La Esfinge, con el agua al cuello

Desde hace varios meses, los miles de turistas que se acercan a Guiza a ver las pirámides y la Esfinge se han encontrado con un visitante inesperado. Justo delante de los templos del valle de Kefrén, situados a los pies del majestuoso león con cabeza de faraón que guarda la meseta, unos charcos de agua verdosa han hecho su aparición. Bassam el Shammaa, un historiador egipcio que estudia esta zona arqueológica desde hace años, ha estado atando cabos y ha desatado la alarma: la Esfinge podría estar hundiéndose.

«Hace unos cuatro meses visité la zona y me pareció muy extraño que hubiera nacido hierba», explica el historiador en una entrevista con este periódico. «Pero cuando volví a visitarla hace un mes, había, literalmente, piscinas de agua de unos 40 centímetros y la hierba era cada vez más tupida. ¿Nadie de los que cuidan la esfinge se habían dado cuenta?», se pregunta. El Shammaa considera que el agua procede de filtraciones subterráneas, y que en pocos meses podrían llegar al monumento.

El agua ya había supuesto una amenaza para la Esfinge desde su construcción en el tercer milenio antes de Cristo. La gran dama de las pirámides está tallada en la misma roca caliza que forma la meseta, de muy mala calidad, según los geólogos. Las sucesivas lluvias a lo largo de los siglos han deteriorado su silueta y algunos arqueólogos consideran que las inclemencias del tiempo pudieron ser las causantes de que la Esfinge perdiera su nariz y su barba. Pero el deterioro debido a las aguas subterráneas se conoce desde hace relativamente poco.

Apoyos de todo el mundo

Desde el momento en el que El Shammaa se dio cuenta de lo que estaba pasando, se puso manos a la obra. Con la ayuda de un amigo ha creado una página web (www.sossphinx.bassam.itgo.com) para llamar la atención mundial sobre el peligro que, según él, corre la Esfinge. En su web ha recibido apoyos de todo el mundo.

El problema del agua no es ajeno al Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, la máxima institución arqueológica del país, liderada por el mediático Zahi Hawass. Desde hace tiempo, los responsables de la conservación de los monumentos egipcios han visto con preocupación cómo las aguas se acercan peligrosamente a la Esfinge. Hawass, en su propia página web, reconoce que la elevación del nivel freático de las aguas bajo la Esfinge y las filtraciones del pueblo cercano son algunas de las mayores amenazas de la gigantesca estatua. Se desconoce aún si este agua procede de tuberías rotas, desagües o de aguas de regadío pero, según señaló a la Agencia Efe el director del Departamento de Egiptología del Consejo, Sabri Abdelaziz, las aguas subterráneas son aún profundas, por lo que «la Esfinge está a salvo».

No opina lo mismo El Shammaa, que tiene su propia teoría sobre la procedencia de las aguas. El historiador explica que en el lugar donde se están acumulando las aguas, unos veinte metros delante de la Esfinge, se encuentra un antiguo muelle, probablemente el más antiguo del mundo. El muelle se construyó en un canal del Nilo para poder desembarcar la piedra con la que se construyeron las Pirámides y transportar a los trabajadores que las levantaron.

Según El Shammaa, este canal se secó hace muchos años y ha quedado sepultado por arena y tierra. Pero el canal sigue ahí, apunta el historiador, «y ahora se debe estar llenando de agua procedente de algún sitio cercano, probablemente de otro canal que se encuentra a un kilómetro de la zona y que hace poco tiempo se sepultó para construir un jardín. El agua está saliendo por donde puede».

Aunque quizás uno de los más importantes, el agua no es el único enemigo de la Esfinge. Las pésimas reconstrucciones del monumento que se han llevado a cabo a lo largo de los años y, aún peor, el viento y la arena del desierto, están haciendo mella en la imponente escultura. La erosión que provocan las partículas de arena empujadas por el viento podría llegar a decapitar a la Esfinge. Según explicó el director técnico de IBM, Ahmed Tantawy, a la BBC, la roca que forma la cabeza del monumento es más dura que la de la base, por lo que algunos científicos temen que el cuello podría ceder en algún momento. IBM ha creado un programa informático que realiza simulaciones con efectos de viento en su estructura, y así está ayudando a su conservación.

El Shammaa también propone soluciones. El egiptólogo sugiere que deberían construirse pozos en un perímetro de tres o cuatro kilómetros alrededor de la meseta de las pirámides para que el agua se canalice lejos de los monumentos. «Una vez allí, se podría extraer con bombas y usarse para irrigar los cultivos de la zona», señala.

Teoría de la doble esfinge

Otra opción, según el historiador, sería trasladar el monumento. «Propuse hace años que se moviera a un lugar más seguro, tal y como se hizo con los templos de Abu Simbel cuando se construyó la presa de Asuán, pero nadie me hizo caso», explica El Shammaa. El egiptólogo, no obstante, no se ha dirigido de manera oficial al Consejo de Antigüedades, «porque si no eres uno de ellos, no te tienen en cuenta», critica. «Hace unos doce años fui al despacho de Zahi Hawass a presentarle mi teoría de la doble esfinge, y poco menos que se rió de mí». Esta teoría, defendida por El Shammaa, y negada por gran parte de la comunidad científica, expone que hubo dos esfinges paralelas, una de las cuales se destruyó, quizás por un rayo, y desapareció. «La Estela de los Sueños que se encuentra en el pecho de la Esfinge muestra dos esculturas, y también hay evidencias en el Museo Egipcio», defiende el historiador.

Muchos misterios rodean a la bella guardiana. La misma fecha de su construcción es discutida. La mayor parte de los historiadores se decanta por el tercer milenio antes de Cristo, aunque algunos (pocos) opinan que podría ser incluso dos mil años más antigua. Tampoco se conoce con exactitud quién la creó o si su rostro representa a algún faraón (¿quizás Kefrén?) en concreto, y es una incógnita cómo perdió la nariz. Desde su redescubrimiento por los primeros egiptólogos en el siglo XVIII, la Esfinge ha cautivado al mundo entero. Hoy, en la página de El Shammaa, se acumulan los mensajes de apoyo de una legión de enamorados de la misteriosa escultura, temerosos de que algún día, el agua que originó la civilización egipcia acabe con su bella guardiana.

Fuente: ABC
http://www.abc.es/20071026/cultura-cultura/esfinge-agua-cuello
_200710260251.html

Reseña: Roberto Cerracin

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