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| PIEDRA SOBRE PIEDRA! | |||||||||||||||
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En este apartado y con el nombre “piedra sobre piedra!” se ha querido presentar una serie de viñetas donde se representan gráficamente los monumentos más significativos de la civilización egipcia, que han llegado hasta nuestros días a través de los tebeos. Los dibujantes de cómics, por norma general, no “inventan” los monumentos y nos los presentan tal y como los conocemos. Los podemos disfrutar en la extensa obra de los franceses De Gieter mediante su personaje Papyrus y Dominique Hé, con El halcón de Mu y El enigma de la Atlántida, o también en la dibujante danesa Susi Bech ya mencionados anteriormente en los apartados Egiptólogos en acción y Peripecias de los antiguos egipcios, con su personaje Nofret en la aventura titulada Aton, donde podemos ver cuidadas visiones, casi fotográficas, de las diferentes construcciones egipcias, con textos muy pedagógicos, donde incluso nos ofrecen medidas y características, como en la viñeta de Hé en El halcón de Mu donde se represetan el plano del Templo de Karnak en la antigua Tebas.
Quizás los monumentos más representados en los tebeos son las pirámides, construcciones emblemáticas de la cultura egipcia y una de las siete maravillas del mundo antiguo. Casi todos los autores que tratan el mundo egipcio las han representado. Las podemos ver incluso en las viñetas de El Jabato dibujadas por F. Darnís, definiéndolas como una “edificación siniestra”, donde aparece dibujada una escalera que conduce a la puerta de entrada!. También las vemos en las aventuras de la súper heroína norteamericana Wonder Woman, que, a su paso por Egipto, hace un curioso comentario pedagógico/geográfico: “¡Egipto! igual que las fotos de Julia”.
Otras representaciones de templos y monumentos en general, las podríamos denominar “egiptizantes” porque no están relacionados con ningún monumento conocido, como en el caso de la viñeta de Milligan, Dillon y Gascoine en Egypt: The book of the Shadow, donde se representa una solitaria imagen inspirada en la antigua ciudad de los obredor de Deir el Medina. Aquí, la imaginación de los autores ha conjugado los diferentes elementos arquitectónicos existentes para crear nuevas construcciones y monumentos para darles un aire “más egipcio”. Es el caso de las ilustraciones del español A. Bernal, en la versión gráfica de la novela de Emilio Salgari, El hijo del sol, o la trilogía L’or du temps de los franceses D. Haziot y F. Baranger, citada anteriormente, hasta llegar a los delirios futuristas del también francés Philippe Druillet. Los ejemplos a reseñar serían numerosos, ya que los monumentos son un elemento prácticamente imprescindible en la escenografía ambiental de una aventura referida al antiguo Egipto.
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Jaume Vivó y Andrés Ayén |
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