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SECTOR 1B: UNA NECRÓPOLIS DE ÉPOCA BIZANTINA SOBRE UNA TUMBA SAÍTA
 
Índice
Introducción
Sector 1B: una necrópolis de época bizantina sobre una tumba saíta
Sector 2B: Tumbas familiares, criptas y capillas funerarias de época romana y bizantina
Salvamento de urgéncia de las pinturas murales
Bibliografía de la misión
 

El año 1999 se inició la excavación de un nuevo sector al sur de la tumba número 1. En esta área se habían realizado prospecciones geofísicas y electromagnéticas los años 1996 y 1998. Estos trabajos previos dieron resultados positivos, ya que en toda el área prospectada aparecía interferencias de diversa magnitud, incluso se pudo identificar una estructura abovedada, posiblemente de piedra, a gran profundidad.

La excavación de este sector se ha llevado a cabo durante los años 1999 y 2000. Una vez retirada la capa de arena superficial se puso al descubierto una vasta zona de enterramientos, con una extensión de unos 570 m2, localizándose más de 50 estructuras funerarias de época cristiana.

Las tumbas, de planta rectangular, se disponen siguiendo una ordenación más o menos regular mediante unas vías de circulación paralelas. Las estructuras más simples consistían en un recorte en el nivel de compactación que hacía las funciones de pavimento. Estaban colmatadas y no se ha encontrado ningún elemento de construcción exterior. Otras tumbas, más elaboradas, tenían una superestructura hecha con adobes, que oscilaba entre los 20 y los 40 cm de altura conservada. Finalmente, en las más complejas, los muros hacían entrantes y salientes formando nichos y estaban decoradas con estuco de color blanco. En una de estas tumbas estucadas apareció una decoración hecha con fragmentos de pasta de vidrio de color azul turquesa a manera de teselas dispersas. No está de más recordar que la turquesa en el Antiguo Egipto poseía un alto valor simbólico y profiláctico. Cuando tenía un tono verdoso podía representar el crecimiento de las plantas y la fertilidad y servía para evocar el renacimiento en la nueva vida en el Más Allá. Suponemos que estas estructuras estarían cubiertas con bóveda de adobes, ya que en un caso se constató el arranque del arco.


Restauración de la superestructura de adobes de una tumba cristiana

Todas ellas profundizaban en el subsuelo, de origen geológico, del orden de 3–4 metros, mucho más del necesario y habitual en las sepulturas individuales y modestas,formando verdaderos pozos funerarios donde las paredes no habían recibido ningún tratamiento específico. En el fondo de estos pozos los restos se habían depositado en general siguiendo un ritual homogéneo, constatado en otros sectores, de similar cronología,de la necrópolis oxirrinquita.

 
EL RITUAL DE ENTERRAMIENTO

Los difuntos estaban inhumados en posición de decúbito supino, con la cabeza orientada hacia el oeste. Tenían los brazos colocados a ambos costados del cuerpo y las manos cruzadas protegían la pelvis o estaban situadas paralelas al cuerpo. Normalmente, se trataba de un solo individuo por tumba, pero en algunos casos, se encontraron dos deposiciones en un mismo pozo, como el que correspondería a una mujer y un niño, o a dos enterramientos infantiles despositados en el mismo momento. Debemos pensar en la existencia de una íntima relación familiar entre ellos.

Estos cuerpos estaban envueltos con un sudario de tejido, como ya habían aparecido en otros sectores de la necrópolis de Oxirrinco ya excavados en campañas anteriores. Estos sudarios se ataban con cintas de color rojo. La mayoríade los cadáveres se hallaban en muy buen estado de conservación y con restos abundantes de cabello, no porque los cuerpos hubieran estado momificados, práctica que se abandona en época cristiana, sino porque se habían secado antes de corromperse, ya sea por las condiciones ambientales o por algún tratamiento añadido de desecación. Se sabe que en época cristiana se continúa preparando los cadáveres utilizando el natrón, ungüentos o betún en un tratamiento simplificadode conservación de los restos.

Queremos destacar, de entre los múltiples cadáveres que se han localizado, el de un individuo con unas características craneales que parecen indicar una serie de patologías interesantes. El cráneo ha sido estudiado por el Dr. Domènec Campillo, Director del Laboratori de Paleopatologia i Paleoantropologia del Museo de Arqueología de Catalunya. Se trata de un adulto joven, ya que en ninguna de las suturas craneales se ha iniciado el proceso de sinostasamiento interóseo. A causa de la persistencia de una sutura metópica completa, el hueso frontal se ha convertido en dos. Podemos observar una serie de lesiones de diferente origen. Unas póstumas, claramente excluidas de patologías; pero otras, se produjeron en vida, por una agresión producida de atrás a adelante y de forma oblicua de derecha a izquierda. Seguramente habría sido un traumatismo con un instrumento contundente que golpeó la escata parietal derecha, empujando la cabeza hacia adelante, golpeando el frontal izquierdo contra un objeto anguloso y parece poder observarse un incipiente proceso cicatricial.


Obreros de la excavación

Aparte del sudario en algunos casos el difunto se depositaba en una caja rectangular, un sencillo ataúd de madera de escasa calidad. A veces, solamente dos planchas de madera encajadas en el fondo de estos pozos y situadas longitudinalmente a lo largo del cuerpo, sin cubrirlo, protegían la inhumación; en otros, se cubría el cuerpo con una estructura ligera hecha con hojas de palma, que en la zona de la cabeza del difunto era más consistente. Incluso hay una tercera posibilidad que combinaba las dos últimas soluciones. Las planchas de madera se fijaban con cuerdas hechas de materia vegetal, como el esparto. En algunos casos, los tablones eren piezas reaprovechadas de otros elementos, como trozos de puerta u otro tipo de mobiliario. Estos ejemplos a veces presentan relieves decorados con motivos florales, escenas de animales y restos de pintura.

Por regla general cabe decir que las inhumaciones no se acompañaban de ningún ajuar. Si bien, en algún caso, curiosamente relacionado con la presencia de niños, se ha constatado la presencia de objetos de tipo personal como brazaletes de hueso o una muñeca de madera. La muñeca representa a un personaje femenino que está sobre un pequeño zócalo, con los brazos cruzados sobre el pecho,la caratallada en dos planos que se juntan en el eje nasal y las formas simplemente esbozadas, sin ningún detalle que moldee los rígidos rasgos representados. Estas piezas tienen claros paralelos en la necrópolis cristiana de Antinoópolis. También debemos señalar elementos relacionados con la vestimenta y el ornamento, como una hebilla de cinturón de bronce de época bizantina, brazaletes de pequeños caracoles o cuentas de pasta de vidrio de diversos colores y una red de pequeñas cuentas de fayenza que se utilizaba como un elemento de sujeción del cabello.

Al sureste del área excavada se localizaron, además de las tumbas habituales, dos pequeñas estructuras de adobe que plantean nuevas preguntas de tipo ritual. En efecto, se trata de dos pequeños cuadrados de adobe, uno de ellos relacionado con una sepultura, el otro independiente, que configuraban un pequeño depósito relleno de cráneos humanos, colocados con gran cuidado, que presentan signos claros de haber sido momificados (vendas, resinas, pequeños fragmentos de cartonajes dorados). Es posible que se tratara de un acto de piedad el hecho de recoger parte de antiguas inhumaciones encontradas por azar en el momento de excavar los sepulcros cristianos.


Vista general de la tumba saíta número 13

 
LOS RESTOS DE ÉPOCA SAÍTA

Cabe decir que toda el área antes de la creación de esta zona de enterramiento cristiana había formado parte de la necrópolis frecuentada desde la época saíta. Así lo confirma el hecho que lindante con las tumbas de adobe se localiza la conocida tumba monumental número 7, que presenta una estructura tripartita. Además, en el curso de las excavaciones se encontraron objetos dispersos de este mismo período, como la tapa de un vaso canopo de piedra pintada que representa al genio funerario con la cabeza de chacal, Duamutef, uno de los cuatro Hijos de Horus que protegían las vísceras de los cuerpos momificados.

Por otra parte las reedificaciones cristianas en este sector debieron afectar otras estructuras aún desconocidas, ya que se ha encontrado, fuera de contexto, un fragmento de capitel hathórico con volutas jónicas, que parece corresponder a una superestructura monumental. Este elemento permite constatar una interesante interpretación de la unión de elementos egipcios y de época helenística.

Lo mismo debía suceder al norte del área de excavación, próxima a los hallazgos más relevantes de época saíta, localizados en campañas precedentes, ya que se puso de manifiesto que los que excavaron las tumbas cristianas llegaron con sus pozos, y a más de tres metros de profundidad, a parte de una tumba monumental hecha con sillares de piedra caliza, también de época saíta, y la reaprovecharon, en parte, para hacer nuevas deposiciones.


Tumba saíta número 13

Esta tumba, llamada número 13, constaría de un pozo de acceso que conduciría a un pequeño vestíbulo donde aparecen dispuestas en cruz una cámara principal en el eje mayor y dos laterales anexas. Hacia el norte del supuesto pozo de acceso aparece una nueva cámara que parece completar el conjunto. La tumba mayor está cubierta con una bóveda de cañón hecha con sillares bien tallados y contiene un sarcófago antropomorfo de piedra dura. El ataúd monolítico es anepígrafo, aunque a los pies del mismo se aprecia el inicio de una banda vertical donde normalmente se inscribían los textos funerarios. La talla escultórica de la pieza es de muy buena factura, con las características estilísticas propias de este momento artístico (dinastía XXVI), de la que podemos resaltar los delicados rasgos faciales, que sin duda correspondían a un personaje femenino. Desgraciadamente, el interior había sido violado en un momento imposible de precisar. Los saqueadores habían entrado desmontando los sillares de la bóveda.

El reaprovechamiento cristiano del conjunto se observa en las dos cámaras laterales en deposiciones que siguen los rituales ya descritos. En un caso, incluso sedesplazaron los restos de un cuerpo momificado, arrinconándolas al fondo de la cámara. Como único hallazgo destacable del período cristiano, relacionada con esta tumba número 13, debemos mencionar una moneda de época bizantina que nos sitúa en los alrededores de la primera mitad del siglo VII. Esta fecha cronológica, la única de la que disponemos para fechar el cementerio cristiano, aparte de algún fragmento de cerámica que confirma el horizonte, nos permite suponer que nos encontramos delante de la última ocupación funeraria de todo el sector excavado de la necrópolis de Oxirrinco.

 
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