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| EGIPTÓLOGOS EN ACCIÓN | |||||||||||||||||||||||||||||
En estos cien años de historia de los tebeos, muchos son los personajes que se han adentrado en los misterios que nos proporciona el antiguo Egipto y en numerosas aventuras ligadas al mundo de la arqueología, principalmente como consecuencia de la popularidad del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón para seguir con las influencias de la literatura y del cine con la conocida película de la Universal, La Momia, y de sus secuelas. El protagonista, generalmente un arqueólogo/aventurero, amante de la acción y visto bajo una óptica romántica, va a la búsqueda de obras de arte perdidas por encargo de algún museo, donde siempre será atacado por una maldición o bien por los “malos” que trabajan en su propio beneficio o para aprovecharse de los poderes mágicos que posee el mencionado objeto de arte. Uno de estos exponentes se halla en el primer volumen de Las aventuras del joven Indiana Jones, donde en cierta medida refleja la visión de los arqueólogos de principios del siglo pasado. Como continuador de la escuela belga y antiguo colaborador de Hergé, Edgard P. Jacobs, creó en el año 1954 dentro de la serie de aventuras de Blake y Mortimer, El misterio de la gran pirámide y posteriormente la segunda parte La cámara de Horus. E.P. Jacobs, que no pudo viajar nunca a Egipto, se valió de numerosas imágenes y fotografías para documentarse e ilustrar estos dos volúmenes, considerados como unos de los mejores en este tema. Realizados con una meticulosidad fuera de lo común, fue incluso homenajeado por el propio Hergé en la segunda edición de las aventuras de Tintín, Los cigarros del faraón, que publicó en color el año 1955, donde se ven, tanto en la portada como en la primera viñeta de la plancha 8, los sarcófagos alineados junto a la pared con los egiptólogos momificados, donde se puede leer en uno de ellos el nombre de: “E.P. Jacobini”, en clara alusión a E.P. Jacobs.
Veinticinco años más tarde, el dibujante francés Dominique Hé, siguiendo los pasos de Jacobs creó dos nuevos álbumes: El halcón de Mu y El enigma de la Atlántida. Hé, considerado también como uno de los dibujantes creadores de la llamada “línea clara” recrea una ambientación fiel del Egipto actual, con numerosas representaciones de los monumentos antiguos que aparecen tratados con un cuidado excepcional: las pirámides de Guiza y Saqqara, el interior de la pirámide de Pepi I, los templos de Luxor y Karnak, etc. Incluso hace que el profesor Herbert, un personaje de ficción, nos recuerde físicamente al eminente egiptólogo francés Jean Leclant, aquél pero, con barba y bigote. En Italia, donde la producción de tebeos ha sido siempre muy importante, hay numerosos guionistas y dibujantes que han tratado el tema egipcio, como por ejemplo: Virus il mago della foresta morta, dibujado por W. Molino el año 1946, donde un científico loco hace revivir una antigua momia. De entre todos ellos, no obstante, hay un personaje del que actualmente aún se están reeditando sus aventuras con mucho éxito por parte de los adolescentes, llamado Dylan Dog “L’indagadore dell’incubo”, realizado con maestría por Dall’Agnol, con guiones de T. Sclavi y C. Chiaverotti, que en el número 55 titulado La mummia, nos ilustra desde el inicio de la aventura sobre la momificación en el antiguo Egipto, para continuar después en la época actual donde se enfrenta con el mito de la momia, apareciendo escenas muy realistas de algunas de las salas del Museo Egipcio de Turín.
En nuestro país, a pesar de que no existe tanta tradición egiptológica como en Francia o Italia, también algunos personajes de tebeos se han adentrado, de un modo esporádico, en el mundo de las aventuras por las tierras de Egipto, como por ejemplo el conocido detective Roberto Alcázar y Pedrín, su inseparable ayudante, creados por el dibujante E. Vañó. También Enric Sió recrea en su aventura egipcia titulada: Profanadores de tumbas, y ambientada en la tumba de Tutankhamón, donde la compañera del protagonista se coloca encima la célebre máscara de oro ¡para ver que sensación le produce!. Otro dibujante español, J. Espallardo, sitúa a sus héroes Sickles y Toth en el álbum 13 faros al Mediterráneo por tierras egipcias, donde se han trasladado para rodar una película. Espallardo, al igual que Jacobs, sin haber estado nunca en Egipto, hace una recreación “fotográfica” muy cuidada de los diferentes monumentos, tanto actuales como de la antigüedad, siempre ambientados en los años veinte del siglo pasado en los que se desarrolla la acción: la ciudad de los muertos de El Cairo, la zona de Guiza, los templos de Luxor, Deir el Bahari, Kom Ombo, etc.
Hay muchos dibujantes que han querido representar el espíritu que evoca el Egipto misterioso y aventurero en sus personajes, sobretodo los que se publican en las numerosas revistas americanas de terror, muchas veces dibujadas sin demasiada calidad, donde no han podido escapar a la tentación de seguir los pasos del reportero Tintín y el profesor Ciclón y “descubrir” una tumba egipcia inviolada, aunque en estos casos, lo que en ella encontrarán les hará cambiar su vida para siempre. |
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Jaume Vivó y Andrés Ayén |
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