Tutankamon: ciencia y leyenda

Última actualización el 24 de Mayo de 2010
Indice del artículo
Tutankamon: ciencia y leyenda
Página 02 - ¿La viva estampa de Atón o Amón?
Página 03 - El primer escaneo de Tutankamón
Página 04 - ¿Y qué dijo la tomografía?
Página 05 - Las técnicas radiológicas en la leyenda de Tutankamón
Página 06 - Otros análisis, otras evidencias…
Página 07 - ¿Qué bebía Tutankamon: Shedeh o vino?
Página 08 - La molécula de la vida a la conquista de la verdad
Página 09 - El árbol genealógico de Tutankamón
Página 10 - Las causas de su muerte
Página 11 - La restauración de la tumba de Tutankamón
Página 12 - Desentrañando la maldición
Página 13 - Diccionario de personajes y términos
Todas las páginas

Una antigua creencia egipcia dice "mientras el nombre del muerto siga siendo pronunciado, este seguirá vivo por toda la eternidad".
Y no es ese credo, sino el velo de fascinación que envuelve a las momias egipcias lo que las mantiene vivas. El tiempo ha transcurrido en su implacable marcha y a pesar de la colosal curiosidad, muchos enigmas esperan ser resueltos…el obstáculo ha estado en cómo desentrañarlos.

Foto 1 - Las fascinantes momias egipcias

Así de siglo en siglo se heredan las interrogantes...emergen las leyendas, pero el acertijo permanece en las sombras, en los templos de esa antiquísima civilización.

Hablar de Tutankamón, faraón egipcio que murió con solo 19 años, y de su tumba, descubierta a inicios del siglo pasado por el arqueólogo británico Howard Carter, es una de las primeras historias que se encuentran cuando se incursiona en la civilización egipcia. Sin embargo, un reciente anuncio despertaba nuevas expectativas acerca del llamado joven Tut. Zahi Hawas, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, sentenció: "no sabemos quién fue el padre de Tutankamón, si Akenatón o Amenhotep III. Tampoco si la reina Nefertiti fue su madre, o si la reina Tyi fue su abuela. Por eso estamos estudiando su familia".

Foto 2 - La magia de Tutankamón

Foto 3 - Howard Carter, el descubridor de la tumba KV62

Hawas notificó que en pocos meses se darían a conocer los resultados de los estudios que se ejecutan con la supuesta familia de Tutankamón, a más de 3000 años de su existencia.
Y es que la vida y la muerte del joven faraón es uno de los temas más debatidos y plagado de mitos de la civilización egipcia. Su corta existencia, las supuestas intrigas de su entorno, sus éxitos, las causas de su deceso y las historias macabras posteriores al hallazgo de su mausoleo han despertado a lo largo del tiempo admiración, misterio o expectación en todo el mundo.
Hoy, la aplicación de novedosas herramientas ofrece un nuevo trayecto y alimentan la curiosidad por descubrir la verdadera historia de ese faraón y aspectos vinculados con su admirable cultura. Hoy las nuevas tecnologías se incorporan a la aventura forense con más posibilidades de acercarnos a ese lejano pasado enterrado en las márgenes del Nilo.

Foto 4 - Zahi Hawass: un apasionado defensor del antiguo Egipto


¿La viva estampa de Atón o Amón?

Varios estudiosos de la cultura egipcia consideran al joven faraón como uno de los principales íconos, a la altura de sus famosas pirámides. Las efigies de la máscara funeraria de Tutankamon, sus objetos personales y su protegido sarcófago, viajan por la red de redes o por los museos de diferentes latitudes y sobran las historias -algunas reales, otras fantásticas-, en torno al niño rey.

Foto 5 - La máscara funeraria de Tutankamón

Foto 6 - Una imagen que viaja por el mundo

Pero para conocer su vida es necesario remontarse a la dinastía XVIII.

Al nacer en el año 1345 a.C. se le asignó el nombre de Tut-anj-Atón, gracias a las creencias monoteístas de su padre Akenatón. Tutankamón vivió en un Palacio Real y se educó en la Ciudad de la Luz o Amarna fundada por su progenitor, quien convirtió esa parte del desierto en una localidad de grandes palacios.

Foto 7 - Busto de Akenatón, faraón monoteísta y padre de Tutankamón

Foto 8 - Templo de Akenatón en Amarna

Al desaparecer la estirpe amárnica encabezada por Akenatón sus reformas perdieron fuerza. Los poderes del estado estaban ansiosos por restablecer el orden que el supuesto progenitor había quebrantado. El clero tenía mucho que ganar con el restablecimiento de los antiguos cultos y el ejército podría recuperar territorios perdidos. Es por eso que la restauración religiosa se desarrolló de forma rápida. En su segundo año de reinado el joven sucesor sustituyó el disco solar Atón por el dios Amón. Así Tut-anj-Atón se convertía en Tutankamon: la viva estampa de Amón.

Foto 9 - El dios Amón del mundo egipcio, escultura de oro ubicada en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York

Tal y como ocurre con otros monarcas egipcios, poco se conoce de su vida familiar y personal. Sin embargo, las pinturas de la cámara mortuoria de la tumba de Tutankamón muestran diversas escenas que exponen el tierno y profundo amor entre el joven faraón y la reina Anjesenamón o Akhesa.

Foto 10 - Cámara funeraria de Tutankamón

Foto 11 - Trono de  Tutankamón en donde podemos ver al joven faraón y su esposa Anjesenamón

La muerte del joven rey ha sido un asunto bien controvertido. Su posible asesinato se alimentó con varias hipótesis, entre ellas la de su muerte inesperada, elemento que se justificaba por el pequeño tamaño de su tumba y su atípica estructura con relación a los mausoleos reales de las dinastías XVIII y XIX, lo que significaba que el suyo no estaba concluido, cuestión que pudiera justificarse por la corta edad en que murió el faraón. Diversos trabajos relatan que pudiera tratarse de un tumba privada adaptada tras la muerte prematura de Tutankamón. Otras investigaciones afirman que Ay dispuso que se equipara y decorara su tumba a toda prisa y sin los requisitos acostumbrados. Incluso se describe que la apariencia carbonizada de la momia del niño faraón se debe a que se aceleró el proceso de embalsamamiento acortando la desecación con natrón y añadiendo resinas en exceso. Se presume que Ay aceleró el funeral para tomar el poder de inmediato y lograr su ascenso al trono.

Estos y otros temas relacionados con su vida y su deceso son los que ocupan espacio en las actuales investigaciones multidisciplinarias que persiguen develar todo el misterio en torno a este monarca que alcanzó su verdadera inmortalidad a partir de 1922 con el hallazgo de la tumba KV 62.

Foto 12 - Entrada de la tumba KV62


El primer escaneo de Tutankamón

“La muerte tocará con sus veloces alas al que moleste al Faraón muerto”. Una frase supuestamente inscrita en la tumba de Tutankamón, que nunca se encontró y que echó a rodar la leyenda…
Sí, el misterioso fallecimiento de varias decenas de personas unidas o no al hallazgo de la catacumba del joven Tut, a su desenterramiento y a otras acciones vinculadas dio a la luz la tan citada Maldición de Tutankamón, uno de los grandes enigmas de la egiptología vinculado con el niño que ascendió al trono en 1333 a.C a la edad de 9 años y que reinó hasta poco antes de su muerte ocurrida entre 1325 y 1322 a.C.

Múltiples investigaciones han sido realizadas en torno al joven rey.

En el 2005, conocido por algunos como el “año de Tutankamón” se inició el proyecto que permitiría estudiar su momia por primera vez con la Tomografía Axial Computarizada. Esta moderna técnica biomédica permite obtener y disponer de cientos de imágenes multifocales, es decir de radiografías de corte transversal que al ser procesadas por computación ofrecen una imagen tridimensional del objeto en estudio. Es como si cortásemos un cuerpo en finísimas láminas con una enorme ventaja: la información que aporta.

En el contexto del “Proyecto de las Momias Egipcias”, que se inició con la ejecución de expertos locales y posteriormente con la participación de investigadores foráneos, se realizó la tomografía en el Valle de los Reyes, en Luxor, y una vez más la momia de Tutankamón se extrajo de su tumba, se colocó en un equipo portátil y se sometió a un exhaustivo escaneo.

Foto 13 - La Tomografía Axial Computerizada al servicio de la cultura egipcia


¿Y qué dijo la tomografía?

Huesos y dientes confirmaron que la muerte de Tutankamón ocurrió a los 19 años. Su estatura se estimó entre 1,68 y 1,70 metros; su alimentación pudo valorarse de balanceada desde edades tempranas y no se obtuvieron evidencias de algún padecimiento.

El grupo de especialistas dirigidos por la Dra. Madiha Khattah de la Universidad reportó además que las fotografías de alta resolución mostraban un cráneo de tipo caucásico perteneciente a las poblaciones del norte de África.

Foto 14 - Cráneo escaneado de Tutankamón

Con los datos recopilados, un equipo de antropólogos forenses y escultores de varios países llevaron a cabo la reconstrucción de su rostro, el cual mostró a un bello joven con facciones inteligentes.

foto15

Aunque algunos niegan el parecido del semblante obtenido con imágenes anteriores, otros relatan que es similar a la máscara de oro hallada en su tumba en 1922. Según declaraciones de Hawass a la prensa, la forma del rostro y cráneo son similares a la imagen de Tutankamón de niño, en la que se mostraba como el dios Sol al alba emergiendo de un botón de loto.

Las causas de su muerte, algunas han sido descartadas totalmente, otras continúan en la mesa de debate y mantienen el enigma, pero hoy cuentan con un millar de imágenes que aguardan por nuevos análisis y valoraciones a la luz de las tecnologías disponibles. Ahora solo queda esperar, pero el mundo se impacienta por los resultados.


Las técnicas radiológicas en la leyenda de Tutankamón

Sí, es maravilloso”. Así respondió el arqueólogo Carter a las dos de la tarde del 26 de noviembre de 1922 a su financiero, Lord Carnarvon, y al resto de la expedición, cuando al hacer un pequeño hueco en un muro de la tumba KV-62 observó innumerables objetos de extraordinaria belleza y valor. Acababa de descubrir la tumba intacta de Tutankamón. Ese fue el inicio de toda la historia.

Foto 16 - “Veo cosas maravillosas”, afirmó Carter en su excavación de 1922

Pero el entusiasmo por sacar la momia llevó a Carter y al profesor Douglas Derry a cortar la cabeza del joven rey, a realizar incisiones en su abdomen y a separar las extremidades de su cuerpo. Años más tarde el deterioro de su momia dio lugar a las hipótesis de que su muerte no ocurrió por causas naturales.

Muchos trabajos describen que Ronald Harrison fue el primero en realizar estudios con Rayos X al cuerpo momificado de Tutankamon. Sin embargo, las primeras placas fueron ejecutadas por Douglas Reíd, integrante de la expedición que encontró la tumba de Tut.

Realizados en 1968, los estudios de Harrison mostraron desprendimiento de la parte interior del hueso occipital del cráneo, además de comprobar que estaban ausentes el esternón y algunas costillas.
Análisis posteriores ejecutados en la Universidad de Long Island con las placas de Harrison, descartaron por primera vez la hipótesis de asesinato por un golpe en la cabeza y expusieron que la hemorragia y el derrame se produjeron después de su fallecimiento. Además se responsabilizó a la manipulación durante el embalsamamiento como la responsable de la lesión del cráneo, ubicada en el lugar por donde se extraía el cerebro en el proceso de momificación.

En el 2002 las radiografías fueron evaluadas otra vez y se encontró un fragmento suelto del hueso dentro del cráneo, lo que alimentó nuevamente la versión del homicidio.
Envenenamiento y una enfermedad congénita en la columna vertebral se sumaron a las conjeturas vinculadas con la muerte de Tutankamón. Como evidencia de esta última se expusieron los más de 120 bastones encontrados en su tumba, además de representaciones en las que aparecía apoyado en uno de ellos.

La aplicación de la tomografía en el 2005 reveló la fractura del fémur izquierdo, justo encima de su rodilla y ocurrida antes de su muerte. Los especialistas valoraron que la rotura de ese hueso en su pierna pudo desarrollar una severa infección que le provocara la muerte. Los análisis óseos detectaron la presencia de un reborde de resina líquida sobre la fractura del fémur, sustancia empleada en la momificación, lo que indicaba que el hueso estaba roto antes de ser sometido al embalsamamiento. También se encontró una fisura en el tobillo derecho, lesiones en la rodilla izquierda, ausencia de rótula, las cuales aparentaban haberse producido en vida del faraón. Este estudio sí rechazó la hipótesis del asesinato.

Foto 17 - Fémur de Tutankamón, evidencia para hallar la causa de su muerte

Análisis posteriores con las imágenes del 2005, según reportes del Doctor Ashraf Selim, radiólogo del Hospital Kasr Eleini de la Universidad de El Cairo, coincidieron en afirmar que los daños observados en el estudio de sus huesos se debieron a errores en el proceso de momificación, al deterioro provocado por la expedición dirigida por Carter en 1922 o al examen radiológico realizado por Harrison.


Otros análisis, otras evidencias…

Un grupo de investigadores que realizaban un documental para la televisión inglesa añadieron otra evidencia: las lesiones pudieron ocurrir al caer de una carroza mientras cazaba en el desierto.
Nadia Lokma, especialista del Museo de El Cairo, reveló que el desgaste de los carros encontrados en las tumbas de los faraones apuntaba que su uso no era solo ceremonial, lo que justificaba la afición de Tutankamón por el deporte y en especial por la cacería. El hallazgo de un retazo almacenado en el Museo de El Cairo indicaba que el joven rey montaba en los carros con un corsé especialmente preparado para proteger la zona abdominal de posibles daños por un accidente.

Foto 18 - Carro hallado en la tumba de Tutankamón

Otra evidencia que apoyaba la más joven hipótesis de la causa de su muerte era la guirnalda de flores colocada en el cuello del joven faraón, la cual afirman los científicos que eran típicas de marzo y abril, lo que indicaba la época del año en que fue enterrado. Este elemento, unido a que el complejo proceso de momificación tenía una duración aproximada de 70 días, confirmaba que Tutankamón murió en diciembre o enero, meses de temporada de caza en invierno.

Foto 19 - Los enigmas esperan por la ciencia

Durante algún tiempo estos elementos se convirtieron en la hipótesis más defendida con relación a la muerte del joven rey, aunque muchos afirmaron que solo se había cerrado un nuevo capítulo. Sin embargo hoy los especialistas disponen de nuevas evidencias que les permitirán reconstruir la verdadera historia: las miles de imágenes obtenidas por la Tomografía Axial Computarizada, además de las anteriores logradas por los Rayos X tradicionales.

Lo disponible hasta hoy se encuentra en manos de la ciencia, ella tiene el compromiso de dar respuesta a las interrogantes heredadas hasta el presente en el Valle de los Reyes.

En el estudio de las momias egipcias, tanto las técnicas radiográficas tradicionales como las más modernas y otras que emergen permiten lograr cada día un mayor acercamiento a la cultura egipcia, una de las más esplendorosas de la humanidad.


¿Qué bebía Tutankamon: Shedeh o vino?

Aspectos vinculados con la vida cotidiana de los antiguos egipcios son también objeto de las actuales investigaciones.

Un estudio químico concluido en el 2004 reveló que Tutankamón consumía vino tinto, al detectar ácido tartárico en ánforas encontradas en su tumba.

Foto 20 - Ánforas de vino encontradas en la tumba de Tutankamón

Hasta ese momento no se conocía si los vinos consumidos eran tintos o blancos y se afirmaba que el llamado Shedeh, era una bebida elaborada con frutos como la granada (Punica granatum). Las únicas evidencias eran los símbolos de uvas tintas que aparecían en las paredes de las tumbas y la comparación que hacía la mitología entre el vino y la sangre de Osiris.

En el año 2005 un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona, auspiciados por la Fundación para la Cultura del Vino y el grupo Codorníu, analizaron muestras de polvo del fondo de ánforas encontradas en la tumba, siglos después de la evaporación del vino. Para ello se usaron técnicas de cromatografía líquida como método de separación de los diferentes ingredientes presentes en esos residuos sólidos y posteriormente espectrometría de masa, con el objetivo de identificarlos.

Para el estudio se escogieron ocho ánforas de las 26 ubicadas en el mausoleo del joven faraón. Tres ubicadas en su cámara funeraria en las siguientes posiciones: una colocada a los pies del faraón -al este de la tumba-, otra situada al oeste, sobre la cabeza del faraón y la última, dispuesta en el sur junto al cuerpo del joven rey. Las otras cinco estudiadas se encontraban en una cámara anexa.

La novedosa técnica desarrollada por los participantes detectó residuos de malvidina. Esta sustancia marcadora desaparece con el tiempo y se transforma al descomponerse en otras más complejas que liberan ácido siríngico.

Los resultados publicados en el 2006 en la revista Journal Archaeological Science muestran que lastres ánforas colocadasen la cámara funeraria contenían tres tipos diferentes de vino, y que solo en dos de ellas se detectó ácido siríngico -la situada sobre la cabeza del joven faraón, la cual fue identificada como vino tinto y la ubicada junto a su cuerpo que contenía vino tinto pero dulce, al cual identificaron como el Shedeh-. En el ánfora colocada en los pies del faraón no se encontró el compuesto marcador y se asumió que se trataba de vino blanco.

Algo que también se evaluó fue la procedencia del Shedeh, bebida que aparece en diversos documentos del antiguo Egipto, y se confirmó que se trataba de vino de uvas.

Foto 21 - Cromatogramas obtenidos del Shedeh a partir de residuos sólidos de ánforas de vino de la tumba del joven faraón. A-Presencia de ácido tartárico marcador de la uva tinta. B-Ausencia de ácido siríngico en la muestra. C-Liberación de ácido siríngico después de reacción alcalina a la muestra.

El estudio corroboró las habilidades de los egipcios en la fabricación de vinos, incluso con técnicas similares a las actuales, y la novedad consistió en comprobar que también fabricaban vino blanco, 1500 años antes de lo pensado.

La tecnología desarrollada es la primera que ha logrado distinguir entre diferentes tipos de licores de una antigüedad que supera a los 3000 años y abre nuevos caminos a pesquisas arqueológicas futuras basadas en residuos sólidos de líquidos.

Extraordinaria cultura tan alejada en el tiempo…y con adelantos a la altura de la contemporaneidad.


La molécula de la vida a la conquista de la verdad

Foto 22 - La molécula de la vida

El 2010 avanza con nuevos resultados que despiertan la expectación.

Y es que se investiga la llamada molécula de la vida, el ADN (ácido desoxirribonucleico) de Tutankamón y de una decena de momias que pudieran tener lazos familiares con el joven faraón (1410 y 1324 a.C. Además se estudian otros cinco cuerpos momificados de personas reales de la primera época del Imperio Nuevo (1550 y 1479 a.C.) para ser utilizados como grupos de control morfológico y genético. El estudio no solo pretende revelar la verdadera identidad del niño rey sino otros aspectos de su vida y las causas de su muerte.

La procedencia del joven Tut se ha mantenido como uno de los enigmas a dilucidar. La tesis más defendida es que Akenatón (Amenofis IV) fue su padre y la reina Kiya, una de sus esposas menores, la madre. Otros lo consideran hijo de Amenhotep III y su hija, la princesa Sitamon. Nefertiti, esposa real de Akenatón, es considerada por muchos como su madre, otros citan también a su nodriza.
También se evalúan dos fetos femeninos, de entre cinco y siete meses de gestación, hallados en la tumba del joven faraón. Se ha especulado acerca de que podrían ser hijos de Tut, aunque no existen evidencias arqueológicas que den fe de esta descendencia. Hawass afirmó que si con los resultados de las pruebas de ADN se confirma que no existe parentesco con las diminutas momias se puede creer que fueron colocadas en su tumba para asegurarle que viviera como un recién nacido en el “más allá”.

La universidad norteamericana de Filadelfia en 1973 y la de Manchester en Gran Bretaña dos años después fueron los centros pioneros en aplicar las técnicas moleculares a momias egipcias. Pero es en 1983 que un equipo de médicos de la Universidad de Cambridge logró extraer ADN del tejido rehidratado de una momia.

El gran avance de las técnicas biotecnológicas ha ofrecido un camino para estudiar moléculas de ADN a partir de restos arqueológicos, mayormente de huesos y dientes. Por lo alejado en el tiempo se le denomina ADN antiguo (ADN a).

Foto 23 - ¿Dónde encontrar ADN antiguo?

La arqueología molecular es una especialización que ha permitido avanzar en el estudio del ADN y con ello tratar de descifrar la clave de la evolución.

El ADN es la molécula en la cual se encuentra codificada toda la información genética de los organismos. En ella está bien guardada la clave que permite dilucidar el sexo, parentesco, grupos étnicos, enfermedades genéticas, pero además los agentes infecciosos que aquejaron a los cuerpos en estudio.

Pero el ADN no es una molécula estable y los procesos de oxidación e hidrólisis pueden afectar su estructura, es decir que no es la edad el único factor que incide en su deterioro, las condiciones ambientales son definitivas en su preservación. Se ha reportado que el límite superior para recuperar ADN amplificable ronda los 100 000 años.

Para la obtención de material genético se hace necesaria la hidratación del tejido a estudiar, con procedimientos similares a los utilizados para exámenes microscópicos de tejidos, pero una limitación a enfrentar en los estudios de ADN de momias es su deterioro por hongos, bacterias o insectos, o por algunas de las sustancias empleadas para el proceso de momificación. Los productos químicos que tienen como función preservar la apariencia de las momias, paradójicamente dañan el ADN, aunque existe la posibilidad de reparar al menos pequeños fragmentos para extraer de ellos la información necesaria.
El procedimiento para obtenerlo es relativamente sencillo. Se extrae el tejido y se hace imprescindible que en este paso se utilicen guantes para evitar la contaminación del ADN en estudio con el del operador. En estudios arqueológicos se suele tomar muestra del cabello de todos los participantes en la investigación, ya sean obreros o científicos.

El próximo paso a realizar es la técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa, la cual permite amplificar los fragmentos de forma indefinida de acuerdo a las necesidades que demande el estudio.

Foto 24 - Electroforesis de fragmentos de ADN amplificados por la reacción en cadena de la polimerasa


El árbol genealógico de Tutankamón

Todo este camino en el que la radiología y antropología se unen con las técnicas moleculares es el que ha conducido a los últimos, esperados, pero al parecer no concluyentes hallazgos en torno a Tutankamón.

Los estudios con ADN confirmaron que su padre fue Akenatón (momia KV55), esposo de la reina Nefertiti. También se pudo comprobar que la reina Tye (momia KV35EL), madre de Akenatón era su abuela. La confirmación de los parentescos se apoyó también en características antropológicas y en los grupos sanguíneos, los cuales en Akenatón y su descendiente son similares.

Sin embargo, su madre continúa siendo un enigma. Según los marcadores de ADN se ubicó la momia que fue su madre como una de las cinco hijas que Amenhotep III tuvo con la reina Tye, y aseguran posibles lazos de hermandad entre ella y Tut, lo que descarta que fuera Nefertiti su progenitora. Las investigaciones se dirigen ahora a dilucidar quien es esa momia anónima, conocida como “La joven dama” con el código KV35YL, descubierta en 1898 por el arqueólogo francés Victor Loret en el Valle de los Reyes.

Algunos reportes indican que Tut es producto de relaciones incestuosas entre Akenatón y una de sus hermanas, práctica normal entre las familias de faraones de Egipto con el fin de preservar la realeza.
El jefe de antigüedades del antiguo Egipto indicó que se realizarán otros análisis de ADN para completar la genealogía del faraón y de los otros miembros de la dinastía XVIII y anunció que los próximos resultados se revelarán en los seis meses sucesivos.


Las causas de su muerte

Los estudios concluidos de la familia real exponen varias patologías óseas, entre ellas la enfermedad de Kohler, que dentro de sus daños tiene la destrucción del tejido óseo, aunque se describe como una patología de fácil recuperación en el tiempo y no de origen genético, por lo que puede descartarse su vínculo con los lazos de consanguinidad de la familia de Tutankamon. Pero además ninguna por sí sola es capaz de provocar la muerte, ni fueron informados en los resultados obtenidos con la TAC.

Foto 25 - Enfermedad de Kohler, diagnosticada en Tutankamón como de tipo II

Los análisis moleculares detectaron en cuatro de las momias estudiadas, incluyendo la de Tut tres genes vinculados al Plasmodium falciparum, agente responsable del paludismo. Sin embargo, ello no significa que su muerte fuera ocasionada por la malaria, es más se reporta que padecer en edades tempranas la enfermedad garantiza una permanente inmunización, aunque deje su huella genética y quizás secuelas del proceso infeccioso.

Foto 26 - Plasmodium falciparum, agente de la malaria

La hipótesis más aprobada hasta hoy es que la necrosis ósea avascular debilitó sus tejidos y que la fractura del fémur al caer de su carroza real provocó una hemorragia o septicemia que le ocasionó la muerte.

Las causas del deceso de Tut no avanzaron más allá de las investigaciones realizadas con anterioridad, aunque es indudable que se abren nuevas perspectivas para los enfoques no concluidos en el contexto de la genealogía molecular y la paleogenómica.

Así llegó febrero del 2010, aún con interrogantes pero con novedosos informes en torno al joven faraón, quizás los más esperados y emocionantes desde el descubrimiento de su tumba en 1922. La mesa de debate queda abierta para continuar reconstruyendo la historia, pero las nuevas tecnologías nos aproximan cada vez más a la meta, al camino de la verdad.


La restauración de la tumba de Tutankamón

El mausoleo del joven Tut fue el único del Valle de los Reyes que llegó a la edad contemporánea sin ser saqueado. Su descubrimiento en 1922 constituyó un indiscutible acontecimiento arqueológico mundial. Gracias a su hallazgo pudo contactarse el esplendor y la riqueza de las tumbas reales, y aún se espera que devele nuevos secretos de la vida de los egipcios.

Foto 27 - La belleza de las tumbas faraónicas, en particular la del joven monarca

Los tesoros hallados en la tumba se conservan en el Museo de El Cairo y algunos han recorrido el mundo. Su cuerpo momificado ha sido examinado 4 veces, y siempre regresa a su destino. Hoy, Tutankamón es el único monarca del antiguo Egipto que aún permanece en su tumba.

Foto 28 - Las bellas imágenes a conservar dibujadas en las paredes de la cámara mortuoria de Tutankamón

Foto 29 - Las bellas imágenes a conservar dibujadas en las paredes de la cámara mortuoria de Tutankamón

Las paredes de su mausoleo exhiben diversas imágenes del faraón, en sus cacerías, tirando al arco, o en la que derrama un líquido a su conyugue, la cual apoya su codo izquierdo en las rodillas de su amado esposo y al lado yace la inscripción: Para la eternidad.

Foto 30 - Pectoral de Tut y una de las joyas más popularizadas de las pertenecientes a Tut y halladas en su tumba

Foto 31 - Silla de cedro con respaldo tallado en el que aparece el dios egipcio de la eternidad Heh, perteneciente a su ajuar funerario.

Interesantes planes han emergido en los últimos años para conservar esas escenas de antaño y las historias que aún permanecen ocultas allí.

En noviembre del 2009 el Consejo Superior de Antigüedades de Egipto anunció el inicio de un proyecto de colaboración quinquenal con el Museo Getty de los Ángeles, en Norteamérica, que tiene como objetivo restaurar y conservar la tumba KV62. En él van incluidos tanto el análisis de los problemas que afectan sus pinturas murales como las medidas que serán necesarias para mantenerla en el tiempo. Este plan tiene el propósito de que los trabajos realizados sirvan de modelo de preservación de los sitios arqueológicos.

Trabajos anteriores no han logrado la expansión de colonias de hongos que se extienden por la superficie de la cámara sepulcral. Las pinturas de las paredes, confeccionadas con pigmentos naturales muestran círculos de tonalidad oscura que se deben a la colonización por mohos. Especialistas manifiestan que aunque las pinturas no se han deteriorado sí es necesario limpiarlas y eliminar esa película microbiana que las cubre y desluce la belleza de las imágenes que se exhiben.

Fabuloso trabajo que logrará perpetuar ese tesoro de la antigüedad.


Desentrañando la maldición

Los últimos años han sido un remedio para levantar el velo de un mito que ha recorrido al mundo: los secretos alrededor de la tumba del joven rey. Más de 3000 años nos separan de su muerte y su supuesto maleficio ya está por cumplir casi 9 décadas.

Sin embargo, todavía se publican datos para mantener vivo la supuesta maldición. En el año 2006 al trasladar su momia hasta Luxor para ser tomografiada, una intensa tormenta de arena y lluvia despertó nuevamente la leyenda. Entre los presentes se susurró “Esa es la maldición de Tutankamón”.

Al ocurrir el fallecimiento del mecenas Carvarnon, en el año 1923 la prensa mostró el titular “La maldición del faraón cae sobre el profanador de su tumba”.

Foto 32 - Lord Carnarvon, mecenas de Carter

La escritora Marie Corelli se sumó y publicó un trabajo en el rotativo The Times, en el cual aseguraba la existencia de un mensaje inscrito en la tumba que anunciaba la maldición, del cual no existen evidencias. Sin embargo, otros reportes indicaron que el benefactor de Carter murió a consecuencia de la picadura de un insecto.

El tiempo ha sido el mejor testigo de las apócrifas leyendas pero afortunadamente también ha sido espectador de teorías más reales y sensatas.

Los defensores de la ciencia han ido a la búsqueda de causas objetivas: venenos o microorganismos presentes en el interior del mausoleo, porque podría preguntarse ¿Cómo es posible que el jefe de la expedición, el arqueólogo Carter falleciera 17 años después de su descubrimiento, así como otros colaboradores del hallazgo dentro de los cuales se pueden mencionar a Allan H. Gardiner y la hija de Carvanon, que ambos murieron ancianos?

Ante la hipótesis de los venenos han existido algunas investigaciones dirigidas a encontrar sustancias letales empleadas por los sacerdotes del antiguo Egipto como la nombrada cebolla tóxica procedente del Haemanthus toxicarius, reconocida como paralizante de las vías respiratorias y con efectos neurotóxicos. O también la de otros compuestos procedentes de escorpiones y serpientes que producen daños del sistema nervioso central y conservan sus efectos durante años. Sin embargo hasta hoy no se han encontrado ninguno de ellos en la tumba de Tutankamón.

Los ácaros microscópicos también han sido valorados como verdugos de los arqueólogos o personas vinculadas con la maldición. Ellos se desarrollan en momias desecadas y se consideran “la octava escuadra de la muerte” pues desfilan tras los dípteros, coleópteros, lepidópteros y demás insectos de las otras siete escuadras.

Foto 33 - Sarcoptes scabiee, agente reconocido como “La octava escuadra de la muerte”

La histoplasmosis también figuró en la lista de culpables de los decesos de expedicionarios de Carter y de otras personas relacionadas con la tumba del joven faraón, pero tampoco se han hallado evidencias que permitan comprobar su presencia en las famosas catacumbas.

Una de las tesis más aceptadas, divulgada desde 1962, y que quizás pudiera demostrarse en el futuro, es la existencia en el cerrado mausoleo de hongos como el Aspergillus niger u otras especies microbianas incluso de este mismo género.

Foto 34 - Aspergillus niger: uno de los posibles culpables

Estudios recientes de antiguas tumbas egipcias mostraron la existencia de bacterias patógenas de los géneros Staphylococcus y Pseudomonas, así como cepas de los hongos Aspergillus niger y A. flavus.
También en trabajos realizados con la momia de Ramsés II que intentaban frenar su enorme deterioro se encontró Aspergillus, al analizar su sarcófago, las vendas de su momia y el cuerpo. Especialistas en enfermedades pulmonares revelaron que los padecimientos respiratorios de naturaleza alérgica tenían mucha similitud con el patrón de síntomas que aquejaron a muchos de los que participaron en la excavación de 1922. Además recordaron que en los apuntes de Carter se describía la existencia de moho en paredes y materiales orgánicos encontrados en la tumba de Tut.

En 1962 el biólogo Ezz Eldin detectó en numerosos arqueólogos la presencia de este hongo, que tiene como lugares predilectos para vivir, los sepulcros cerrados y las momias y además provoca fiebre e inflamación de las vías respiratorias, sintomatologías sufridas por Carvarnon y otros del listado que se vincula con la maldición.

Un elemento que apuntala esta hipótesis es que los miles de obreros que laboraron en el hallazgo de la tumba no se reportan dentro de los enfermos ni fallecidos, pero tampoco entraron a los preciados recintos del faraón para evitar su acceso a los incalculables tesoros. Pudiera pensarse que la apertura del mausoleo y la entrada de aire a los recintos favorecieron la liberación de las miles de esporas típicas de este hongo y que su inhalación fuera el motivo de las patologías que aquejaran a las personas que murieron tras el descubrimiento de la tumba de Tut.

Otro dato que también apoya esta hipótesis es la muerte en 1973 de 12 de los 14 científicos que abrieron la tumba del rey polaco Casimiro III enterrado en la cripta del castillo de Wawel. Se ha valorado que el culpable pudo haber sido el Aspergillus flavus, otra especie del género encontrada en el fémur del monarca.

Sería muy útil que las técnicas actuales dirigieran su timón a comprobar esta tesis que desmoronaría de forma definitiva la leyenda.

Es importante agregar que los maleficios de las momias no nacieron con Tutankamón, son anteriores al hallazgo de su sepulcro. La literatura y el teatro se anticiparon a las leyendas vinculadas con el joven Tut, y por supuesto al descubrimiento de su tumba.

Una centuria antes del hallazgo de Carter, en 1822, se estrenó la obra teatral “La Momia”, del escritor inglés Jane Loudon Webb. En 1845 Edgar Allan Poe publicó “Conversación con una momia”. Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas, publicó en 1869 “Perdido en la pirámide” o “La Maldición de la Momia”. Tanto Arthur Conan Doyle como Bram Stoker abordaron en sus novelas el tema de las momias. Unos años antes del descubrimiento de la tumba de Tut, en 1903, Stoker sacaría a la luz “La joya de las siete estrellas” tema seleccionado para realizar la primera versión de la cinta “La momia”, protagonizada por Boris Karloff y estrenada en 1932. Todas esas fantasías viajaban con anterioridad en la imaginación de escritores, artistas y realizadores, ¿Por qué imputar la primicia de los mitos de momias a Tutankamón y su civilización?

Foto 35 - La expedición de Carter en el umbral de su hallazgo: la tumba de Tut

Foto 36 - Tutankamón continúa siendo historia en el siglo XXI

¿Por qué buscar la expectación solo en la leyenda? La cultura egipcia dejó una maravillosa obra para la posteridad, digna de elogiar y recordar. Su desarrollo tan temprano en la historia, sus avances y logros son más que suficientes para estimular el deseo de estudiarla y llegar a conocerla.

Foto 37 - La cultura egipcia: historia del ayer para el mañana

Es la ciencia contemporánea la encargada de desentrañar lo ignorado hasta hoy, así como todos los males que los aquejaron y traerlos al laboratorio del presente. En ellos pueden encontrarse argumentos y soluciones para el futuro. Le corresponde a los avances científicos sacar de la cultura egipcia sus enseñanzas, su sapiencia, su vida, y ponerlos a pesar del tiempo transcurrido, al servicio de la humanidad.


Diccionario de personajes y términos

Tutankhamón: Faraón de la dinastía XVIII, también conocido como Tutankatón -su primer nombre en honor al dios Solar Atón-, cuyo culto fue impulsado con carácter monoteísta por su padre Akenatón-. Comenzó su reinado a la corta edad de 9 años. Se relata que tres años después de acceder al trono restableció el culto tradicional y por consiguiente, el poderío de los sacerdotes de Amón, seriamente debilitado en el reinado de su progenitor. Es entonces cuando sustituyó su propio nombre por el de Tutankamón. Restauró la capital en Tebas, abandonando la creada por su antecesor en Amarna. Se considera que en su reinado se restableció el orden tradicional del Egipto faraónico, además de promover la construcción de templos. Murió antes de cumplir los 20 años y las causas de su deceso se han mantenido en un total enigma al paso de los años. En 1922 se descubrió su tumba con un enorme tesoro que se conserva en la actualidad en el Museo Arqueológico de El Cairo.

Howard Carter: (1873-1939) Arqueólogo y egiptólogo británico. Nació en Londres. Era el último de los 11 hijos de una modesta familia compuesta por su padre Samuel John, pintor y dibujante y su madre Martha Joyce Sands. Desde edades tempranas su progenitor lo vinculó con una familia de aristócratas, amantes de la cultura egipcia, y de ellos heredó su interés por conocerla y estudiarla. Ellos fueron los que le dieron la posibilidad de viajar a Egipto, donde comenzó como miembro de un grupo dirigido por el egiptólogo Percy Newberry. Luego se vinculó con Flinders Petrie, con el cual aprendió a copiar inscripciones y dibujos egipcios. Posteriormente trabajó con el norteamericano Theodore Davis, quien había descubierto varias tumbas en el Valle de los Reyes. En 1899 conoció a Gastón Maspero, quien lo nombró inspector jefe del departamento de antigüedades del gobierno egipcio. Logró descubrimientos arqueológicos importantes como el de la momia de Hatshepsut, hallada en 1903 en la pequeña tumba KV60 del también llamado Valle de los Faraones, aunque su fama mundial la alcanza con el hallazgo del mausoleo de Tutankamón. Lo más extraordinario de este descubrimiento fue el hecho de que la tumba se encontrara casi intacta -reportes de Carter dieron a conocer que habían sido violados algunos sellos del sepulcro- y con un espléndido tesoro, el cual se exhibe en la actualidad en el Museo de El Cairo. Recientemente se inauguró la casa de Carter como museo. Ubicada en la carretera de entrada al Valle de los Reyes se exhibe tal y como se supone que fue en la época del hallazgo. En ella se exponen muebles y otros objetos originales que pertenecían al afamado egiptólogo.

Akenatón: Faraón Amenofis IV que cambió su nombre al implantar el monoteísmo en Egipto. Su nombre significa “el que brilla por Atón”. Instauró el culto único a Atón, representado por el disco solar, del cual salían brazos que acababan en manos con el signo de la vida Ank, siendo Akenatón el único intermediario entre el dios y el hombre. Para iniciar estos cambios buscó apoyo del clero de Heliópolis y ordenó cerrar todos los templos. A los sacerdotes llos despojó de privilegios e incluso les confiscó todas sus posesiones. Suprimió el culto a Osiris. Fundó la ciudad que llevó su nombre, situada en el Egipto Medio, actual Tell el Amarna, la cual fungió como capital administrativa y religiosa de Egipto, sustituyendo tanto a Menfis como a Tebas, las capitales tradicionales. Se acaba de confirmar que es el padre de Tutankamón. Su esposa era la hermosa reina Nefertiti. Ha sido descrito que tuvo una muerte violenta atribuida a sus enemigos. Aún no se ha encontrado su tumba. Su reinado continúa siendo un misterio. Escribió el Pequeño Himno de Atón y el Gran Himno de Atón, los cuales se encuentran casi completos en la tumba de Ay, su Primer Ministro.

Amenhotep III: (1408-1372) Faraón entre los siglos XV y XIV a.C. Hijo de Tutmosis IV y uno de los iniciadores del culto de Atón, el cual alcanzó gran esplendor bajo su reinado. En su etapa como monarca se construyeron los templos más importantes que hasta ese entonces se habían visto en Egipto. El arte mostró mayor refinamiento. El templo de Luxor es un ejemplo de las obras arquitectónicas de esta época, así como el Templo funerario del hoy llamado Kom El Heittan, ubicado cerca de su ciudad palacio y del cual solo quedan los “Colosos de Memnón”. También se disfrutó de tranquilidad en sus dominios africanos y asiáticos y se considera que su país era el centro diplomático más activo del mundo. A su muerte su momia se depositó en la tumba WV22, en el llamado Valle Occidental, cerca del Valle de los Reyes y quedó abierto el período del llamado “cisma amárnico”. Se opina que fue el abuelo de Tutankamón.

Nefertiti: Reina de Egipto en la dinastía XVIII por su matrimonio con el faraón Amenofis IV, con el cual tuvo 6 hijos. Influyó sobre el rey y contribuyó a los cambios políticos, religiosos, económicos y culturales desatados al cambiarse el politeísmo egipcio por un culto de tendencia monoteísta al dios Atón. Se separó del rey y se retiró con sus hijas a vivir al castillo de Atón al norte de la capital egipcia. Se cree que fue una mujer de extraordinaria belleza (su nombre significa “la bella que ha venido”), ejemplo de ello es el busto policromado de su imagen que aparece en el Museo de Berlín, realizado por Tutmosis, destacado escultor de la época que generó una de las piezas más reconocidas del arte egipcio. Durante mucho tiempo se ha especulado que Nefertiti es la princesa mitania Taduhepa, hija de Tushratta, que fue casada con Akenatón con fines políticos y que al convertirse en gran esposa real asumió el nombre egipcio de Nefertiti, aunque los egiptólogos insisten en que Nefertiti es de la tierra del Nilo e hija del visir Ay.

Reina Tiy: Esposa de Amenhotep III, madre de Akenatón y se acaba de corroborar que es la abuela de Tutankamón. Durante el reinado de su cónyuge llegó a ser una personalidad relevante y también durante el de Akenatón, quien le construyó un edificio religioso. Se ha especulado si gobernó durante un periodo corto tras morir su esposo. Le fue concedido el permiso para ser enterrada en el Valle de los Reyes. Recientemente, una expedición encontró una estatua de la reina Tiy en la plataforma del templo de la diosa Mut en Luxor. Se encontraba boca abajo en el suelo y en su corona aparecía varias veces el nombre de Amenhotep III, por lo que se creyó que se trataba de la reina Tiy. Debido a las inscripciones encontradas se cree que la esfinge data de los años de reinado de su esposo.

Máscara funeraria de Tutankamon: Se le atribuye su confección a los orfebres egipcios y se considera la pieza más conocida del arte egipcio. Forma parte del ajuar funerario de la tumba del joven rey. Dentro de los materiales que la componen se encuentra de forma mayoritaria el oro, y también adornado con bellas y multicolores piedras como la obsidiana, vidrio, turquesa, cornalina, cuarzo y lapislázuli, a las cuales se les atribuían diversos poderes, dentro de ellos la protección. Su altura es de 54 centímetros y su peso alcanza los 11 Kilogramos. En la frente de la máscara aparecen las insignias reales. Atada al mentón aparece la trenzada y convencional barba Osirita. Del cuello cuelga un gran escarabajo sagrado de negra resma. En la actualidad se exhibe de forma permanente en el Museo Egiptológico de El Cairo. Es una de las piezas más conocidas y admiradas del joven rey.

Dinastía XVIII: Conformada por un grupo de faraones que gobernó Egipto entre los años 1550 y 1295 a.C. Se reconoce como una época de gran esplendor de la civilización faraónica, así como un momento de expansión territorial. Se incluyen en esta etapa más de una decena de monarcas entre los que se pueden citar: Amosis I, Amenofis I, Tutmosis I, Tutmosis II, Tutmosis III, Amenofis II, Tutmosis IV, Akenatón, Nefertiti, Semenejkara, Tutankamón y Ay, entre otros.

Estirpe amárnica: Ubicada en la etapa amarniense que se inicia antes del establecimiento de Akhenatón y de Tell el Amarna como capital de Egipto. En ella se le dio creciente énfasis al dios sol Ra por parte de la realiza egipcia. Aunque anteriormente el rey se asociaba de alguna manera con el dios sol, Amenhotep IV rompió totalmente con la tradición politeísta por la monoteísta, absolutizando el disco solar o Atón, dios poco conocido e impersonal hasta ese momento. Llamado cisma o revolución amárnica no se trató de un levantamiento social, sino un modo de cambiar el estatus divino de la monarquía. Estos cambios fueron principalmente para los sacerdotes y los centros del culto. Se relata que el pueblo de manera general se mantuvo al margen y a pesar de las persecuciones siguió fiel a sus creencias tradicionales. En esta etapa se perdieron los terrenos conquistados en Siria y Palestina por los antecesores del rey y estallaron revueltas fronterizas.

Tumba de Tutankamón: Descubierta en 1922 en el Valle de los Reyes por Howard Carter y Lord Carnarvon, quienes la buscaban desde 1906. Es en la actualidad una de las más visitadas por los turistas. El proceso inicial de excavación fue lento y minucioso y concluyó en 1930, fecha en que se extrajeron los últimos objetos. Los reportes de su hallazgo relatan que la escalera de acceso está conformada por 16 escalones que conducen a una puerta que en el momento del hallazgo se encontró sellada. Le sigue la Antecámara que en su pared oeste tiene una puerta que da paso al Anexo. A la derecha y en nivel inferior se va a la cámara sepulcral y luego a otro anexo que se dirige a una capilla de madera revestida de oro en la cual se encontraron tesoros de incalculable valor, que requirieron de varios meses para inventariarlos y luego transportarlos. Esa capilla se conoce hoy como “Cámara o Capilla del Tesoro”. En 1925 se rompieron los sellos de la segunda de las cámaras. En la Cámara Funeraria es donde se encontró el gigantesco féretro de más de 5 metros de largo y casi 3 de altura, recubierto en oro y con tres sarcófagos momiformes en su interior, que tenían como función proteger al real. Los dos primeros de madera chapada con láminas de oro macizo. En el tercero descansaba la momia del joven faraón, con la cabeza y los hombros cubiertos con su célebre máscara funeraria. Relatan los documentos que en el proceso de embalsamamiento de Tut se usaron gran cantidad de ungüentos que con el tiempo se endurecieron y hoy le dan un aspecto ennegrecido a la momia. Excepto la cara y los pies, el resto del cuerpo se encuentra en muy mal estado. La oxidación de las resinas empleadas ha provocado una especie de carbonización en tejidos y huesos, por eso se cree que su proceso de desecación con natrón se acortó para acelerar su funeral. La única habitación decorada del mausoleo es la Cámara Funeraria. En ella se exponen diferentes murales con fondo amarillo y escenas del Libro de los Muertos. En la pared de la derecha: Anubis, Ibis y Hathor, en la del fondo Nut y Tutankamón que seguido por Ka es llevado por Osiris al reino de los muertos. En la pared izquierda aparece Ay en funciones de sacerdote y practicando el ritual de la apertura de la boca. Los frescos de la Cámara funeraria se encuentran en buen estado, con excepción de los ubicados en la pared sur que sufrieron daños con las excavaciones de Carter. En los frescos predomina el color dorado, pues la carne de los dioses se simbolizaba con el oro. En la actualidad se reporta la existencia de zonas húmedas en las paredes por las filtraciones a causa de fisuras de las rocas. Dos ataúdes bien guardados en un armario fueron encontrados en la tumba, en los cuales se hallaron los fetos momificados de dos niñas. El primer análisis de los fetos permitió concluir que eran del sexo femenino y durante mucho tiempo han sido consideradas hijas de Tut. Otro de los hallazgos de la tumba fue otro pequeño féretro, reproducción en maqueta del gran féretro del faraón. En su interior se encontraron amuletos de oro heredados de su abuelo Amenofis III y unos cortes de pelo de color castaño que se le atribuyeron a la abuela Tiyi, viva aún cuando fue enterrado el joven rey. Fuera de las capillas había once remos para la barca solar, frascos de perfumes y el cofre en el cual se encontraban los cuatro vasos canopos con las vísceras del faraón.

Reina Akhesa: Esposa Real de Tutankamón. En las decoraciones de la tumba se muestran imágenes de la reina untando aceites al joven Tut que denota la ternura entre ambos. Cuando se restablece el culto a Amón cambió su nombre por Anjesenamon. Se conoce poco de su vida y se reporta que se casó con Ay a la muerte de Tut por aparecer como sucesor del joven rey en la lista de monarcas de la época.

Ay: Llamado como Padre Divino, nombre asignado por creerse que era el padre de Nefertiti. Inició su carrera política en el ejército. Luego se convierte en uno de los dos visires de Tutankamon. Muchos han comentado que fue el encargado de los asuntos del reinado del joven Tut hasta su muerte y que posteriormente ascendió al trono de Egipto, cuestión que se justifica por su casamiento con la viuda del niño rey. Su supuesto mandato dicen que fue muy corto y se evalúa como una transición entre el reinado de Tutankamon y el de Horemheb.

Tumba KV62: Tumba de Tutankamón situada en el Valle de los Reyes y hallada en 1922. En su primera entrada al mausoleo, Howard Carter, su descubridor, logró fotografiar algunas ofrendas florales que se desintegraron al tocarlas. La tumba tiene un área de 109,83 m2 y consta de cuatro salas, que en el momento del hallazgo se encontraron llenas de objetos en desorden. Ocho años tardó vaciarla y trasladar las más de 5000 piezas ubicadas hoy en el Museo Egipcio de El Cairo, incluida la máscara funeraria. Aunque se dice que la tumba no fue violada, se cree que al menos dos veces las puertas fueron violadas por encontrarse aberturas en las esquinas superiores. Es por eso que se ha especulado que algunas de las pertenencias de este mausoleo se encontraron depositadas en la tumba KV54.

Maldición de Tutankamón: Maleficio en torno al descubrimiento de la tumba del joven faraón. Ampliamente difundida hasta nuestros días y una de las leyendas que han mantenido viva la curiosidad por Tutankamón. Comenzó con la muerte de Lord Carnarvon (5 de abril de 1923), financiero de Howard Carter, ocurrida a las seis semanas de entrar en la tumba del niño rey. Su deceso de divulgó por todo el mundo y al nacer el mito se responsabilizó al faraón y los dioses por perturbar su descanso. Algunos historiadores han contabilizado más de 80 fallecidos vinculados con el descubrimiento, desenterramiento y pesquisas alrededor de Tut. Carnarvon sufrió una picadura de un mosquito que se infectó, y murió de manera casi inmediata, según una de las hipótesis. De igual manera murió su hermana en 1929. Hechos como estos han alimentado la famosa Maldición a lo largo del tiempo, desde el canario de Carter que murió agredido por una serpiente venenosa en el interior de la tumba del joven rey hasta las varias decenas de sucesos y personas supuestamente castigadas por profanar el mausoleo y el descanso del joven faraón. Algunos afirman que siete años después del hallazgo habían muerto la totalidad de los principales miembros de la expedición, aunque en realidad la mayoría por causas aparentemente naturales.

Tomografía Axial Computarizada (TAC): Del griego “tomos” que significa corte o sección y de grafía que quiere decir representación gráfica. Por tanto su significado es la obtención de imágenes en cortes o secciones del objeto en estudio. También se conoce como escáner y es un procedimiento de diagnóstico médico que utiliza rayos X asociado a un sistema computarizado que permite obtener imágenes radiográficas en secciones progresivas de la zona del organismo estudiada, así como vistas tridimensionales de órganos o estructuras. Su aplicación permite el análisis interno del organismo y facilita el diagnóstico de fracturas, hemorragias internas, tumores o infecciones en los distintos órganos. Es una prueba no invasiva y sus imágenes son de gran resolución y muy útiles para realizar biopsias, drenar abscesos y disminuir la necesidad de las intervenciones quirúrgicas. Al deslizar un cuerpo en el interior de un equipo de TAC se obtiene un análisis integral, se eliminan las superposiciones de planos típicas de los equipos radiológicos convencionales y se obtiene un cuadro más cercano de las condiciones del organismo en estudio. Sus bondades se extienden a los análisis antropológicos físicos y paleopatológico de las momias, pues con ella es posible conseguir una reconstrucción del aspecto en vida del difunto. Por razones prácticas la TAC nunca reemplazará a los rayos X tradicionales, tanto por su costo como por su utilidad en pacientes que requieran de ella. Necesita de personal entrenado y especializado, hasta tal punto que se afirma que el antropólogo del futuro demandará conocimientos de egiptología, pero también de radiología y de medicina, cuestión que hoy se facilita con la participación de grupos multidisciplinarios.

Luxor: Ciudad egipcia edificada sobre las ruinas de la ciudad de Tebas, capital del Imperio Nuevo del antiguo Egipto y capital del IV nomo del Alto Egipto. Está situada en la ribera oriental del río Nilo, a unos 200 kilómetros del norte de la primera catarata (Asuán).

Caucásico: Nombre asignado en antropología a las personas pertenecientes a la raza blanca. Este concepto surge en 1781 por Johan Blumembach, responsable de la denominación del nombre de raza caucásica o caucasoide a la población europea, bajo la hipótesis de que la gente de piel clara se originó o dispersó en las tierras frías de las montañas del Cáucaso.

Loto: La flor de Loto, en lengua egipcia Sesen, era el símbolo del Sol, de la creación y del renacer. Según el mito egipcio el principio del mundo era un mar sombrío hasta que emergió una flor de loto, que salió del agua y trajo la luz y el olor para el disfrute de todo el mundo. En realidad crece en el fango y se alza sobre la superficie con gran belleza. Por la noche la flor se cierra y se hunde bajo el agua. Al amanecer se alza y vuelve a abrirse. Los egipcios veían en el sol el origen de todo, y los pétalos de las flores de loto eran el lugar donde residía el astro Rey. Para ellos los muertos utilizaban uno de los hechizos del Libro de los Muertos para convertirse en una flor de loto después de su fallecimiento. En el Alto Egipto el loto era considerado un símbolo político y por eso aparecía en las paredes de los templos. Por todos estos elementos representa longevidad, salud, honor y buena fortuna.

Lord Carnarvon Conocido como el quinto conde Carvarnon, su nombre es George Edward Molyneus Herbert. Coleccionista de antigüedades y amante de la egiptología y arqueología aportó su dinero para realizar investigaciones de la civilización del Nilo y fue el ayudante más cercano de Howard Carter. Se relata que muere poco tiempo después del descubrimiento de la tumba de Tut a causa de un fallo cardiaco y tras una grave afección respiratoria. Algunos asocian su muerte con la picada de un mosquito recibida en el mausoleo del joven rey y con la maldición de Tutankamón.

Douglas Derry: Profesor de anatomía de la Universidad Fuad I de El Cairo que realizó en 1925 la primera autopsia a la momia de Tut. Relatan que al realizar la incisión a los vendajes de la momia, de ella cayeron piedras preciosas; que su cuello estaba rodeado por un aditamento de hierro ubicado para su protección según la religión egipcia. Se describe que los brazos estaban cubiertos por brazaletes, siete en el brazo derecho y seis en el izquierdo. En cada dedo había un anillo de oro macizo. En el abdomen se encontraron capas de objetos también de oro macizo en forma de T. La cabeza estaba envuelta con una diadema de oro y alrededor del cráneo había una malla fina de oro batido. A pesar de ser el principal ejecutor de la autopsia Derry murió a los 87 años y los defensores de la maldición del joven rey justificaron el hecho con que el maleficio estuvo dirigido a su ayudante, el radiólogo Carlyle, quien según la leyenda murió poco después por llevar el peso fundamental de la autopsia del niño rey. Se considera uno de los mejores ejemplos de la falta de objetividad de la supuesta maldición.

Ronald Harrison: Arqueólogo británico que realizó radiografías a la momia de Tutankamón en 1968 en el departamento de anatomía de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

Rayos X: Radiaciones electromagnéticas, invisibles, con longitudes de onda cortas comprendidas entre 0,1 y 300 Anstrong. Se consideran radiaciones ionizantes porque al interactuar con la materia origina partículas cargadas (iones). Descubiertos en 1895 por el físico alemán Wilhelm Roentgen, quien estudiando los rayos catódicos detectó la emisión de luz fluorescente. Estudios ulteriores le permitieron comprobar que esa fluorescencia se debía a una radiación más penetrante que la luz ultravioleta. La llamó “rayos X” por resultar desconocidos hasta ese momento. Posteriormente fueron llamados rayos Roentgen en su honor. Esta tecnología ha jugado un importante papel en la física teórica. Como herramienta de investigación ha permitido identificar sustancias cristalinas y determinar su estructura. En la medicina es extremadamente útil para detectar y diagnosticar enfermedades, tanto óseas como de tejidos blandos. Roentgen resultó premiado por este descubrimiento con el grado honorario de Doctor en Medicina y en la historia constituye el primer Premio Nobel de Física (otorgado en 1901) como reconocimiento a los extraordinarios servicios que prestó las ciencias biomédicas.

Douglas Reíd: Radiólogo a las órdenes de Howard Carter que fue el primero en realizar placas de Rayos X a la momia de Tutankamón. Se ha incluido dentro de las personas vinculadas con la Maldición. Se relata que enfermó de cansancio y agotamiento y que tuvo que regresar a Suiza, su país natal, donde falleció dos meses después.

Técnicas radiológicas tradicionales: Los estudios radiológicos en un solo plano permiten vislumbrar el interior visceral y las partes blandas, además de hacerse visibles la calidad del cuerpo y su integridad, las alteraciones que sufrió en vida el difunto y el tipo de técnica de momificación a que fue sometido. Este último aspecto permite deducir su posición en la sociedad de acuerdo a como fue manipulado su cuerpo al morir. Además detecta la edad del individuo y su densidad ósea (presencia de osteoporosis), si presenta procesos degenerativos como la artrosis, cambios artríticos, fracturas, tumores en diferentes estadías, trastornos nutricionales por exceso o por defecto y afecciones del crecimiento durante la infancia o pubertad. También permiten detectar la presencia de enfermedades cardiovasculares, patologías dentales y con ellas predecir la edad del sujeto. Los rayos X en el estudio de momias egipcias han mostrado que no padecían de caries, aunque si de inflamaciones crónicas de las encías, aspectos que se han asociado con la ingestión de pan y granos enteros, así como de arena del desierto mezclada de forma espontánea con la harina y también colocada por los panaderos para facilitar su trabajo. También ayudan a estimar grados de parentesco con el estudio del cráneo y en particular con la morfología cráneo-facial. Gracias a ellas se ha podido estimar la edad en que murieron algunos faraones de Egipto. Una de las ventajas que han sido reconocidas de forma indiscutible es que no requiere de liberar a los cuerpos momificados de las históricas vendas de lino y así conservar el valor extraordinario que constituye la envoltura de las milenarias reliquias de las riberas del Nilo. Momias custodiadas en los museos egiptológicos de diversas partes del mundo como Turín, Madrid, Londres y El Cairo, entre otras, han sido sometidas a métodos radiográficos convencionales, los cuales tienen la ventajosa posibilidad adicional de ser utilizados en trabajos de campo con equipos transportables.

Ácido tartárico: Sustancia procedente de las uvas y considerada como marcador de vino tinto, de amplia utilidad en estudios arqueológicos.

Shedeh: Bebida muy apreciada en el antiguo Egipto. Se describía como un regalo del dios sol Ra. Su nombre aparecía inscrito en las etiquetas de las ánforas egipcias de cerámica encontradas entre otros lugares en el yacimiento de El-Amarna, pertenecientes al reino de Akenatón, a finales de la dinastía XVIII. Por mucho tiempo se consideró un néctar diferente al vino tradicional de uva, el cual era identificado por los egipcios como irep, información extraída de los jeroglíficos. Un ejemplo de la importancia que se le daba en el antiguo Egipto al Shedeh es que en la poesía romántica de esa civilización se le compara con la voz del amante. En los periodos ptolomeicos, el Shedeh aparece grabado en inscripciones de templos y se utilizaba como ofrenda religiosa, así como para embalsamar. En su cuaderno de notas, el descubridor de la tumba de Tutankamón, Howard Carter anotó: “Lo que es exactamente el Shedeh no se sabe. Es posible que sea una cerveza o un vino de aquellos tiempos”. Muchos estudiosos han considerado que es un vino obtenido a partir de la granada y otros que se extrae de la uva. Recientemente se ha realizado un estudio analítico de residuos tomados de ánforas de la colección de Tutankamón en la que se comprueba científicamente que es extraído de las uvas.

Cromatografía líquida: Se conoce también como cromatografía de líquidos. Es una técnica de separación y una de las metodologías analíticas más utilizadas para separar físicamente los distintos componentes de una mezcla. En toda cromatografía existe un contacto entre dos fases, una fija y otra móvil. La fase estacionaria o fija puede ser de alúmina, sílice o resinas. Las sustancias que permanecen más tiempo en la fase móvil, avanzan más rápidamente al fluir la misma. Las que quedan más unidas a la fase estacionaria avanzan menos y por tanto tardarán más en eluir. Este es el principio fundamental de la cromatografía.

Espectrometría de masas: Constituye una poderosa técnica microanalítica usada para identificar compuestos desconocidos, para cuantificar los conocidos, y para dilucidar la estructura y propiedades químicas de las moléculas. La detección de sustancias puede realizarse con cantidades pequeñas (picomoles) de muestra, y es posible obtener el peso y la estructura del analito en estudio. El espectro de masas obtenido de cada compuesto es único en principio y puede ser usado como “huella química” para caracterizarlo. Se atribuye el primer espectrómetro de masa al científico J. J. Thomson, Premio Nobel en 1906, cuando intentó descubrir los secretos de la química y obtuvo con ese equipo pionero, los primeros espectros de elementos como el oxígeno, nitrógeno y monóxido de carbono, entre otros. En la década de los 80 del pasado siglo, se logró utilizar la técnica en macromoléculas con la aplicación del método de ionización por electropulverización de una solución acuosa de proteínas. En la actualidad se pueden identificar las proteínas y obtener su imagen tridimensional, gracias a la espectrometría de masas. Puede ayudar a identificar los elementos presentes en una muestra y determinar sus concentraciones. Permite además detectar todos los elementos de la tabla periódica. Con frecuencia se encuentra acoplada a un cromatógrafo de gases como detector, en una técnica híbrida conocida por sus iniciales en inglés, GC-MS (Gass Chromatography-Mass Spectrometry).

Malvidina: Antocianina más importante del vino tinto y principal responsable de su color purpúreo.

Ácido siríngico: Marcador de vino tinto que se obtiene al descomponerse subproductos de la malvidina.

ADN: Macromolécula responsable de trasmitir los caracteres hereditarios. Es el componente químico de los cromosomas, estructuras donde se encuentran los genes. Su estructura consiste en una doble hélice (dos cadenas) en la que los eslabones son unidades químicas denominadas nucleótidos. Los nucleótidos están constituidos por tres componentes principales: un azúcar, un fosfato y una base nitrogenada. Existen cuatro nucleótidos: Adenina (A), Citosina (C), Guanina (G) y Timina (T). Por tanto, puede decirse que el alfabeto del ADN está compuesto por cuatro letras cuya combinación a lo largo de la molécula puede dar lugar a infinidad de secuencias distintas. El orden o secuencia en que se disponen los diferentes nucleótidos a lo largo de la cadena determina la información genética. En esa doble cadena hay unas reglas fijas de complementariedad: la A de una cadena siempre se aparea con la T en la complementaria y la C siempre se aparea con la G. Esto permite que conociendo la secuencia de una de ellas pueda deducirse la de su complementaria.

Kiya: Esposa secundaria del faraón Akenatón. Se conoce poco de su vida, pero su historia se ha entremezclado con la de Nefertiti. Ello ha dado lugar a diversas hipótesis. Una de ellas afirma que fue Taduhepa, princesa de Mitani (antiguo reino ubicado en el norte de la actual Siria), la que llegó a la corte egipcia para favorecer la alianza entre los dos imperios. Se cree que posteriormente cambió su nombre por uno egipcio. La teoría plantea que cualquiera de las dos, Kiya o Nefertiti podrían ser hijas de Ay, hermano de la reina madre Tiy. En la actualidad se defiende más que Nefertiti sea la hija de Ay y que Kiya sea la de origen mitano, aunque no hay ninguna evidencia hasta el momento que confirme esta hipótesis. Kiya se conoció con el título de Favorita del Rey o Esposa muy amada de Akenatón, aunque nunca fue reconocida como gran esposa real. También ocupó un cargo oficial como sacerdotisa en el templo de Atón en Amarna y tenía derechos como el de conducir su propio carro, compartir audiencias junto a su esposo y se representaba del mismo tamaño que su cónyuge. Se le considera una mujer muy bella que aparece con una peluca de corte escalonado y dos grandes pendientes con forma circular. Las huellas más significativas de Kiya son sus vasos canopos hallados en la tumba KV55. Se especula sobre el parecido que existe entre ella y el joven Tut, pero se desconoce el paradero de su momia, la cual no ha sido identificada entre las existentes. En la tumba KV63, recién encontrada, existen varias momias que se cree pertenezcan al periodo amárnico y se tienen expectativas de que sus investigaciones proporcionen luz a este enigma histórico. Fue honrada en capillas y santuarios de Amarna.

Sitamon: Conocida también como Sitamen. Fue princesa real de la Dinastía XVIII del Antiguo Egipto. Se valora como la hija primogénita de Amenhotep III con la Gran Esposa Real, la reina Tiye o Tiy. Poco se ha encontrado de sus pertenencias, los objetos más famosos son dos sillas de madera halladas en la tumba de su abuela Tuya, quien la educó adecuadamente y se describe que entre ambas existía un gran afecto. Se casó con su padre Amenhotep III a pesar de designarse sus nupcias con su hermano Akenatón. No se describe como figura política, a pesar de su alto rango social. Se ha incluido en la lista de posibles progenitoras de Tutankamon, aunque no existen evidencias de su progenia, ni mención alguna en la tumba KV62. Se desconoce su lugar de enterramiento y su momia no ha sido identificada.

ADNa: Conocido como ADN antiguo, es el material genético que se recupera de los fósiles preservados de forma natural o artificial. La extracción de ADN procedente de animales extintos y de tejidos momificados en la década de los 80 del siglo XX iniciaron las investigaciones con el ADNa. Por los daños que sufre con el paso del tiempo, tanto endógenos como los producidos por factores ambientales, su empleo requiere de métodos que permitan amplificar y reproducir los fragmentos obtenidos para llegar a resultados confiables. En tejidos óseos es posible encontrar pequeños fragmentos de ADNa, posibilidad que facilita su estudio, por ser el material más abundante en los fósiles y de mayor calidad que en muestras de tejido blando. La literatura defiende la utilidad de emplear el ADN mitocondrial con fragmentos de hasta 200 pares de bases, pues a pesar de tratarse de fragmentos cortos pueden aportar valiosas informaciones. Desde el punto de vista práctico la importancia del ADN mitocondrial radica en que está menos expuesto a factores externos por encontrarse en el interior de las mitocondrias y por ello se recomienda en los casos que se disponga de escaso ADN nuclear o en los que el material se encuentre muy degradado.

Hidrólisis: Reacción química en la que se descomponen sustancias orgánicas e inorgánicas complejas en otras más sencillas por la acción del agua. La hidrólisis es mayor en los ácidos y bases débiles que en los fuertes.

Reacción en cadena de la polimerasa: La reacción en cadena de polimerasa (del inglés- polimerase chain reaction o PCR-) fue ingeniada por Kary Mullis en 1983 y le valió el Premio Nobel de Química en 1993. Esta técnica utiliza dos cebadores–fragmentos de ADN de una sola cadena de longitudes variables según el análisis a realizar- que son sintetizados por métodos químicos y cuyas secuencias corresponden a los extremos de las cadenas que se quieren reproducir. El ADN investigado es sometido a ciclos de temperatura en las que se separan las dos cadenas. Los cebadores se fijan a los moldes de una sola cadena de ADN y con acción de la enzima polimerasa y en presencia de un medio adecuado se sintetiza la cadena complementaria para obtener las típicas dobles cadenas de ADN. Este proceso a repetición (reacción en cadena) ofrece la posibilidad de obtener mayor cantidad del ADN a evaluar. Subsecuentemente este ADN se comprueba por técnicas electroforéticas y se tipifica con un proceso de secuenciación. La extracción del ADN en estudio se logra extrayendo una porción del tejido y se resuspende en una solución que contiene una adecuada concentración iónica y un determinado pH.

Victor Loret: Naturalista y uno de los egiptólogos más reconocidos del mundo. Su nombre completo es Víctor Clement Georges Philippe Loret. Nació en París en 1859 y murió en 1946. Estudió egiptología con Gaston Maspero (eminente egiptólogo francés de origen italiano). Se considera uno de los primeros investigadores de la Misión Arqueológica francesa que visitó El Cairo. Estudió las inscripciones de diferentes tumbas del Valle de los Reyes. En 1897 es nombrado Jefe del Servicio de Antigüedades egipcio y en 1898 descubrió la tumba KV35 perteneciente a Amenhotep II. Se reporta que excavó las tumbas desde la KV32 hasta la KV36, además de la KV38, y las KV40 hasta la 42. Fue profesor de la Universidad de Lyon y en ella se dedicó con esmero a formar a sus alumnos en materias egiptológicas como la Gramática, Historia, Religión, Zoología o Botánica. Publicó más de un centenar de libros y reunió una importante colección bibliográfica que se encuentra no solo en Lyon sino en varias instituciones de Francia.

Enfermedad de Kohler: Enfermedad del hueso navicular del tarso, en la que se produce un reblandecimiento (osteocondrosis) del hueso escafoide del pie (último en osificarse en las extremidades inferiores y clave del arco longitudinal) Por su ubicación puede provocar interferencia del flujo sanguíneo. Se manifiesta con dolor, rigidez y engrosamiento con edema en el tejido celular, cojera al caminar y coloración rojiza. Puede provocar atrofia muscular moderada en toda la pierna. Se reporta su inicio en edades tempranas y afecta mayormente a los varones. En la actualidad se trata inmovilizando el pie con bota de yeso por dos o tres meses, analgésicos y antiinflamatorios y se describen casos que se recuperan sin tratamiento. La cura clínica y radiológica puede ser completa. En el 50 % existe antecedente traumático.

Plasmodium falciparum: Protozoo parásito, una de las especies del género Plasmodium que causa la malaria en humanos. Se trasmite por el mosquito Anopheles. Una parte de su ciclo evolutivo se desarrolla en el mosquito y la otra en el interior de los hepatocitos y glóbulos rojos del humano. Trasmite la forma más peligrosa de malaria con altos índices de mortalidad. Es el responsable de 80 % de las infecciones por malaria y 90 % de las muertes por la enfermedad. Su más alta prevalencia es en el África subsahariana. En 1891 se comenzaron los trabajos para producir antimaláricos sintéticos. La Quinacrina surgió en 1928 y se usó ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial, pero perdió popularidad por la pigmentación amarilla que producía en la piel. A finales de la década del 30 del pasado siglo se sintetizó la Cloroxeína y en los años 70 se redescubrió el Artemisin, basado en terapias chinas del año 340 a.C. y ha sido uno de los tratamientos más utilizados contra esa infección. En las últimas décadas en respuesta a la resistencia del microorganismo a las drogas se ha modificado el tratamiento en dependencia de la gravedad de la infección y en los casos más severos se utiliza la multiterapia, pero bien controlada por los facultativos por los efectos secundarios que producen muchas de las drogas de elección.

Valle de los Reyes: Necrópolis del antiguo Egipto en el cual se encuentran las tumbas de la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX), así como de varias reinas, príncipes, nobles e incluso algunos animales sagrados para la cultura del Nilo. En árabe Uadi Biban Al-Muluk. Por ello se reconoce también como el Valle de los Faraones. Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, el cual en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra en la orilla del oeste del río Nilo, frente a Tebas (hoy Luxor). El valle se compone de dos partes, la Este donde se encuentran las tumbas enumeradas con la clave TT (tumba tebana) y la Oeste o Valle de los monos con las llamadas WV. En la antigüedad, muchas de las tumbas permanecieron abiertas y por ello fueron blancos de actos vandálicos. La llegada de la expedición de Napoleón permitió explorar el lugar e identificar algunas tumbas olvidadas como la de Amenotep III. Después arqueólogos e historiadores como Belzoni, Champollion, Carter y otros muchos descubrieron tumbas reales y numerosos pozos funerarios que despertaron el interés por esta necrópolis y por la cultura egipcia. En 1922 se develó la célebre tumba de Tutankamón, el niño faraón de la dinastía XVIII, con sus innumerables tesoros y considerado el hallazgo más importante de la arqueología contemporánea universal y el inicio de la egiptomanía.

Marie Corelli: Novelista gótica británica, una de las promotoras de la maldición de Tutankamon. Afirmó poseer un antiguo texto árabe que hacía referencia a las maléficas consecuencias que seguían a la apertura de una tumba. Así la prensa tomó las riendas de la divulgación y comenzó a publicar diversos artículos relacionados con las personas involucradas en la expedición de Howard Carter y otras vinculadas de alguna manera con el sepulcro del joven rey. Junto a Corelli alimentó también la promoción del tema Sir Arthur Conan Doyle, famoso escritor seguido por muchos admiradores por su personaje de Sherlock Holmes, quien declaró abierta y totalmente la maldición. Dentro de sus obras se encuentra “Las bellezas de Satanás” publicada en 1895, la cual tuvo un gran éxito de ventas en su año de publicación.

Allan H. Gardiner: (1879-1963). Uno de los primeros egiptólogos británicos. Dentro de sus obras pueden citarse “El Canon Real de Turín” en el cual realiza un estudio de este importante documento egipcio, publicado en 1959, y “Egipto de los Faraones”, publicado en 1961. Ambos textos abordan la cronología y la historia de esta importante civilización. Se considera que su mayor contribución son las tres ediciones del texto “Gramática Egipcia”, en las cuales se exponen procedimientos para descifrar los famosos jeroglíficos egipcios. Por su importancia el método que propuso se conoce como Sistema de Sir Alan Gardiner -aparece en la primera edición de su Gramática Egipcia, publicada en 1927-. Murió en 1963 a los 85 años de edad. Se considera uno de los estudiosos del antiguo Egipto, y uno de los vinculados con la tumba de Tut que se escapa del famoso maleficio.

Hija de Carnarvon: Lady Evelyn Herbert. Una de las personas que formó parte de la expedición de Carter que encontró la tumba de Tut en 1922, y una de las primeras en entrar a ella. Se considera del grupo de las sobrevivientes de la maldición, pues murió a los casi 80 años de edad. Su nombre de casada era Lady Evelyn Beauchamp.

Ácaros microscópicos: En la Antropología forense se consideran la “octava escuadra de la muerte”. Son arácnidos microscópicos de la familia del conocido “arador de la sarna” (Sarcoptes scabiee). Produce lesiones pruriginosas en el cuerpo, principalmente en las manos. Se han vinculado con la maldición de Tutankamón y como causante de las muertes de algunas de las personas relacionadas con el hallazgo y con otras investigaciones en torno al joven monarca. En este caso se cree que los ácaros hubieran sido hospederos de algún virus de alta patogenicidad que provocó la muerte de algunos de los incluidos en la lista del maleficio.

Histoplasmosis: Micosis sistémica producida por el hongo dimórfico Histoplasma capsulatum. Se caracteriza por producir lesiones necrogranulomatosas que afectan a animales carnívoros y al hombre. En personas inmunocompetentes suele ser asintomática. Puede presentarse con cuadros parecidos a los de una neumonía con fiebre, síntomas respiratorios y solo en 20 % de los enfermos se llega a producir shock séptico, fallo renal y trastornos de la coagulación. El hongo tiene una amplia distribución geográfica (América, África y Asia). La infección se produce a partir de suelos contaminados y de forma general la vía de contagio es por inhalación. Se relaciona con el guano de murciélagos. No es contagiosa.

Aspergillus níger: Una de las especies más corrientes del género Aspergillus. Es un hongo que produce un característico moho negro. El género Aspergillus está compuesto por casi 900 especies. Fue descrito por primera vez en 1729 por P. A. Micheli, quien comparó la cabeza del hongo con un instrumento utilizado para dispensar agua bendita llamado aspergillum, a lo que debe su nombre. Son hongos imperfectos y filamentosos compuestos por cadenas de células llamadas hifas. Es un contaminante ambiental. En su morfología se incluye una típica cabeza que resulta del hinchamiento de una vesícula que forma parte de su aparato reproductor. Las esporas se encuentran en los extremos, se movilizan por el aire y el polvo, y pueden sobrevivir en condiciones adecuadas durante miles de años. Recientemente se demostró que las esporas pueden mantener intacta su capacidad invasiva e incluso aumentar su potencial alergénico después de miles de años. Es un hongo ampliamente difundido en la naturaleza y se desarrolla en vegetales en descomposición, granos de cereal, heno, tejidos de algodón, lana y plumas. Su medio ideal son los ambientes oscuros, húmedos y cerrados. Se considera un microorganismo oportunista porque puede desarrollarse e invadir tejidos en pacientes comprometidos inmunológicamente. Se encontraron especies de Aspergillus en paredes de la tumba de Tutankamon.

Staphylococcus: Bacteria de la familia Micrococcaceae. El género Staphylococcus comprende microorganismos presentes en la mucosa y en la piel de los humanos, otros mamíferos y aves. Son cocos Gram positivos. Es anaerobio facultativo, es decir que puede crecer en presencia y ausencia de oxígeno. Se multiplica con facilidad en medios con altas concentraciones de sales (halófilos), y sangre (hemófilos). La especie más virulenta es el Staphylococcus aureus. Producen enzimas como la catalasa, atributo de patogenicidad que lo diferencia del género Streptococcus. Es común la infección por Staphylococcus aureus y por su resistencia a la penicilina se ha convertido en un reto para la comunidad médica. Es el agente responsable de afecciones purulentas en la piel como el impétigo, pero puede también contaminar alimentos y provocar diarreas, vómitos y náuseas.

Pseudomonas: Género de bacilos rectos o ligeramente curvos. Pertenecen a la familia Pseudomonadaceae. Su hábitat es diverso, pueden aislarse de suelos limpios y de contaminados y de ambientes acuáticos, tanto de agua dulce como de aguas marinas. Son Gram negativos y aeróbicos estrictos. Dentro de sus enzimas se encuentran la oxidasa. Presentan flagelos, es decir que tienen movimiento y varias de sus especies producen pigmentos (piocianina) de color verdoso que caracteriza su crecimiento en medios de cultivo en el laboratorio. Este pigmento le permite multiplicarse pues resulta tóxico para varias especies de bacterias. La Pseudomonas aeruginosa se reconoce como un patógeno oportunista emergente de relevancia clínica dentro del género y afecta por tanto a pacientes inmunosuprimidos, tales como los infectados con el VIH SIDA y otros padecimientos en los que se encuentran comprometidas las defensas del organismo. Se reporta que su resistencia a antibióticos se ha incrementado en los últimos años. En el año 2000 se determinó el genoma completo de una especie de Pseudomonas.

Aspergillus flavus: Especie del género Aspergillus. Hongo que se asocia con la aspergilosis pulmonar y causa con frecuencia infecciones en la córnea y nasoorbitales, además de ser un agente alergénico.

Ezz Eldin: Médico y biólogo de la Universidad de El Cairo que desmitificó la maldición de Tutankamon y defendió la hipótesis de que eran especies del hongo Aspergillus las responsables de las muertes de personas vinculadas con la tumba de Tut. Después del accidente que le causó la muerte se comenzó a reportar como uno de los afectados por el maleficio, pues ella ocurrió tras una rueda de prensa donde defendía estos argumentos.

Casimiro III: Rey de Polonia entre 1333 y 1370. Conocido también como Casimiro el Grande. Hijo de Ladislao I resolvió los problemas con sus vecinos con hábiles compromisos. Obtuvo la renuncia al trono de Polonia de Juan de Bohemia y ocupó amplios territorios tártaros y lituanos. A su gobierno se le atribuye la construcción de nuevos castillos y la fortificación de muchas regiones. Se describe que durante su reinado intentó convertir a Polonia como la capital de Europa y responsable de la fundación de la Universidad de Cracovia en 1364. Se le reconoce como el mediador entre los reyes de Bohemia y Hungría en el Congreso de Cracovia, hecho que marcó favorablemente a su país y a su gestión gubernamental. Por no tener descendencia fue sucedido al trono por su sobrino Luis I de Hungría.

Torre de Wawel: Ubicada en la catedral o castillo de Wawel cuyo nombre completo es Basílica de la catedral de San Estanislao y San Wenceslao, recinto que se considera el santuario nacional de Polonia, en la ciudad de Cracovia. Tiene estilo renacentista y una historia de 1000 años. Era el lugar de coronación tradicional de los monarcas polacos. Se encuentra en el cerro de Wawel que protege también al castillo real. Durante siglos, Wawel fue el centro del poder eclesiástico y monárquico de Polonia. Hoy se considera uno de los monumentos históricos más importantes del país. Está inscrita en la lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO. En la catedral de Wawel se encuentra la tumba de Casimiro Jagellón y la Capilla de Segismundo.

Jane Loudon Webb: (1807-1853) Escritor británico que se considera pionero de la ciencia ficción. A los 25 años (1822) escribió el libro llamado “La Momia” en el cual se cuenta la historia de una momia vengativa que vuelve a la vida y atenta contra el héroe del libro. La historia que se relata en el texto se desarrolla en un futuro siglo XXII.

Edgar Allan Poe: (1809-1849) Escritor norteamericano de extraordinaria imaginación y con obras reconocidas en el género de misterio-terror. Su influencia literaria ha recorrido el mundo. Algunos lo consideran la figura cumbre de la literatura norteamericana. Sus obras se han traducido a casi todos los idiomas.

Louisa May Alcott: Escritora estadounidense nacida en Pensilvania. Recibió clases de los escritores norteamericanos Ralph W. Emerson y Henry D. Thoreau. Sirvió como enfermera durante la Guerra Civil de Estados Unidos y su epistolario se publicó en 1863 con el título de “Apuntes del hospital”, aunque la obra que la inmortalizó fue “Mujercitas”, novela autobiográfica que describe pasajes de su infancia. Dentro de sus obras pueden mencionarse “Hombrecitos” y “Los muchachos de Jo”, todas ellas incluidas en el género literatura juvenil. Para mejorar la economía de su familia comenzó a escribir relatos y novelas de misterio como “Un susurro en la oscuridad” y “Un moderno Mefistófeles”.

Arthur Conan Doyle: Su nombre completo es Sir Arthur Ignatius Conan Doyle. Escritor británico nacido en Escocia en 1859. Su personaje detectivesco Sherlock Holmes fue el que lo inmortalizó, aunque también es autor de trabajos históricos. Escribió casi 70 relatos vinculados a Holmes, de los cuales el primero es “Estudio en escarlata”. Fue nombrado Caballero del Imperio Británico en 1902. Estudió medicina, profesión que apenas ejerció. Murió en 1930 en Inglaterra a la edad de 71 años.

Bram Stoker: Novelista y escritor irlandés. Su nombre es Abraham Stoker, aunque se reconoce como Bram Stoker. Nació en 1847 y murió en 1912. Se hizo famoso por su novela de terror Drácula, escrita en 1897. Oscar Wilde afirmó que Drácula era la obra del género mejor escrita de todos los tiempos. Arthur Conan Doyle también elogió su obra cumbre. Dentro de su producción literaria se incluyen “El desfiladero de la serpiente”, “La joya de las siete estrellas”, “La dama del Sudario” y “La madriguera del gusano blanco”.

Cinta La momia: Dirigida en 1932 por Karl Freund se considera una obra magistral del género de terror. El tema principal de la película está vinculado con un grupo de arqueólogos británicos que invaden la tumba de un cadáver momificado perteneciente a un sumo sacerdote del antiguo Egipto. La momia resucita 3700 años después de su muerte y quiere raptar a una joven de ascendencia egipcia que se parece a la princesa que amó en vida y que fue el motivo de su ejecución.

Boris Karloff: Actor británico nacido en 1887 que se destacó de manera especial por sus papeles en filmes de terror. A pesar de reconocerse por su alias artístico, su verdadero nombre era William Henry Pratt. Se inició en Hollywood con películas mudas, sin embargo es "Frankenstein", estrenada en 1931, la que lo lleva a la cima. Un año después interpretó a Imhotep en la cinta "La momia". Fue encasillado como protagonista de películas de terror y volvió a salir a escena en otros largometrajes del género como "El hijo de Frankenstein" y "La novia de Frankestein". Murió a los 81 años y se considera como uno de los grandes protagonistas de la cinematografía clásica de terror, junto a Lon Chaney (El hombre lobo) y Béla Lugosi (Drácula).

 
"Amigos de la Egiptología", es una idea original de Víctor Rivas (Barcelona, España)
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