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SALVAMENTO DE URGÉNCIA DE LAS PINTURAS MURALES
 
Índice
Introducción
Sector 1B: una necrópolis de época bizantina sobre una tumba saíta
Sector 2B: Tumbas familiares, criptas y capillas funerarias de época romana y bizantina
Salvamento de urgéncia de las pinturas murales
Bibliografía de la misión
 

La excavación de la necrópolis de Oxirrinco requirió, desde el primer momento, la intervención de profesionales de la restauración para hacer frente, fundamentalmente, al problema de la conservación de los elementos pictóricos. Roger Xarrié i Poveda se hizo cargo de la restauración de pinturas murales desde el año 1999, año en que se reemprendió las excavaciones en el área de la llamada capilla copta. En efecto, estas estructuras previamente descritas, contenían un interesante conjunto de pintura mural de contenido cristiano que se ha ido ampliando en las campañas sucesivas y que requiere por tanto una atención especial desde el punto de vista de la conservación y restauración.

 
EL TRABAJO A REALIZAR

La misión consistía en arrancar y traspasar diversos fragmentos de pintura mural. El año 1999, los fragmentos conservados estaban situados en dos paredes diferentes, una enfrente de la otra, y representaban en un caso, una corona funeraria cristiana con inscripción, en la otra una composición de dos personajes debajo de una corona combinada con un Crismón. La primera media 60 cm x 1 m y la otra 1,75 m x 1,20 m.

Una vez llegados al yacimiento se comprobó el estado de las pinturas que a priori parecía bastante bueno, presentaban algunos rasguños y en el caso de la escena más compleja se había perdido una parte de la cara de un personaje. La pintura era monocroma de color rojo y era ejecutada al temple de cola sobre una preparación de yeso. El muro que aguantaba la pared estaba hecho de piezas de adobe, material muy bien adaptado a las condiciones climatológicas locales pero que pide un revoque y diversas atenciones para resistir los efectos del viento del desierto. En uno de los casos, el fragmento de muro conservado se presentaba con poca base de soporte, de manera que incluso peligraba su estabilidad. Además los arqueólogos de la expedición necesitaban excavar por la parte posterior del muro cosa que hubiera dejado la pared sin ningún punto de apoyo. El arranque era necesario e incuestionable. O se cubrían los muros y se dejaba de excavar o se necesitaba intervenir.

 
PROCESO DE INTERVENCIÓN EN EL ARRANQUE

El arranque se realiza por medio de tela de gasa aplicada sobre el muro con Paraloid B-72 rebajado al 30 % con acetona. La operación de arranque pide, para su desarrollo correcto, la conjunción de diversos factores.


Pintura mural de la capilla cristiana en proceso de restauración

En el año 1999, por ejemplo, las condiciones climáticas eran muy buenas; a pesar de ser a finales del mes de noviembre, había una temperatura al mediodía de unos 25º C y una humedad relativa del 20 %, estos dos factores tan favorables, unidos al intenso sol, facilitaban un buen arranque. No obstante, el viento soplaba a menudo con fuerza y en consecuencia arrastraba la arena, cosa que daba muchos problemas especialmente cuando ya se había aplicado la resina sintética sobre el muro y aún estaba mordiente. Por este mismo motivo se pidió a los trabajadores que dejaran de excavar por los alrededores de las pinturas mientras estábamos aplicando el Paraloid líquido sobre el muro.

Los dos primeros dos días me dediqué a eliminar concreciones de las sales solubles, compuestas principalmente por cloruros, del muro con punta de bisturí. Había bastantes irregularidades producidas por la solidificación de la arena sobre sulfato cálcico del muro. Una vez la pared estaba limpia, se procedió a poner la primera capa de Paraloid B-72 con tela de gasa de trama no muy abierta. El sistema es muy sencillo, es cuestión de enrollar la tela y dejarla en la parte superior del muro con unos pesos para que el viento no se la lleve. Entonces aplicamos el Paraloïd B-72 disuelto con acetona con una brocha, y una vez aplicado de forma generosa, procedimos a extender la tela sobre la pintura de arriba hacia abajo desenrollándola poco a poco. Seguidamente realizamos el mismo proceso sobre la tela. En el caso del conjunto del Crismón, se optó por hacerlo en dos etapas, y en lugar de untar la totalidad del muro lo hicimos en dos partes ya que así evitábamos que la resina se secara a medio proceso.

Toda la intervención de arranque era seguida atentamente por los supervisores egipcios que en algunos casos se prestaban a colaborar. Yo ya tenía mi colaborador llamado Ahmed, que era el restaurador del equipo del Sr. Mahmud Hamza, co-director de la excavación. En el arranque de ambas pinturas se utilizó exactamente el mismo procedimiento, pero con la diferencia que en el primer caso se optó por dar grosor al muro a la hora de arrancar, es decir, se descarnó con una plancha de aluminio unos 5 cm. de profundidad y se aplico una madera delante de la pintura y se unió con clavos por los extremosla tela con la maderapara que al desprenderse no se desmenuzara.


Pintura mural de la capilla cristiana en proceso de restauración

En el caso del Crismón se optó por dividir el conjunto en dos partes, hicimos un corte horizontal a media altura siguiendo el dibujo y sin afectar la cara del personaje; este hecho nos permitió trabajar más cómodamente. El arranque se hizo de abajo hacia arriba para que la arena no obstaculizara el paso de la plancha de aluminio.

Finalmente, las telas una vez arrancadas fueron trasladadas al almacén que a su vez hacía funciones de taller, y allí mismo se procedió a hacer el proceso de traspase.

 
EL PROCESO DEL TRASPASO

El sistema utilizado para hacer el traspase fue el caseinato cálcico con la siguiente fórmul : 120 gr. de caseína, 350 gr. de cal amarada, 500 ml de agua, 20 gr.PVA. Al igual que el Paraloid B-72 también llevé la caseína desde Barcelona ya que como he dicho anteriormente todos estos productos son muy difíciles de encontrar por esas tierras. El PVA ya lo habíamos comprado en El Cairo, y ahora sólo faltabala cal amarada. El único problema fue que la que había traído no era amarada sino que nos la proporcionaron en estado sólido, así que tuve que triturarla y posteriormente añadir el agua.

En primer lugar se procedió a igualar las irregularidades del dorso de la pintura para dejarla con el mínimo grosor posible, este proceso se realizó por medio de abrasión con papel de lija y en las zonas más gruesas con cuchillos de hierro afilados. Una vez se había llegado al nivel adecuado, estucamos las lagunas producidas por los orificios que presentaba el muro y que consecuentemente no tenían pintura. En este estucado se aprovecharon los restos en polvo de las zonas rebajadas y se añadió caseinato cálcico como aglutinante, creando la pastosidad adecuada para rellenar con espátula las lagunas existentes.


Pintura mural de la capilla cristiana

Sobre un soporte de madera se extendió la pintura y se clavaron los alrededores con una separación de unos 5 cm. entre cada clavo para que la humedad que desprende el caseinato cálcico no contrajera la tela. A la vez los clavos también nos servían para poder extender mejor la tela del dorso ya que la trama de la gasa lo permitía. Llegados aeste punto, sólo quedaba aplicar el caseinato cálcico sobre el dorso de la pintura por medio de brocha, extender la tela de gasa y volver a aplicar el caseinato sobre la tela. Las buenas condiciones climáticas de la zona permitían un secado rápido del caseinato cálcico. Así pues, al día siguiente colocamos la segunda capa por el mismo sistema y lo dejamos secar.

El soporte escogido para depositar la pintura fue el conglomerado de madera de 13 mm. Evidentemente no se trata del mejor soporte pero en El-Bahnassa no había otra alternativa. En un principio nos proporcionaron una plancha de DM de 20 mm pero al tratarse de láminas de cartón sobrepuestas, comportaba un alto riesgo de degradación como soporte definitivo, debido a que la adhesión de la pintura con la plancha la realizamos con PVA., que hubiera ablandado el cartón y debilitado el soporte. En estos casos, a falta de Aerolam, lo indicado sería un contraplacado de 13 mm.

Durante la campaña del 2000 se ha continuado el proceso, con el arranque de las nuevas pinturas murales descubiertas y la restauración de las que ya estaban depositadas en el almacén. Se debe señalar que este proceso se ha facilitado por el traslado de las pinturas descubiertas durante las primeras campañas de 1992 y 1993, juntamente con el resto de Antigüedades, desde el almacén de El-Ashmunein, donde se encontraban conservadas, hasta el nuevo almacén de la Misión en El-Bahnasa mismo, inaugurado en 1999.

 
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