Osiris. La inmortalidad en sus orígenes era solamente un privilegio del rey, pero a finales del Segundo Período Intermedio, el título “Osiris” empieza a ser utilizado por el resto de mortales en sus monumentos funerarios. El difunto, aspirante a identificarse con Osiris, continua sirviéndose a sí mismo en el otro mundo. Por tanto el papel del shabti es doble: como sustituto del difunto en el Más Allá (Osiris) y como sustituto del sirviente, que aun permanece en la tierra.
[23] Abidos era el centro religioso de peregrinación donde se creía que estaba enterrado Osiris. Era muy habitual ofrecer al dios figuras votivas, similares a las ofrecidas en el Serapeum de Saqqara.
[24] Se creía que Osiris había nacido en Rosetau, en la necrópolis del desierto occidental, cerca de Menfis, siendo este un lugar mítico relacionado con la función funeraria del dios.
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