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| DEL ANTIGUO EGIPTO A EL JABATO | ||||||||||||||||||
De todos los personajes de aventuras creados por la historieta española, probablemente El Jabato es el que, con motivos muy fundamentados, utiliza el Antiguo Egipto. De hecho, la aparición del país de los faraones es un recurso casi inevitable en las aventuras de casi todos los héroes de papel creados en el estado español; así podemos ver aventuras de ambiente faraónico tanto en el célebre Capitán Trueno como en Roberto Alcázar, el Inspector Dan e incluso al futurista Vendaval. Pero, comprensiblemente, en todas estas aventuras se trata de un Egipto que ha sobrevivido en sorprendentes circunstancias, o bien aventuras de momias, museos, arqueólogos, buscadores de tesoros o miembros de extrañas sectas. Muy al contrario, El Jabato es un héroe de la antigüedad, y por lo tanto le corresponde perfectamente el derecho a pasear por Egipto e incluso a tutearse con los faraones.
El Jabato es una serie de aventuras creada por el prolífico Víctor Mora, en este caso con el seudónimo de R. Martín, y dibujada en su mayor parte por el extraordinario Franc Darnís, que con su continuidad hasta el final de la serie contribuyó a dotarla en su totalidad de una excelente calidad gráfica. A pesar de que otros dibujantes más mediocres (con alguna honrosa excepción) intervinieron en la obra, la serie en general se benefició de la continuidad de su creador gráfico original, suerte que como es bien sabido, no tuvo en cambio El Capitán Trueno. Las aventuras originales de El Jabato fueron publicadas por la Editorial Bruguera entre 1958 y 1966, mayoritariamente en una serie de cuadernos de los que se publicaron 381 episodios, además de 4 almanaques y especiales de vacaciones. Pero también las revistas Ven y Ven, continuada por el Suplemento de Historietas del DDT vieron en su doble página central 16 episodios más del Jabato, así como la revista El Campeón que publicó 32 episodios más en idénticas condiciones, además de 1 episodio en un especial de vacaciones. Con el tiempo, nuestro personaje dispuso de una revista de aventuras propia, El Jabato Extra, de la que aparecieron 51 números y 1 almanaque, y finalmente El Jabato acabó en las páginas de la revista El Capitán Trueno Extra donde aparecieron episodios de sus aventuras entre los números 176 y 333, además de 6 almanaques y especiales de vacaciones de esta misma revista.
El Jabato es un campesino ibérico que, esclavizado por Roma y convertido en gladiador, consigue escapar y se dedica a recorrer el mundo como un justiciero errante, acompañado de su amigo Taurus, íbero como él, y de su novia la romana Claudia, a quiénes se une más adelante el estrafalario Fideo de Mileto. Los romanos, por su parte, lo consideran un proscrito muy peligroso, y hacen todo lo posible por capturarlo cada vez que El Jabato se atreve a acercarse a los territorios del Imperio Romano. No hace falta decir que El Jabato aprovecha la mayoría de las oportunidades de que dispone para luchar al lado de los pueblos que luchan contra los romanos. Pero obligado a vivir en el exilio, en muy raras ocasiones vuelve a su Iberia natal, donde, como es obligado, se comporta como un guerrillero más.
El principal problema de los guiones del Jabato son los graves anacronismos históricos, algunos de tal envergadura que es imposible atribuirlos a Mora, buen conocedor de la historia que en cambio supo situar con gran precisión las aventuras del Capitán Trueno a finales del siglo XII. Por otra parte, hay que reconocer que las mejores aventuras son las de los cien primeros cuadernos con alguna realmente extraordinaria como la que muestra el enfrentamiento entre cartagineses y romanos en la ciudad de Zaal. Pero poco a poco empiezan a surgir los anacronismos bajo la forma de increíbles árabes que van apareciendo de manera esporádica; estos anacronismos no cesarán de aumentar con la continuación de las aventuras del Jabato.
El Egipto antiguo que aparece en El Jabato es totalmente irreal, tanto geográficamente (es un país con montañas), como por la indumentaria de sus habitantes (prácticamente todos van con el ureoen la frente) como, de manera más exagerada, históricamente.
El Jabato llega por primera vez a Egipto en el cuaderno 79 donde conoce al faraón Septa, que se ha sublevado en contra de los romanos y que trata de hacer frente a la invasión militar. Se trata, indudablemente, de una de las mejores aventuras del Jabato, de las más creíbles, bien organizadas y con un desenlace dramático: El faraón Septa tiene una hija, Tigra, que ha sido raptada y que es salvada por El Jabato de quien se enamora rápidamente. Después de esta aventura nos enteramos de que Egipto no está unido políticamente ya que Septa tiene como aliada a Isar, que reina en Nebir-Nebir Janak, país montañoso que también está en Egipto y que está siendo amenazado por una misteriosa momia asesina. Isar pide ayuda a Septa y éste envía al Jabato y a Taurus a resolver la situación.
No había necesitado El Jabato ir a Egipto para conocer a los egipcios, o mejor, a una egipcia. Nos referimos a Adua, personaje protagonista de la segunda aventura del héroe ibérico y que es precisamente quien lo ayuda a huir de los romanos en el cuaderno nº 6. Adua es una bella y joven hechicera, una especie de Cleopatra, que engaña al Jabato gracias a sus filtros mágicos y que arrastra, a él y a Taurus, hasta la enigmática y volcánica isla de Kraan para que la ayuden a robar un tesoro.
El Jabato ya no vuelve a Egipto hasta el cuaderno nº 204, confirmándose entoces que se trata de un país dividido, ya que en esta ocasión salva a Singa, la hija del rey Mordek de Timbak, una ciudad egipcia independiente. Singa también había sido raptada lo mismo que Tigra, la hija de Septa. Seguro que Singa es una chica valiente y decidida que, a su vez, salva la vida del Jabato y que aprovechando la ausencia de Claudia, intenta quitarle el novio de manera descarada en una de las escenas más sorprendentes de toda la serie.
En la revista El Jabato Extra nuestro héroe regresa un par de veces más a Egipto. Las dos aventuras del Jabato en Egipto son sospechosamente parecidas entre ellas, y también con la aventura original de los cuadernos protagonizada por el faraón Septa, de la que no son más que un plagio. La poca calidad de esta publicación y especialmente de sus guiones, que llegaban a provocar situaciones ilógicas y contradictorias, provocó su desaparición prematura y la publicación de las aventuras del Jabato en la revista El Capitán Trueno Extra. Pero aquí, las aventuras del Jabato pronto se redujeron a un sólo episodio con principio y fin en cada uno, de manera que en un espacio tan corto, los guiones tenían que ser muy sencillos. En esta publicación El Jabato y sus amigos visitaron Egipto un mínimo de nueve veces, conociendo varios faraones (en episodiossucesivos nos informan de tres, todos distintos), sacerdotes, cazadores, fabricantes de sarcófagos y bandidos, muchos bandidos. No existe duda alguna de que los métodos de explotación de los personajes de historieta practicados por la Editorial Bruguera son los responsables de que un héroe original y muy bien resuelto como El Jabato se destruyera, perdiéndose así en la práctica la posibilidad de tener un verdadero héroe nacional de papel de época ibérica. Para terminar, tan sólo una prueba de lo que estamos diciendo: En la librería de una exposición a cerca de los galos en Francia no faltaría la presencia de Astérix. En la librería de la exposición a cerca de los íberos que tuvo lugar en Barcelona hace unos años, El Jabato no estaba. |
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Josep Padró i Parcerisa |
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