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| OXIRRINCO, EL BAHNASA, EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS (1992-2002) | ||
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Presentación El yacimiento de El Bahnasa se encuentra situado en la ribera izquierda de Bahr Yussef, a unos 190 Km al sur de El Cairo. Fue descubierto e identificado como la antigua ciudad de Oxirrinco por Denon, uno de los componentes de la expedición de Bonaparte. Desde 1897 se han realizado ocasionalmente excavaciones y ha sido saqueado para la búsqueda de papiros, ya que la gran riqueza de estos documentos ha hecho célebre el yacimiento.
Reconocimiento del yacimiento El reconocimiento del conjunto del yacimiento ha sido realizado por diversos medios:
Los resultados obtenidos permiten situar algunos elementos de la ciudad grecorromana:
La Necrópolis Alta A pesar de estar situada sobre una cota no muy elevada que domina la ciudad, la Necrópolis alta no había sido descubierta ni por los ladrones ni por los diversos excavadores del yacimiento hasta el año 1982. Las tumbas más antiguas pertenecen a la época saíta. Se han localizado en diversos puntos del área explorada, unas separadas de otras. Responden a diferentes tipologías pero las más característcas corresponden a las tumbas de cámara cubiertas con vuelta y construidas con sillares de piedra calcárea. Datan de la primera mitad del siglo VI aC. Estos sepulcros contenían sarcófagos de piedra, en algún caso con inscripciones grabadas. La cámara principal de una de las tumbas presentaba una decoración a base de inscripciones pintadas.
Las pinturas del oratorio Las pinturas del oratorio cristiano de la Necrópolis Alta estaban hechas con tempera. Los motivos escogidos provienen en parte del repertorio tradicional de la pintura paleocristiana. Es el caso de la historia del Profeta Jonás engullido y regurgitado por el monstruo marino, del águila psicopompa que proviene de la iconografía oriental o de las arquitecturas simbólicas que organizan la figuración. Al lado de estos cuadros de notable policromia se encuentran otras pinturas mucho más sobrias hechas simplemente con rojo y negro sobre fondo blanco. Sirven para representar, mediante coronas y cruces, los símbolos del martirio y de la resurrección. La esperanza en la salvación se manifiesta asimismo por las plegarias y mementos escritos en griego. Conforme se desenterraban las pinturas se procedía a arrancarlas y consolidarlas. Para empezar, hacía falta eliminar las concentraciones salinas que se habían formado sobre las imágenes. Después, se recubrían las pinturas con gasas adheridas con una mezcla de paraloid y de acetona. Cuando la tela quedaba seca se podía separar la capa de preparación de las pinturas de la pared sin riesgo de fracturas. El procedimiento acababa en el momento de separar con un disolvente las gasas que habían protegido la imagen que previamente había sido colocada sobre una nueva superfície de apoyo. La pintura quedaba de este modo consolidada sobre una mesa de madera y se podían completar los huecos de las pinturas y hacer los retoques necesarios partiendo de un criterio de restauración que no aspira a la restitución de la imagen.
La catacumba Al oeste de la ciudad y fuera de la muralla occidental existen indicios de restos de tumbas de época grecorromana más o menos bien conservadas. Más lejos aún, a unos 1,5 Km de la ciudad antigua, se localizó en el año 2000 el emplazamiento de una estructura subterránea consagrada al dios Osiris. La catacumba, situada bajo una elevación natural del terreno actualmente en medio del desierto, fue construida con bloques cuadrados de piedra calcárea blanca en las galerías excavadas en la roca. En una de estas salas se ha descubierto una estatua sedente de Osiris de 3,40 m de longitud. En otra, una serie de nichos construidos a ambos lados de un estrecho pasillo, en los cuales se enterraban pequeñas momias de Osiris vegetante. Cada nicho tiene una inscripción que permite datar el conjunto en la época ptolemaica. Estas inscripciones traen también el nombre de este Osireion, Por-khef, que permiten relacionarlo con los bloques decorados vistos por Sauneron en los años cincuenta en el mercado de antigüedades. Las galerías habían sido saqueadas, pero se han podido recuperar una gran cantidad de pequeños objetos que formaban parte del mobiliario próximo al ritual funerario osiríaco: pequeñas cajas de tapa piramidal, bolas, pequeños panes y pasteles, amuletos, etc.
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